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Los cabalistas en la naturaleza del hombre y en la naturaleza del Creador, Parte 12

Queridos amigos, por favor, hagan preguntas acerca de estos pasajes de los grandes cabalistas. Los comentarios entre paréntesis son míos.

La superioridad del hombre sobre la bestia

Animado: Cada uno de ellos tiene su propia sensación y sus características. Ciertamente, pueden operar en contra de la naturaleza, lo que significa dar, y tienen una vida individual. Sin embargo, no pueden sentir más que su propio ser. En otras palabras, no tienen la sensación de los otros y por lo tanto, no pueden cuidar de los otros.

Hablante: Puede actuar en contra de la naturaleza, es independiente de la sociedad, y siente a los otros, y por lo tanto, puede cuidar de ellos y complementarlos, al sentir y lamentarse con el público, siendo capaz de regocijarse en el solaz del público, y por medio de la capacidad de recibir del pasado y del futuro.

Baal HaSulam, Shamati (Escuché), artículo # 115, “Inanimado, vegetativo, animado, y hablante”

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Los rostros del amado

De acuerdo con nuestra naturaleza, y con el carácter de nuestras acciones, nosotros somos receptores. Sin embargo, mientras más recibes por el bien de otorgar, más elevado eres como otorgante. La acción en sí misma no cambia, solamente tu intención. Eso es lo que te convierte en otorgante en lugar de receptor.

¿El Creador siente esto? Es posible decir que nada cambia para el Otorgante, sino solamente para el ser humano. No hay nada que agregar a la perfección.  Todas Sus respuestas e impresiones están siendo manifestadas en ti, en la imagen del Creador que tú has formado.

Gracias a esto, tú puedes llegar a tener equivalencia de forma con Él. A ti te parece que en Él ocurren cambios, que le das a Él más o menos placer. Tú sufres o disfrutas por causa de Él, según cuanto sufre Él o disfruta por tu causa, y así sucesivamente.

Todas estas relaciones que se despliegan en la criatura son solamente para elevarla al grado del Creador, lo que significa que complementan a la criatura con la perfección que proviene de la propiedad de otorgamiento. Resulta que el Creador juega con la criatura solo para educarla.

De la misma manera, enseñamos a los niños varias caras: Nos reímos con ellos, nos ponemos serios, expresamos nuestra ira. Todo es por el bien de su educación, para mostrar a los niños tantos matices como sean posibles y enseñarles con eso, como trabajar correctamente con ellos mismos y con el entorno. Y de hecho, solo el amor nos motiva.

En su “Prefacio al Libro del Zóhar” articulo 33, Baal HaSulam escribe sobre esto: “La verdad es que existe un Bondadoso aquí en todas estas similitudes, las cuales operan solamente en las almas de los receptores, y que aparecerá en las almas como Él Mismo participando en ellas, incrementando en gran medida el alcance de ellas.

Es como el padre que se limita a mostrar a su pequeño y querido hijo una cara de tristeza y una cara de satisfacción, aunque no haya ni tristeza ni satisfacción en él. El solo lo hace para impresionar a su adorado hijo y expandir su comprensión con el fin de jugar con él”.

(46515 – De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/26/2011, “Matan Torá (La entrega de la Torá)”)

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Saliendo del agujero negro

Juega el juego del otorgamiento

Toda la creación es un juego del creador

Físicamente estoy en el grupo. ¿Dónde está mi alma?

Pregunta: ¿Es cierto que tomamos conciencia del mal solo después de atravesar el Majsom (barrera a la espiritualidad)? ¿Qué puedo hacer mientras tanto?

Respuesta: Cada grado tiene sus medidas, sus estándares, y sus criterios. Tenemos diferentes puntos de vista de nosotros mismo a las edades de cuatro, seis o siete.

Incluso ahora, tengo la posibilidad de reconocer el mal. Físicamente, estoy presente en el grupo, pero ¿estoy allí con mi alma? No, no lo estoy. ¿A que me llevará este estado? ¿Qué sucederá conmigo? No puedo alcanzar la espiritualidad de esta manera. Es muy malo. Me siento triste por el tiempo perdido, una vida desperdiciada, de la cual no obtuve nada.

