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Patrones espirituales

Pregunta: ¿Por qué la letra “Samej” en El Zohar se refiere a GAR (las tres Sefirot superiores) de Bina si las letras comienzan sólo con ZAT (las siete Sefirot inferiores) de Bina?

Respuesta: ¿Y cómo usamos las letras en nuestro mundo? ¿Realmente tenemos alguna conexión con ZAT de Bina, ZA (Zeir Anpin), y Maljut del mundo de Atzilut? Es sabido que las letras desde Alef hasta la Tet descienden de ZAT de Bina; de Yod a Tzadik de Zeir Anpin, y  Kuf, Reish, Shin, Tav de Maljut, mientras que las letras finales MaNTzePaj surgen del Parsá.

Todo termina en el Parsá del mundo de Atzilut, bajo el cual están los mundos de BYA (Beriá, Yetzirá, Assiyá). Bajo ellos tenemos este mundo, mientras que nosotros existimos incluso más abajo que eso, en nuestro mundo ¿Entonces cómo usamos las letras?

El punto es que en el mundo de Atzilut existe un patrón de acuerdo al cual cada parte de la realidad se divide aun más. Por lo tanto, no importa donde esté, puedo usar las letras de acuerdo con mi grado espiritual.

En Francia, por ejemplo, en la oficina internacional de pesos y medidas, BIPM, existe un metro patrón hecho de platino e iridio. (Por cierto, decidieron dejar de usar el modelo físico, y de  ahora en adelante, un metro es definido en base a la consistencia de la velocidad de la luz, como la distancia que viaja la luz en el vacío en un fracción de 1/299,792,458avo de segundo.)

Por lo tanto, en nuestro mundo existen patrones de medida con los cuales verificar nuestros dispositivos de medición. Esto nos permite medir objetos y distancias entre ellos en cualquier lugar. De la misma manera, existe el mundo de Atzilut, donde está el modelo clave o el patrón. Este gobierna cómo es dividido y medido todo en todos los otros mundos. Basados en este patrón, son construidos todos los otros grados en el mundo de BYA, cada uno de los cuales es una proyección del mundo de Atzilut, y es por eso que en ellos existen letras también.

Nuestro mundo es una proyección de los mundos superiores aun cuando su materia tiene una naturaleza totalmente diferente, egoísta. Por lo tanto, en nuestro mundo, también usamos letras. Aparte, usamos las palabras de nuestro mundo para describir los mundos espirituales, el así llamado “lenguaje de ramas”.

(44040 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/26/2011, El Zohar)

Un punto que contiene el Infinito

Todo comienza con un punto negro “creado de la ausencia”, en el cual trabaja la Luz superior y de este modo desarrolla a la criatura. Todo el desarrollo, excepto por este punto de “Yesh Mi Ain” (existencia desde la ausencia) es hecho por la Luz, la fuerza que actúa en la criatura, en la parte en la que es “guiado”.

Entonces ¿donde obtenemos tales propiedades diferentes como individuos? ¡De la Luz! El punto de la creación “desde la ausencia” es un simple punto. Pero el creador separa Su relación en billones de criaturas y entonces los reconecta atándolos juntos en toda clase de caminos para que todos se unan con los otros siete billones. De este modo, El desea expresarse dentro de la materia de la “existencia desde la ausencia”.

El no será capaz de expresarlo en ninguna otra forma excepto por medio de un número tan multiplicado de pequeñas criaturas, cada una de las cuales es creada de una manera especial, única, como ninguna otra. Cada criatura llega a su corrección individual, habiendo renunciado a la parte de “Yesh Mi Ain” (existencia desde la ausencia) en sí misma y ganando un deseo compuesto de las propiedades de “Yesh Mi Yesh” (existencia desde la existencia), el cual pude ayudarlo a unificarse con los otros. Y de este modo, aumenta su “Yesh Mi Yesh” desde un pequeño punto del Infinito provisto por el Creador, del estado exaltado del Creador Mismo.

¿Cómo hago yo, este punto diminuto que apareció de la nada, que fue creado prácticamente con una conexión cero con el Creador, para llegar a Su revelación? Yo me unifico con todos los otros puntos (deseos) al cancelar mi “existencia desde la ausencia”, el cual permite mi “existencia desde la existencia” para crecer al tamaño de la creación entera que yo los adjunto a mí mismo.

