¿Una astilla en el universo o un amado hijo?

Baal HaSulam, “Introducción general al Libro Panim Meirot uMasbirot”: …así como las cosas corporales son separadas unas de otras por un hacha o un martillo, las espirituales son separadas una de otra por la disparidad de forma entre ellas. Y cuando la disparidad de forma se incrementa hasta el punto de la oposición, de un extremo a otro, una completa separación es creada entre ellas.

Desde la perspectiva del Creador, quien creó el deseo de disfrutar, no hay oposición entre este deseo y el deseo del otorgamiento. Es como un bebé que recibe de una madre, no hay división entre ellos. Están conectados de forma inseparable y disfrutan uno del otro.

Vemos como en la naturaleza, ¡un organismo extraño constituido por la carne de alguien más recibe la oportunidad de crecer dentro del cuerpo de la madre y no es percibido como extraño! ¿Cómo es este fenómeno posible, un feto dentro del vientre de una madre, considerando que cuando tenemos incluso una pequeña astilla, el cuerpo inmediatamente comienza a rechazar el objeto extraño? Inmediatamente se forma a su alrededor una infección y el cuerpo trata de empujarlo hacia afuera y separarlo.

Se sabe cómo durante un trasplante de órganos es muy difícil superar esta barrera, la incompatibilidad del cuerpo y el rechazo con el cuerpo extraño. Pero aquí sucede lo opuesto: Un cuerpo crece dentro de otro, y el cuerpo grande está siempre cuidando del cuerpo pequeño, ¡haciendo todo sólo para beneficio de él!

Este es un ejemplo del deseo de disfrutar (el feto) y el deseo de otorgar (la madre) sin entrar en conflicto uno con otro. Y lo mismo sucede en relación al Creador, quien creó el deseo de disfrutar. Este deseo no contradice o se opone al otorgamiento.

Sin embargo, si la meta es llevar a este deseo de disfrutar a la forma del otorgamiento, entonces ellos realmente se vuelven opuestos uno de otro de acuerdo a sus intenciones. En el estado inicial existe un deseo otorgante y uno receptor, el Creador y la creación. Mas no hay discrepancia entre ellos y están unidos. Pero después la creación se desarrolla y adquiere una intención egoísta, y ahora, de acuerdo a sus intenciones se vuelven opuestos: la intención del otorgamiento es opuesta a la intención para uno mismo de principio a fin, de cero hasta el infinito.

¡Lo que tenemos que corregir es la intención egoísta y no el deseo! El deseo permanece en nosotros. Siempre mantenemos el deseo de disfrutar. Pero la intención tiene que ser “por el bien del otorgamiento”.

Sin embargo, usualmente nos confundimos con esto, pensando que debemos pelear con nuestros deseos. Las religiones y las diferentes prácticas espirituales tratan de destruir el deseo o de disminuirlo. Pero la Cabalá dice lo opuesto: “¡Incrementa tu deseo y la intención de otorgamiento junto con este!” Entonces serás capaz de otorgar más con tus acciones.

(De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 24 de Junio del 2011, “Introducción General del Libro, Panim Meirot uMasbirot”)

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