Entonces, comienzo a odiar aquello que me impide conectarme con los amigos: mi diferencia con respecto a ellos. Por supuesto, todo esto sucede en el egoísmo, en los deseos de recibir que quieren alcanzar la espiritualidad para no perder nada en la vida. Sin embargo, esto me coloca en la condición egoísta correcta de Lo Lishma (para uno mismo), y luego la influencia de la Luz lo convierte en el estado altruista de Lishma (por el bien del Creador).

De todas maneras, la vergüenza también está aquí presente. Primero, me siento avergonzado de la posibilidad de ser atrapado por robo, entonces me doy cuenta de que no vale la pena robar, al menos no siempre. Como resultado, cambio internamente de manera que no quiero nada de nadie. Todo lo que quiero es otorgar. Esa es mi aspiración, y estoy feliz así.

Maravillosamente, esto es Lo Lishma, y el deseo de otorgar, el acto de otorgar y este está ya integrado en él. Aunque también hay una compensación: un buen sentimiento. De esta manera, nos conectamos con el bien y no exigimos nada por el momento.

En el próximo nivel, la Luz que Reforma a la persona, inclusive sin su conocimiento, y realmente se conecta con el Bien que hace el Bien. Así que, primero me conecto con el bien que me hace sentir bien y luego, me cambio hacia el verdadero otorgamiento hacia el Creador.

(46506 – De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá del 26 de Junio del 2011, “Matan Torá (La entrega de la Torá)”)

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El hombre es el único animal que se averguenza.

La vergüenza como medio de correccion

El motor alimentado por la vergüenza ardiente

Una distinción insoportable del Creador

Si no se suponía que el Creador, en línea con Su Pensamiento de la Creación, nos elevara al nivel más alto de evolución, El no habría creado en nosotros la sensación de ser diferentes a Él. El punto no está en la diferencia entre el Dador y el receptor. Está claro que el Creador está a la cabeza. Él es el bien que hace el bien. Él es el Absoluto, y, es el Dador, Él nos creó como receptores “por defecto”. Nosotros ciertamente no nos sentiríamos avergonzados mientras recibimos de Él. ¿Cuál sería el problema de recibir de Aquel que da? Después de todo, esta es la forma en que Él nos hizo.

La vergüenza, sin embargo, se deriva solamente de la sensación de ser diferentes, aquello fue designado por el Creador, la sensación de separación entre Él y nosotros, guiando nuestro comienzo a la sensación de recepción como un defecto. Esta regla se proyecta hacia nuestro mundo, donde nos sentimos incómodos cuando recibimos placer de alguien con quien tenemos una relación especial en la cual el otro tiene un estatus más alto.

Existe aquí un problema adicional. En comparación con la espiritualidad, esta toma formas opuestas que pertenecen a nosotros y plantea una pregunta: ¿Puedo dejar de sentirme avergonzado? En la espiritualidad, sin embargo, mi pregunta es cómo puedo mejorar la vergüenza ya que esta llega a ser un instrumento para analizarme, un vehículo para elevar mi conciencia del mal.

Como sabemos, además de la consciencia del mal, no necesitamos nada más. Todo lo demás es hecho por la Luz superior. ¿Qué es este mal después de todo? No se trata de que yo sea un receptor por naturaleza. Yo me doy cuenta cuán  malvado soy cuando descubro cuán grandes son realmente las diferencias entre mis cualidades con aquellas del Creador.

Yo deseo mucho intensificar esta sensación, esta consciencia, ya que esto es lo que me lleva a demandar la corrección. Consideramos tal plegaria como “el portal de las lágrimas”. Los detalles necesarios de recepción están reunidos dentro de mí hasta que la consciencia de mi finalmente me hace gritar porque no puedo soportar esta discrepancia entre el Creador y yo mismo.