En otras palabras, conectándome de este modo, yo construyo de este punto toda la vasija espiritual, “Yesh Mi Yesh”, llena con la conexión infinita del Creador, “Yesh Mi Yesh”, para todos. Esto puede ser hecho solo al multiplicar tales partes pequeñas, cada una de las cuales se unifica con el resto, y de este modo, todas ellas se entrelazan unas con otras como múltiples capas.

Uno se unifica con el otro; después, los dos anteriores los cuales se volvieron uno unificado con el tercero y se entrelazan dentro, mientras los tres nuevos se unen con uno más, y así sucesivamente. Entonces, no es solo mi conexión con los otros, sino que es un sistema multidimensional de conexión. Y es el único medio para que el Creador se exprese a si mismo dentro de la creación general al término de completar su trabajo al final de la corrección (Gmar Tikkun).

(44059 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/26/2011, Talmud Eser Sefirot)

El otorgamiento trae alegría

Pregunta: ¿Por qué se dice que el otorgamiento real siempre trae una sensación de alegría?

Respuesta: Si una persona se adhiere al superior, esta adhesión debe traer alegría ya que él entra a la perfección del superior. Esto no es simplemente buen humor, sino una sensación de ser llenado con perfección y eternidad, pertenencia y dependencia, de tocar algo perfecto e infinito.

Esta sensación es experimentada por una persona que tiene una conexión con un grado más alto que consiste del maestro, del grupo, y del Creador. Mientras más los valore, más siente la perfección. Pero entonces surge la pregunta: ¿Cómo usa él esta sensación? ¿Tal vez busca una sensación placentera para apaciguarse? ¿O tal vez está usando esta sensación para ascender y otorgar en retorno?

Es decir, es importante si está usando su conexión con “el maestro, el grupo, y los libros” para adquirir la vasija espiritual llamada “fe” o si lo hace para llenarse a sí mismo. Si está buscando un llenado egoísta, es un deseo impuro, Klipa, que desea adherirse a la santidad y atraer la Luz de esta.

Sin embargo, uno tiene que atravesar también esos estados impuros, sentirlos de manera precisa en el camino, y tratar de superarlos. En última instancia, debo alcanzar el hecho de que no hay nada excepto una sola autoridad: la autoridad del Creador. Significa que el Creador es “el bien quien hace el bien”; Él llena todo mi mundo, todos mis deseos, todo mi corazón y mente. Tengo que sentir siempre que estoy bajo el gobierno del Creador, y que Él me llena. No debo permitir que una Klipá (mi deseo impuro) me atormente.

Hay personas que obtienen placer de tal auto crítica. O están tan acostumbradas a ello que no pueden salir de este estado. Sin embargo, este es un muy mal estado, y no trae ningún avance.

La persona piensa que el sufrimiento le ayuda a avanzar y que un día el sufrimiento finalizará. Pero eso nunca sucederá. El progreso tiene lugar específicamente en virtud de nuestra aspiración a la alegría, bondad, y felicidad de llevar a cabo buenas obras, hacia el grado superior, hacia la fe. Esto es llamado fe en el superior, cuando una persona siente que pertenece a la perfección, es decir cuando se conecta al superior.

Así que pregúntate: ¿Estás tratando de adherirte al superior para recibir placer de esto o estás buscando inspiración y amor que puedan ayudarte a adquirir la habilidad de otorgar?

(44248 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/29/2011, Shamati # 40)

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Si quieres volverte humano, arriésgate

Baal HaSulam, “Prefacio a la Sabiduría de la Cabalá”, ítem 5: La expansión de la Luz y su explosión posterior creó una vasija. Puede concluirse de manera lógica que si la vasija recibe la Luz instantáneamente, el primero será el principal y el que lo precede será el último. Por eso, la cuarta fase se vuelve la fase final de la creación de la vasija, Maljut.

La expansión de la Luz en la criatura tiene que ocurrir en cuatro fases, hasta que la criatura siente que recibe y siempre quiere más de lo que obtiene. Mientras el deseo fue satisfecho con lo que recibía, la criatura aún no era responsable de sí. No tenía nada por sí misma, ninguna adición personal de lo que llega del Dador.

