Campo de entrenamiento

Comentario: Por regla general, los profetas hablan de dos opciones de desarrollo: duro y fácil….

Respuesta: Supongamos que tu hijo es perezoso y testarudo. Él es inteligente pero no tiene ningún deseo de realizar su potencial adecuadamente. ¿Cómo te gustaría verlo en el futuro?

Comentario: Un jugador de fútbol famoso.

Respuesta: Ya veo. Es el sueño moderno de un padre judío.

Bueno, te lo llevas a una escuela de fútbol, ​​pero él es perezoso y no quiere trabajar. Él está obligado a tener un régimen diario, a hacer ejercicio regularmente, y a dormir bien por la noche sin ningún tipo de fiestas. La vida de los atletas es una vida dura de hecho, se sigue un horario estricto. La gente sacrifica sus mejores años para convertirse en profesionales. En este caso, el cuerpo se convierte en una máquina que es empujada a trabajar a plena capacidad.

Por lo tanto, a tu hijo no le gusta la práctica. ¿Qué puedes hacer? Pero tú estás seguro de que el fútbol es su futuro. Entonces, tomas una correa. Aquí surge la pregunta: ¿pegarle puede hacer de él un jugador de fútbol? ¿Esto lo mueve en la dirección correcta?

Comentario: No, simplemente le duele.

Respuesta: Significa que la correa no ayuda. Pero después de este “trabajo educativo” tu hijo hace un cálculo: ¿Qué debe hacer? Sufre tanto por los golpes como por el entrenamiento. ¿Dónde está el mayor sufrimiento, y donde el menor? Su deseo egoísta compara los resultados, y decide que: Si su padre lo hace sufrir más que el entrenador, va a una práctica de fútbol.

En el equipo de fútbol, ​​conoce a otros chicos y adquiere gradualmente un gusto por el juego. Si no lo hace, tú continúas castigándolo hasta que cumpla con su programa.

Vemos en este ejemplo que los sufrimientos sólo lo acercan a uno a la realización. ¿Cómo podemos manejarlo sin ellos? Somos perezosos y obstinados, cada uno de nosotros. No solamente en cuanto a la actividad física, somos obstinados en la mente y el corazón, en la percepción y la sensibilidad. Cada segundo, nos hacemos a un lado de las cosas importantes, tomamos un descanso para fumar, soñamos con los ojos abiertos.

¿Cómo podemos utilizar en cada momento de nuestra vida para la formación espiritual? Para ello, tenemos que encendernos constantemente con el deseo ardiente de nuestros amigos. De lo contrario, el Creador te dará golpes y saldrás de tu estupor por el miedo o el dolor, por lo uno o por lo otro. Sin embargo, tú debes realizar todo el programa porque sin él, carecerás de deseos.

En consecuencia, enfrentas una sola oportunidad: llenar el deseo del Creador. Lo harás en todo caso, pero tienes dos opciones, dos caminos que conducen a esta realización. Tú no puedes escapar del entrenamiento y despertar, sin embargo, puedes tomar el largo camino del sufrimiento, en el que duermes (aunque no como un bebé). O bien, puedes tomar el camino corto, donde se te da la oportunidad de realizarlo rápidamente al recibir un deseo adicional, despertar adicional del entorno. Ellos estimulan tu entusiasmo, y tú corres a tu práctica.

 No importa de qué manera llegues a la práctica: Esta es tu elección.

(44466 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/31/2011, “La Paz”)

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