Por lo tanto, el mal no es sólo una distinción entre el receptor y el Dador. Claramente, el Creador da, mientras que yo recibo. Tal disposición se mantiene en todos los grados espirituales, al final de la corrección y después de esta. El problema se encuentra en llegar a estar conscientes de la distinción cualitativa interna entre mis atributos y los Suyos. Esto es lo que causa que yo sienta vergüenza.

(46518 – De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá del 26 de Junio del 2011, “Matan Torá (La entrega de la Torá)”)

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Nuestro punto de coincidencia con la humanidad

Una pregunta de proporcion

Cuando una pequeña corriente se convierte en un rio

¡No hay errores, sino sólo revelaciones!

Pregunta: ¿Es posible no cometer ningún error en el camino espiritual?

Respuesta: A decir verdad, no cometemos errores. Revelamos el deseo no corregido, que en realidad tampoco está dañado, sino que tiene la finalidad de proporcionarnos un contraste, una diferencia entre dos estados opuestos. De otra manera no sentiríamos ningún estado.

Por lo tanto, nunca cometemos errores o cualquier tipo de contratiempos. El estado opuesto tiene que ser revelado. Somos criaturas, y somos incapaces de percibir algún fenómeno en sí mismo. Sólo puedo sentirlo según mí medida, evaluación, y percibirlo en relación con algo más. Debe existir el “yo” y “lo que siento”, un objeto comparado con otro.

Es imposible sentir algún fenómeno en sí mismo porque eso sería el Creador antes de haber hecho la creación, cuando es incluso imposible decir que Él es bueno y hace el bien ¿Para quién Él es bueno? ¿Para quién Él hace la bondad? Después de todo, la bondad sólo puede ser evaluada comparada con la maldad que ya existe.

Por lo tanto, no podemos hablar ni siquiera de la esencia del Creador de la manera en que los filósofos tratan de razonar, porque no tenemos la capacidad de percibirlo, ni las palabras para describirlo. La creación comienza con ser opuesta al Creador, al menos ligeramente separada de Él. Este “ligeramente” le da a la creación su propio estatus, la sensación de una cosa opuesta a otra, blanco contra negro, “La ventaja de la Luz viene de la oscuridad”. Entonces hay algo de qué hablar.

Ni siquiera sabemos cómo un fenómeno puede existir por sí mismo ¿Te es posible crear algún tipo de forma que no tenga ninguna distinción, límites, características, tonos de color, cualquier cosa? Eres incapaz de percibir ese tipo de cosa. Esto es algo que no percibimos. Si no hay tonos o distinciones presentes, no lo percibimos.

Después de todo, todos nuestros sentidos, como nuestros cinco sentidos terrenales, están construidos a partir del hecho de que cierta influencia impacta mis terminales nerviosas, y entonces recibo algún tipo de impresión, visual, auditiva, táctil, de gusto, u olor. Necesito terminales nerviosas, debe haber una colisión, una interacción mutua de choque entre dos opuestos y entonces la percibo. Si no hay impacto, entonces no hay sensación ¿Cuándo comienzo a sentir al Creador? a partir del impacto (Akaa), la colisión entre el deseo y la Luz.

(De la lección del 24 de Junio del 2011, Escritos de Rabash)

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No hay errores en la espiritualidad

La naturaleza siempre esta en lo cierto ¿qué dice?

Entendernos mutuamente y revelar al creador

¿Una astilla en el universo o un amado hijo?

Baal HaSulam, “Introducción general al Libro Panim Meirot uMasbirot”: …así como las cosas corporales son separadas unas de otras por un hacha o un martillo, las espirituales son separadas una de otra por la disparidad de forma entre ellas. Y cuando la disparidad de forma se incrementa hasta el punto de la oposición, de un extremo a otro, una completa separación es creada entre ellas.

Desde la perspectiva del Creador, quien creó el deseo de disfrutar, no hay oposición entre este deseo y el deseo del otorgamiento. Es como un bebé que recibe de una madre, no hay división entre ellos. Están conectados de forma inseparable y disfrutan uno del otro.