Del Dador recibimos la vasija (deseo) y la Luz. Si todo esto se expande hacia abajo sin ninguna interferencia de parte de la criatura y si el ultimo no se esfuerza por ganar un deseo más grande y la Luz, entonces no hay una criatura, sino algo que no tiene voluntad propia.

Es por esto que los primeros tres niveles del deseo, es decir el inanimado, vegetativo y animado de la naturaleza, los cuales se derivan de la fase de la raíz, no se considera que existan hasta ahora. Ellos son manejados desde Arriba, sin ninguna adición de su parte.

En cuanto a la gente que está en este nivel de evolución, ellos viven y se alimentan en nuestro mundo de lo que reciben de las cualidades innatas, del medio ambiente, de los medio de comunicación, del sistema de educación y así sucesivamente. A menos que ellos comiencen a contribuir a este, su deseo individual, apuntando a la raíz mientras obedecen las ordenes del deseo, su nivel más alto sigue siendo el “animado”.

Y solo cuando la persona evoluciona al grado humano, el cual anhela contribuir en algo para regresar a la raíz, solo entonces, él o ella exigen a la raíz adicionar más deseo y más llenado, demandan desarrollo y se vuelven un Humano que quiere volverse similar al Creador. El Creador tiene que ser revelado todo el tiempo, una y otra vez, como está escrito: “Conoce a tu Hacedor y sírvelo a Él”. Esto es lo que separa al hombre de la bestia. Esto es lo que hace que su petición apunte hacia arriba, a la raíz autentica.

Un ser humano comienza con el punto en el corazón que también viene de Arriba. Pero todo lo demás aparte de este punto, donde uno siente como “existencia desde la ausencia”, debe cultivarlo el hombre mismo. Esta es la adición a través de la cual uno desea volverse similar al Creador y ganarse el titulo de Humano. Después del desarrollo de los niveles inanimado, vegetativo y animado, solo el grado final es considerado como “hablante”. Esto es lo que desarrolla la criatura, mientras los niveles previos se incluyen en este.

Este es principalmente el trato con nuestro mundo interno, donde la naturaleza inanimada, vegetativa y animada se eleva y cae junto con el grado del hablante. No visualices la Tierra con su flora y su fauna en los valles y bosques. Todo tiene lugar internamente. Si todos los otros deseos sostienen el crecimiento humano en mí, de este modo ascienden ellos junto con él en el mismo grado.

(44074 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/26/2011, “Prefacio a la sabiduría de la Cabalá”)

Estamos invitados a la fiesta

Baal HaSulam, “La Paz”: Se dice en Masejet Avot (capítulo 3, ítem 16): “Él (Rabí Akiva) diría: ‘Todo está en depósito, y una fortaleza se extiende sobre toda la vida. La tienda está abierta y el tendero vende por pago diferido; el libro está abierto y la mano escribe. Y todos los que deseen tomar prestado pueden venir y pedirlo prestado, y los recolectores regresarán con regularidad, día a día, y recogerán de una persona que lo sabe y que no lo sabe. Y tienen en qué confiar, y el juicio es verdadero, y todo está listo para la fiesta”…. Desde el principio de la Creación, todas las personas tienen reservaciones, y el pensamiento del Creador necesita que vengan a la fiesta, a sabiendas o sin saberlo.

“La fiesta” es el final de la corrección de Maljut del mundo del Infinito, que tiene que ser llenado con la Luz del Infinito.  Este estado está prediseñado, este existe. Estamos en él y sólo que carecemos de los instrumentos, de las vasijas, para sentirlo. De esto es de lo que estamos hablando: de la corrección de estas y su ajuste.

Por lo tanto, “todo está listo para la fiesta”. Está listo, y el Creador espera los “huéspedes”, es decir nuestros deseos corregidos, que es lo que nos debe importar.  Todo es un derivado de esta fiesta: las Luces de NRNHY y las vasijas de KHB-ZON que descienden de Maljut del Infinito por la escalera de los mundos espirituales. La forma inicial y final, es decir, los estados primero y tercero, engendran el segundo estado en el que existimos. Definen nuestro camino en medio de ellos, todas nuestras correcciones.

