Si quieres volverte humano, arriésgate

Baal HaSulam, “Prefacio a la Sabiduría de la Cabalá”, ítem 5: La expansión de la Luz y su explosión posterior creó una vasija. Puede concluirse de manera lógica que si la vasija recibe la Luz instantáneamente, el primero será el principal y el que lo precede será el último. Por eso, la cuarta fase se vuelve la fase final de la creación de la vasija, Maljut.

La expansión de la Luz en la criatura tiene que ocurrir en cuatro fases, hasta que la criatura siente que recibe y siempre quiere más de lo que obtiene. Mientras el deseo fue satisfecho con lo que recibía, la criatura aún no era responsable de sí. No tenía nada por sí misma, ninguna adición personal de lo que llega del Dador.

Del Dador recibimos la vasija (deseo) y la Luz. Si todo esto se expande hacia abajo sin ninguna interferencia de parte de la criatura y si el ultimo no se esfuerza por ganar un deseo más grande y la Luz, entonces no hay una criatura, sino algo que no tiene voluntad propia.

Es por esto que los primeros tres niveles del deseo, es decir el inanimado, vegetativo y animado de la naturaleza, los cuales se derivan de la fase de la raíz, no se considera que existan hasta ahora. Ellos son manejados desde Arriba, sin ninguna adición de su parte.

En cuanto a la gente que está en este nivel de evolución, ellos viven y se alimentan en nuestro mundo de lo que reciben de las cualidades innatas, del medio ambiente, de los medio de comunicación, del sistema de educación y así sucesivamente. A menos que ellos comiencen a contribuir a este, su deseo individual, apuntando a la raíz mientras obedecen las ordenes del deseo, su nivel más alto sigue siendo el “animado”.

Y solo cuando la persona evoluciona al grado humano, el cual anhela contribuir en algo para regresar a la raíz, solo entonces, él o ella exigen a la raíz adicionar más deseo y más llenado, demandan desarrollo y se vuelven un Humano que quiere volverse similar al Creador. El Creador tiene que ser revelado todo el tiempo, una y otra vez, como está escrito: “Conoce a tu Hacedor y sírvelo a Él”. Esto es lo que separa al hombre de la bestia. Esto es lo que hace que su petición apunte hacia arriba, a la raíz autentica.

Un ser humano comienza con el punto en el corazón que también viene de Arriba. Pero todo lo demás aparte de este punto, donde uno siente como “existencia desde la ausencia”, debe cultivarlo el hombre mismo. Esta es la adición a través de la cual uno desea volverse similar al Creador y ganarse el titulo de Humano. Después del desarrollo de los niveles inanimado, vegetativo y animado, solo el grado final es considerado como “hablante”. Esto es lo que desarrolla la criatura, mientras los niveles previos se incluyen en este.

Este es principalmente el trato con nuestro mundo interno, donde la naturaleza inanimada, vegetativa y animada se eleva y cae junto con el grado del hablante. No visualices la Tierra con su flora y su fauna en los valles y bosques. Todo tiene lugar internamente. Si todos los otros deseos sostienen el crecimiento humano en mí, de este modo ascienden ellos junto con él en el mismo grado.

(44074 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/26/2011, “Prefacio a la sabiduría de la Cabalá”)

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