Vemos como en la naturaleza, ¡un organismo extraño constituido por la carne de alguien más recibe la oportunidad de crecer dentro del cuerpo de la madre y no es percibido como extraño! ¿Cómo es este fenómeno posible, un feto dentro del vientre de una madre, considerando que cuando tenemos incluso una pequeña astilla, el cuerpo inmediatamente comienza a rechazar el objeto extraño? Inmediatamente se forma a su alrededor una infección y el cuerpo trata de empujarlo hacia afuera y separarlo.

Se sabe cómo durante un trasplante de órganos es muy difícil superar esta barrera, la incompatibilidad del cuerpo y el rechazo con el cuerpo extraño. Pero aquí sucede lo opuesto: Un cuerpo crece dentro de otro, y el cuerpo grande está siempre cuidando del cuerpo pequeño, ¡haciendo todo sólo para beneficio de él!

Este es un ejemplo del deseo de disfrutar (el feto) y el deseo de otorgar (la madre) sin entrar en conflicto uno con otro. Y lo mismo sucede en relación al Creador, quien creó el deseo de disfrutar. Este deseo no contradice o se opone al otorgamiento.

Sin embargo, si la meta es llevar a este deseo de disfrutar a la forma del otorgamiento, entonces ellos realmente se vuelven opuestos uno de otro de acuerdo a sus intenciones. En el estado inicial existe un deseo otorgante y uno receptor, el Creador y la creación. Mas no hay discrepancia entre ellos y están unidos. Pero después la creación se desarrolla y adquiere una intención egoísta, y ahora, de acuerdo a sus intenciones se vuelven opuestos: la intención del otorgamiento es opuesta a la intención para uno mismo de principio a fin, de cero hasta el infinito.

¡Lo que tenemos que corregir es la intención egoísta y no el deseo! El deseo permanece en nosotros. Siempre mantenemos el deseo de disfrutar. Pero la intención tiene que ser “por el bien del otorgamiento”.

Sin embargo, usualmente nos confundimos con esto, pensando que debemos pelear con nuestros deseos. Las religiones y las diferentes prácticas espirituales tratan de destruir el deseo o de disminuirlo. Pero la Cabalá dice lo opuesto: “¡Incrementa tu deseo y la intención de otorgamiento junto con este!” Entonces serás capaz de otorgar más con tus acciones.

(De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 24 de Junio del 2011, “Introducción General del Libro, Panim Meirot uMasbirot”)

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Acerca del Libro “Zóhar para el pueblo”

Pregunta: ¿Cuándo usted simplifica El Libro del Zóhar, no tiene miedo de arruinarlo?

Respuesta: No, no tengo miedo porque ¡sé con seguridad que lo estoy arruinando!  El texto del Zóhar para el Pueblo se elabora a partir del texto original del Libro del Zóhar y el Comentario Sulam, tejidos juntos y simplificados.

Por lo tanto, está definitivamente arruinado en comparación con la fuente.  Muchas palabras (como Bejina y otras) que subrayan precisión, fueron retiradas de las frases con el fin de hacer el texto más sencillo. El texto resultante es más crudo, menos preciso, pero más concreto.

Tuvimos que decidirnos a acercar el texto del Zóhar a las personas a su nivel de lectura y comprensión. Por supuesto, este tipo de texto no reemplaza la fuente bajo ninguna circunstancia. Está diseñado para una lectura masiva del Libro del Zóhar.

Algunos estudian Cabalá mecánicamente, algunos estudian Cabalá como una sabiduría, algunos para memorizar cosas, algunos para escribir libros, algunos para enseñar, pero algunos estudian Cabalá para cambiar. Bajo la influencia de la Luz superior que desciende sobre una persona en el proceso de la lectura del Libro del Zóhar,  uno empieza a sentir el mundo superior, y luego, desde las sensaciones, el hombre empieza a comprender. Este es el verdadero estudio de Cabalá. Y El Libro del Zóhar para el Pueblo está destinado a este tipo de personas.