Por lo tanto, debemos ocuparnos no de las formas iniciales y finales, sino sólo de nuestro aporte, de nuestra participación en el proceso. Debemos intentar, en la forma más eficaz posible, introducirnos en la secuencia de estas acciones y acelerar nuestro desarrollo, haciéndolo productivo al máximo, intensivo y enfocado.

(44270 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/29/2011, “La Paz”)

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Cómo hablar sobre espiritualidad

El Libro del Zohar, capítulo “Truma” (Ofrenda), ítem 24: Debido a los Dinim en ella, Maljut es llamado Efer [ceniza] y Efron. Efron significa “nuestra Efer“. Desde el momento en que Maljut se elevó a Bina, Bina es llamada Efron, también. En ese momento Bina se divide en dos, GAR, AVI superior, que son Samej, correspondientes a las seis Sefirot HBD HGT, cada una de las cuales consta de diez. Desde el Jaze hacia abajo ella es establecida como Partzuf YESHSUT, el cual incluye las cuatro Sefirot NHYM, y es Mem…

Pregunta: ¿Que son las letras sobre las cuales habla El Zohar?

Respuesta: Una letra es un símbolo. Las formas de las letras simbolizan las fuerzas que están conectadas entre sí. Tenemos que darles una forma para usarlas para describir estas fuerzas.

No hay formas en la espiritualidad. Sin embargo, en nuestro mundo yo puedo utilizar letras para explicar las propiedades espirituales. Digamos, la letra “Samej” (o) es redonda lo cual indica la propiedad de la misericordia, otorgamiento. Su valor numérico (Guematría) es de 60. Sesenta es 6 x 10 (seis Sefirot, cada una de ellas consiste de diez). Por lo tanto, es posible explicar lo que es 6, lo que es 10, lo que significa “redonda”, y qué propiedad representamos en la forma de la letra redonda “Samej”.

No hay nada como esto en el reino espiritual. Sin embargo, para explicar algo a los demás es necesario que tengamos un lenguaje en común. Si no fuera por el lenguaje en cuanto a la comunicación entre nosotros, no habría necesidad de las letras o de cualquier otro símbolo.

De hecho, en la espiritualidad, es decir, en mi sensación interna, no necesito atraer hacia mi ninguna forma. No hay imágenes en mi sensación interior, sólo hay una sensación en el deseo, que recibe una impresión. Sin embargo, cuando quiero decir qué es mi deseo, cuanto es impresionado, de qué, por medio de cuales propiedades opuestas, entonces aparecen el lado izquierdo y el derecho, arriba y abajo, los diferentes colores. Entonces, necesito todos estos aspectos.

¿Por qué un artista pintar un cuadro? Él simplemente siente que debe expresar su sensación interna, su deleite e inspiración y transmitirlos a otras personas. Un cuadro es sólo una expresión externa, que en cierta medida refleja su sentimiento interior y deseo de compartirlo con los demás.

Las personas que no entiende, piensa que un artista simplemente tiró sobre el papel o el lienzo toda su impresión interior, su inspiración. Si estamos hablando de una débil impresión terrenal, aún esto es posible.

Sin embargo, es imposible comunicar una impresión espiritual. Es por eso que está prohibido representar la espiritualidad en la forma de pinturas y estatuas, porque no serás capaz de expresar tu impresión interior. Sin embargo, es permitido ilustrar las propiedades espirituales, los estados y los procesos en forma de letras y diagramas porque en ellos no representas tu impresión interior, sino sólo los símbolos de la impresión.

A esto se le llama un lenguaje, cuando nos conectamos entre nosotros a través de símbolos externos, cada uno de los cuales, según nuestro acuerdo, puede despertar en nosotros una impresión interna correspondiente, pasándola de unos a otros. Sin embargo, cada ser humano tiene una impresión diferente porque somos diferentes unos de otros.

(44046 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/26/2011, El Libro del Zohar)

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Intercepta la iniciativa de la Luz

Inicialmente, debemos entender que la criatura es deseo. De hecho, el deseo es una herramienta única, un medio disponible a la criatura, es un órgano sensorial, un elemento sensorial, algo que me permite sentir mi propio ser y reflexionar sobre él: “¿Por qué existo? ¿De dónde vengo y por qué? ¿Qué es la vida? ¿Cuál es mi llenado, y a dónde se va? “Todo ello se manifiesta en el deseo.

