Ser una rueda dentada no significa ser un “idiota”

Pregunta: En el mundo material, no tenemos poder sobre nuestros deseos. En el otorgamiento los deseos son mucho más grandes, entonces, ¿Cómo seremos capaces de manejarlos?

Respuesta: En el otorgamiento, yo enfrento al prójimo. Al conectarme con él, soy yo quien determina el grado, el poder y el tipo de deseo con el que formo la vasija del alma. Yo soy el que toma todas estas decisiones.

Pensándolo bien, aquí surge otra pregunta: ¿quién soy “yo”? después de todo, tengo cierta predisposición y propiedades que definen lo que soy. En realidad, ciertos parámetros no dependen de mí ya que al final, yo solo soy una rueda dentada en el sistema integral y puedo funcionar únicamente en esta capacidad. Esto no puede discutirse, pero aun eres tu quien decide como construir una relación con los otros, como actuar en un mecanismo común y como formarlo según tu propio parecer.

De este modo, al unirnos con los otros, tú te haces cargo de la “maquina” entera. Si tu paras, todo el sistema parará contigo. ¿Quieres apagar la maquina? ¡Hazlo! Entonces, resulta que cuando comienzas a moverte, sientes la realidad entera y ves con que parte y con qué lado de esta puedes conectarte.

A pesar del hecho que solo eres una pequeña rueda dentada, la enorme maquina depende de ti por completo y tu adquieres el deseo colectivo, todo el sistema con todo lo que está en él. Tú, una simple y minúscula rueda dentada, te vuelves totalmente idéntica al Creador, porque el sistema entero depende de ti.

El sistema integral posee una propiedad remarcable que no podemos comprender: Cada uno es tan vital en él como la totalidad. Esto pertenece incluso a aquellos cuyo punto en el corazón aun no se ha despertado. Tal persona puede tomar su lugar en el último momento, para tapar un pequeñísimo hoyo en el barco común, pero sin ellos, el sistema simplemente no funcionará correctamente. Y al final, ellos también recibirán la recompensa colectiva.

¿Por qué entonces fueron él o ella el o los últimos en llegar? Es así porque ellos fueron los más corruptos. Solo después que todos los otros han sido reformados, el tiempo de esta última persona viene a contribuir con su parte al colectivo.

Muchos de nosotros tenemos tendencia a despreciar a la “gente de la calle”. Y ahora, son ellos quienes harán el trabajo más significativo. Baal HaSulam nos lo explica en la “Introducción al Libro del Zohar”: Nuestros antepasados han hecho un trabajo tremendo, pero somos nosotros, los elementos más bajos de la estructura integral, quienes llevamos las Luces a sus vasijas.

(42971 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 13 de Mayo del 2011, “La Libertad”)

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