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Las fases del gran camino

Pregunta: Rambam dice que la verdad debe ser revelada gradualmente a aquellos que son pequeños. Al trabajar con niños, no les imponemos directamente la unificación, sino que tratamos de entrelazar este mensaje con juegos y estudios ¿Puede un mensaje excesivamente directo dañar y repeler a un niño?

Respuesta: Al desarrollarnos pasamos por cuatro niveles: inanimado, vegetativo, animado, y humano. Como regla, en el nivel inanimado los objetos usualmente toman cualquier forma que les des si tienes suficiente energía para hacerlo. Al aplicar la cantidad correcta de energía, puedes destruir la estructura de un metal y reconstruirlo al someterlo al calor, a la presión, y a otras influencias por el estilo.

En el nivel vegetativo la situación es diferente: para darle a una planta una forma diferente, tienes que entender su naturaleza. Digamos que, un árbol requiere de varios tipos de cultivo y cuidados, y si eres un experto en lo que haces, entonces recibirás la forma necesaria al acompañar al árbol en su proceso de crecimiento.

Dicho diferente, tienes que crecer hasta un nivel en el que puedas cuidar del árbol, lo cual implica traerlo dentro de ti mismo y llegar a conocerlo. Entonces, basado en esta imagen interna, puedes realizar trabajo con la forma externa y recibir un resultado.

Para tratar con el nivel animado de desarrollo, otra vez es necesario aprender su naturaleza, ascender sobre esta e incluirla dentro de ti. Entonces puedes domar y entrenar animales. Por supuesto, tiene que suceder dentro de límites específicos, pero puedes entrenarlos para que lleven a cabo ciertas formas de comportamiento que son capaces de aprender. Y un instructor de niños trabaja de forma análoga.

Esos niveles de desarrollo, inanimado, vegetativo, y animado, son estados pequeños, “infantiles” comparados con el estado adulto, y finalizan en el grado de “la edad de 13”. A partir de “la edad de 13” en adelante, estás tratando con el ser humano en una persona, y de acuerdo a esto, lo tratas de forma completamente diferente. Lo aceptas en tu grupo, lo tratas como a un amigo, y lo educas a través de ejemplos de asociación mutua, ofreciéndole un espacio para el trabajo.

Esas son las fases del trabajo con grupos de niños.

(46759 – De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá del 27 de Junio del 2011, “Matan Torá (la entrega de la Torá)”)

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¿Es el tiempo mecánico o está vivo?

Baal HaSulam, El Estudio de las Diez Sefirot, parte 1, “Tabla de preguntas y respuestas para el significado de las palabras”: Pregunta 16: ¿Qué es el Tiempo? Es una cierta suma de Behinot (fases) que se derivan una de otra y están mezcladas unas con otras por orden de causa y consecuencia, tales como días, meses y años.

No existe el tiempo. Solo existe una sensación de cambios que nos provocan experimentar el flujo del tiempo. En la espiritualidad es evidente, mientras que en la corporalidad esta camuflado. Es por esto que muchos fenómenos, efectos y transformaciones se entremezclan en el mundo corporal y parecen no estar conectados directamente con la espiritualidad, es decir no dependen de  nuestros esfuerzos y avances.

Por lo tanto, en el mundo corporal, el tiempo no está vivo y fluye “mecánicamente”, separado de nuestras transformaciones internas. No obstante, en el mundo espiritual el tiempo es una sensación interna de cambios por los que una persona pasa.

Por eso, el tiempo corporal y espiritual tienen significados completamente diferentes. El tiempo espiritual puede fluir rápido o despacio, contraído o expandido, dependiendo del número de cambios que ocurren en la persona. En el mundo material, el tiempo depende del punto en el que estamos. Si nos movemos a otra dimensión, aquí experimentaremos un tiempo diferente.

(46409 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 20 de Junio del 2011, Talmud Eser Sefirot)

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