Pídele lo que quieras

Francamente, no importa qué tipo de ayuda esté pidiéndole la persona al Creador. La clave está en seguir pidiéndole a cada instante. Uno nunca puede olvidar que no existe nadie más que Él, el bien que hace el bien. Uno debe unir cada pequeña cosa que le sucede con el Creador.

De hecho, la persona por lo general piensa que no es el momento adecuado para pedir ayuda, que se supone que primero debe hacer algo, tener éxito en algo por su cuenta, llevar a cabo algún acto, y sólo después de eso volverse hacia el Creador. ¡Pero está completamente equivocado! No se necesita ninguna acción. Todo el método está destinado exclusivamente a revelar al Creador.

Por lo tanto, mientras más frecuentemente te vuelvas hacia Él, mientras te sientas más dependiente de Él, más lo molestes transfiriéndole a Él toda la responsabilidad por todo lo que te está pasando, menos necesitas preocuparte.

De acuerdo con Su programa, Él te alejará, se esconderá, y pondrá todo tipo de obstáculos y ocultamientos ante ti. De todos modos, convierte en un hábito buscarlo en todo momento y apelar a Él. Es el camino más corto y más confiable.

No requiere de inteligencia, sólo de perseverancia. Si una persona toma esa posición y no pierde la pista de esto (con la ayuda de recordatorio del grupo), entonces al volverse constantemente hacia el Creador, a la fuerza superior, a la naturaleza, sin duda descubre cómo apelar, por qué y para qué. Uno aprende el carácter del Creador, cuáles oraciones Él contesta y cuáles no. Gracias a su firme deseo de entrar en esta comunicación, en este diálogo con el Creador, la persona puede comenzar a aclarar quién es.

Esto se describe como “Hacer cualquier cosa que esté en su poder, pero simplemente no abandonar”. Es decir, debemos pedir por todo, incluso sin pensar, sólo como un niño que agarra todo lo que puede y continúa molesta a su madre: “¡Dame, dame, dame!” Estas súplicas darán paso a la aclaración de lo que vale la pena realmente pedir, dónde están los “mandamientos” y el “transgresiones” en todo esto, donde se le da a uno libre albedrío, y cuales son las respuestas a sus acciones. Así aprende la persona.

Es bueno que esto no confunda, y que no creas que todo depende de ti o del entorno. Tú conectarás estos tres “puntos”: a ti mismo, al grupo, y al Creador, y lo dirigirás todo en la dirección correcta, hacia la fuerza superior, a ser dependientes de Él.

Más tarde, comenzarás a evaluar cómo estás pidiendo. ¿Estás suplicando por tu propio bien, para el beneficio de los demás, o por el amor del Creador? Así aprendes sobre esto en el camino.

(43288 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/17/2011, Escritos de Rabash)

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