Nacer y crecer en el grupo

Trabajar en el grupo es extremadamente importante. Sin el grupo, uno no puede avanzar. Estudiar la teoría de las fuentes auténticas no ayudará a la persona de ninguna manera, ya que él o ella no cambian con esto.

Uno debe ponerse en un “laboratorio”: trabajar en un grupo, ser influido por este, una y otra vez agachar su cabeza ante este, y exaltar al grupo ante sus ojos de manera que los amigos tengan un impacto en él. Y otras veces: debe ser al contrario: uno debe exaltarse a sí mismo al otorgar al grupo y ver pequeños a los amigos. Así es como se hace el trabajo, mutuamente y en turnos, dependiendo de cuál de las dos fuerzas está empleando una persona en el momento.

Mi alma futura es la “resistencia” en la cadena espiritual integral, colocada entre el “más” y el “menos.” Algunas veces, trabajo en el grupo usando mi fuerza positiva y algunas veces la negativa. Así, hay ocasiones en las cuales recibo del grupo un poder adicional positivo, y en otras ocasiones obtengo el negativo. Así es como mi “resistencia” (R) evoluciona y se vuelve cada vez más cercana al grupo, al involucrarme en este hasta que llego a ser su parte interna.

 Al entrar al grupo, llego a ser como una gota de semen en el vientre y comienzo a crecer en este. Si, con todo mi egoísmo inicial, soy capaz de cancelarme en el grupo como su parte integral, soy considerado un “embrión”. Inmediatamente después, mi deseo egoísta comienza a crecer progresivamente. Así comienzo a pasar por fases de desarrollo habiendo renunciado a mí mismo ante el grupo.

 1.      La fase inicial es considerada “los nueve meses de concepción”, la cual es la primera etapa de desarrollo. Al completarla, nazco.

 2.      Después, comienza la siguiente fase: Mi egoísmo crece más, y me cancelo ante el grupo cada vez más. Pero esta vez, lo hago más activamente, trabajo en otorgamiento a otros. Este periodo de “infancia”, el estado pequeño, es llamado “dos años de crianza”.

 3.      Después, me muevo a la tercera fase del desarrollo egoísta y llego a la “edad de trece”.

 4.      Más allá de este punto, puedo gradualmente comenzar a emplear todo mi egoísmo con el fin de otorgar, hasta que me convierto en un ser humano completo (Adam) de la edad de 20 en adelante.

 Me someto a este proceso usando mi egoísmo que evoluciona junto con mis acciones y que se muestra como el eje del tiempo (t) en el diagrama de arriba.

Así, la aplicación práctica de la sabiduría de la Cabalá implica la inclusión en el grupo y después en el mundo entero, cuando este toma nuestro ejemplo y comienza a desarrollarse de la misma manera.

(43707 – De la 2º lección, Convención de Roma del 5/21/11)

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