El Creador, la Luz superior, creó sólo un punto sin forma, “la existencia de la ausencia”, la cual tenemos que desarrollar, puesto que, de acuerdo con el programa del Creador, la criatura tiene que ascender a Su altura. Este punto es toda la creación. Es contrario a la Luz, y esta propiedad es suficiente. Por lo tanto, es llamado un punto.

Durante su desarrollo, el punto tiene que experimentar varios tipos de oposición a la Luz, emanados de la Luz. La Luz se proyecta en este punto y de esta manera crea en ella formas inversas.

Por lo tanto, sólo hubo un punto que surgió como “existencia de la ausencia”. Sus propiedades aparecen como “la existencia de la existencia” y toman sus orígenes de la Luz. Este punto se está desarrollando en las propiedades que son proyectadas por la luz y opuestas a ella. Desde su estado opuesto, el punto aprende los grados de semejanza con el Creador, es o no capaz de alcanzar. Por lo tanto, revela la Luz.

Este punto del deseo de recibir atraviesa un desarrollo largo, imponente, multifacético y gradual. Si el Creador es el deseo de dar placer, la criatura, inevitablemente, es el deseo de recibir placer.

Para que la criatura tenga la oportunidad de expresarse, tiene que definir la forma de su deseo de recibir. ¿Cómo se hizo? Es por el desarrollo cíclico: cada vez que el deseo adquiere su forma, recibe el llenado en esa forma, después de lo cual el llenado se va, dejando la forma vacía. Entonces, la criatura decide cómo usarlo.

Anteriormente, la luz determinó las condiciones de placer para la criatura. Ahora, por el contrario, la criatura recibe el placer al dar placer al Dador. De esta manera, la criatura  vuelve la recepción en otorgamiento.

Así, la Luz crea el deseo y su forma, este también trae llenado al deseo. Más tarde, la criatura descubre que este necesita vaciarse, privarse de la Luz. La criatura no puede soportarlo; la vergüenza se lo impide. Entonces, pide la fuerza de la Luz misma, con el fin de deshacerse de este. La Luz, que despertó el sentido de la vergüenza en la criatura, está de acuerdo y da fuerza a la criatura. Luego, la criatura exige cambios internos y correcciones de la Luz y avanza a través de estas demandas.

Incluso si todo viene de la fuerza superior, de la fuerza de la Luz, que es lo principal en relación con el deseo de recibir, al mismo tiempo, es la criatura la que empieza a decidir lo que quiere e intercepta la iniciativa, ganando la supremacía. Es por eso que el período de desarrollo comienza a partir de un sentido de vergüenza y, a continuación, se le atribuye a la criatura.

(43981 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/25/2011, “Prefacio a la sabiduría de la Cabalá”)

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Descifrando cada momento

Pregunta: Está escrito que cuando pierdes el pensamiento en la espiritualidad, debes agradecer al Creador ¿Cómo es posible agradecerle a Él eso?

Respuesta: Sabemos que todo nuestro trabajo está solamente en el deseo, y excepto por el tipo adecuado de deseo, no necesitamos nada más. Para revelar la propiedad de otorgamiento, al Creador, sólo necesitamos continuar preparándonos para el siguiente momento. Todo lo que tenemos que hacer es sólo descifrarlo correctamente: ¿De quién recibí la sensación de vida, y porqué llegó de la forma en que llegó?

No sé nada de eso. Sin embargo, si lo recibí de la Luz, de la fuerza superior que está llevándome hacia el propósito de la creación, entonces lo único que se requiere de mí es mi consciencia de ello y la respuesta correcta. Es decir, en cada uno de los estados que atravieso, tengo que ser capaz de verlo a Él y su benévola actitud hacia mí, a pesar del hecho de que siento lo opuesto.

Así, surge una discrepancia entre cómo deseo verlo a Él, como bueno y que me hace el bien, y el mundo que experimento justo ahora, que no es tan agradable y bueno. Ahí es donde se me da espacio para trabajar porque la diferencia entre lo que deseo y lo que es real, entre el pensamiento de lo que se supone que sea y mi experiencia presente, es la base de la plegaria.

Si no siento perfección en cada momento, significa que siento el margen que me separa de ello, mi propia insuficiencia. Por lo tanto, ya sé cómo moverme hacia adelante ya que siento mi desviación del camino, de la meta.

