Una oportunidad para dar el siguiente paso

Dado que todos los cambios son realizados únicamente por la Luz, cada vez que actuamos, nuestras acciones deben mostrarnos cuan inadecuados somos comparados con ella. En otras palabras, yo debo actuar como Él lo hace para ser capaz de ver lo diferente que soy de Él, en mi nivel actual.

Es similar a un pequeño niño que está tratando de copiar el comportamiento del adulto. Después de haberlo hecho, él se da cuenta de cuan correctas o incorrectas son en realidad sus acciones. Es como si estuviera haciendo ejercicios al ensamblar pequeñas estructuras de juguete con los bloques de construcción o haciendo su tarea para la escuela.

Todo esto se hace con el fin de probarnos y comparar nuestros resultados con los correctos. Nuestro avance se basa en las diferencias reveladas entre lo “deseado y lo real”, entre lo que soy capaz de ser y lo que se supone que sea por ahora.

Esto significa que debemos tratar constantemente de realizar actos de otorgamiento y utilizarlos para examinar y evaluar lo que aun no he adquirido. No debo desesperarme cada vez que fallo, sino amar este estado de iluminación. Después de todo, eso es lo que nos está enseñando cómo seguir adelante.

En realidad no significa que hice algo mal y ahora debo sentirme culpable. Por el contrario, tuve éxito y por lo tanto se me está mostrando en qué más puedo avanzar. La Luz sigue mostrándome los cambios para dar el siguiente paso. Si yo fuera incapaz de hacerlo, la Luz no lo revelaría a mí, y entraría en una especie de niebla, en un estado de inconsciencia. Sería insensible, y me sentiría bien. La Luz no me iluminaría mis faltas y no me mostraría qué hacer.

No tendré a nadie con quien hablar si no me he preparado para trabajar en el grupo, estudio serio, y hago otras cosas. Por lo tanto, la Luz no podría permitirme que tome otra acción que no tuviera fundamentos en que basarla. En ese caso, parecería como si yo estuviera bien y no fuera necesario hacer nada. Me gustaría entrar en una especie de ilusión que durara mucho tiempo, incluso años.

De hecho, todo depende de la preparación, aunque la preparación depende del entorno. Por lo tanto, se supone que debemos realizar unos cuantos actos materiales, como organizar los estudios, el grupo, la conexión con los amigos, y en hacer todos los discernimientos en los cuales nos esforzamos juntos.

Si estoy ansioso por unirme con los demás y revelar el atributo de otorgamiento allí, tendré que formar eventualmente mi actitud hacia el concepto interno del “grupo” o del “lugar” del espacio espiritual, el deseo integral donde se revela la propiedad de otorgamiento mutuo entre todos.

Es la Luz la que nos revela el otorgamiento, y cuando esta revelación alcanza una cierta medida plena, en el mínimo nivel, esta nos llenará. Experimentaremos el otorgamiento y su origen mismo, es decir, la presencia de la fuerza superior que sostiene esta propiedad. Revelaremos no sólo la Luz, sino su misma fuente.

Rabash concluye su carta: “Que el Creador nos ayude a aceptar el gobierno superior por encima del tiempo y el espacio y a unirnos siempre a Él”

(43068 – De la 1º parte de la lección diaria de la Cabalá del 5/15/2011, Escritos de Rabash)

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