La dirección correcta es donde todo se unifica: “Israel, la Torá, y el Creador”. Es decir, el yo, el significado interno del grupo y nuestra unidad, y la revelación del otorgamiento en este, todo esto junto forma un todo. Si no puedo enlazar todo esto correctamente, veo la actitud del Creador hacia mí como mala.

En otras palabras, siento que soy corrupto y que vivo en un mundo corrupto. A juzgar por lo que el Creador me dio, descubro que Él no es el bien quien hace el bien, y no estoy viviendo en el mundo de Infinito. Por causa de mi defectuosa percepción, soy incapaz de sentir perfección.

Por lo tanto, tengo información precisa de cómo se supone que yo sea (si me dirijo hacia la meta) y cómo esto difiere de lo que soy realmente. En cada uno de los estados, tengo una serie completa de datos, y todo lo que tengo que hacer es usarlos correctamente para evaluar lo que quiero realmente. Se volverá claro que siempre soy deficiente en el otorgamiento, el cual de otra manera completaría mi percepción y me cambiaría de sentirme mal a sentir la perfección que me fue dada por el Creador.

El Creador me ofrece perfección, mientras que yo me siento defectuoso y viviendo en un mundo defectuoso. La diferencia entre lo que Él me envió y lo que yo siento es, de hecho, mi defecto interno. Justo ahora, si pudiera añadir otorgamiento a todos mis deseos, me movería de un mal estado a uno bueno instantáneamente. Esta deficiencia que siento es la plegaria con la que me estoy dirigiendo a Él justo ahora para pedir la propiedad de otorgamiento, la fuerza de Bina o corrección.

Tan pronto como se forma la petición adecuada, obtengo una respuesta inmediata la cual puede ser incluso un peor estado del ser. Es decir, mi sensación de cuán remoto soy del auténtico otorgamiento llegará a ser incluso más aguda. Solía evaluar mi lejanía con un dispositivo de medición muy burdo, y ahora estoy usando uno muy preciso, así es como soy capaz de ver una desviación más grande.

Sin embargo, esto no significa que mi estado en sí haya empeorado. Cambié para mejorar, pero al mismo tiempo, he llegado a entender mejor mi estado. He ganado una receptividad mayor.

(43839 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/24/2011, Escritos de Rabash)

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¿Quién causa la oración?

Rabash, Shlavey HaSulam (Peldaños de la Escalera), artículo “Quién causa la oración”: En ese estado de reflexión, cuando él siente cuán remoto está de alguna reverencia por el trabajo del Creador, comienza a despertar y pensar “Hay que hacer algo. No puedo quedarme en ese estado de bajeza por el resto de mi vida“.

Ciertamente, este es el momento en el que la persona comienza a orar al Creador que lo acerque a Él, y para que le ayude desde Arriba, como dijeron nuestros sabios: “Aquel que viene a ser purificado es ayudado”.

La persona sabe que tiene que llegar a sentir que el Creador es “bueno y hace el bien” y a adherirse a él. Esto significa que nuestra meta es revelar al Creador. De lo contrario, no vamos a alcanzar aquellos para lo que fueron destinados.

Esta tarea sólo puede ser realizada si hay equivalencia de forma. Por lo tanto, la persona sufre puesto que aun no ha llegado todavía a la fe, al atributo de otorgamiento, donde él podría encontrar al Creador y agradecerle. Es decir, no busca de manera egoísta esta revelación, sino solamente para poder alcanzar realmente la grandeza del Creador.

Entonces, él ve las “naciones del mundo” en su interior, discutiendo con su “Israel” la parte que aspira hacia el Creador. Hasta ahora, una parte no puede ganar sobre la otra, el deseo de otorgar no puede derrotar al deseo de recibir.

Sin embargo, el hombre no tiene poder sobre sus pensamientos y sentimientos. Él no elige lo que experimentan la mente y el corazón. Cada estado es formado desde Arriba, es decir, no por la persona misma, sino por la fuerza superior que lo pone en una situación específica y espera una acción determinada, una especie de respuesta a lo que esta le ha hecho. Esto se llama: “Yo soy el primero”.

(43846 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/24/2011, Escritos de Rabash)

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