Créate tú mismo

Pregunta: Muchos amigos se esforzaron mucho antes de la convención en Moscú. La importancia de la meta estaba en alto. ¿Qué nos faltó? ¿Qué debemos, como grupo, realizar ahora, en el nuevo nivel?

Respuesta: En otras palabras, quieres decir que la convención no tuvo éxito porque no revelamos en nosotros mismos el atributo de otorgamiento. Sin embargo, no hubiéramos podido alcanzarlo de una sola vez. Es imposible. Un niño no puede saltarse algunos años de su crecimiento.

El desarrollo es un proceso secuencial, un proceso paso a paso. Sin haber realizado una cierta Reshimó (registro de información), no puedes empezar a realizar la siguiente. Simplemente no tienes las herramientas en la mente y en los sentimientos para seguir desarrollándote.

Hemos hecho un gran trabajo, avanzamos en nuestra percepción de manera poderosa, intensiva. Y ahora, después de la convención, pasaremos por el proceso de realizar esto, tal vez no de una manera del todo agradable, pero si necesaria.

De forma práctica, el trabajo que tal convención realiza dentro de ti, es equivalente a medio año de estudios intensivos. ¿Cuántas personas de las que asistieron a la convención estudian con regularidad, de manera intensiva? Nosotros los “impulsamos” a ellos y a quienes estaban con nosotros alrededor del mundo, por lo menos seis meses adelante. Estas reuniones son muy eficaces, y yo estoy a favor de organizarlas tan a menudo como sea posible. Estoy dispuesto a dar todo lo que tengo para ello.

Naturalmente, después de la convención, viene la etapa de realización: “¿Qué hemos adquirido?” Aquí, la persona debe proceder a analizar todo el método, con la ayuda de artículos y estudios. El tiene que evaluarlo de nuevo.

Después de la convención, muchas personas comienzan a analizar el método de la Cabalá en general: “¿Para qué? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Es esto correcto o no? ¿Se trata de un cuento o de un método real para mi transformación, de acuerdo con la Naturaleza en general? “Estos son procesos muy útiles, necesarios, esenciales que deben ocurrir en cada uno de nosotros.

La Cabalá te hace un humano, no un robot, no es un “medio creyente” o místico, sino un investigador. Explorándote tú mismo, percibes el mundo y al Creador, porque todo esto está dentro de ti. Todo el proceso está basado en el conocimiento de sí mismo, porque existe la persona y nada más.

Cada uno de nosotros tiene una sensación de su “yo” y de su mundo. Ahora, te siento, siento el salón donde estamos, al planeta, al universo, y todo ello ocurre dentro de mí, esta imagen ha sido creada dentro de mí. ¿Cómo puede esta ser cambiada? ¿Cómo puede ser investigada? ¿Es realmente así? ¿O es este mundo que se nos presenta tan etéreo, transitorio, cambiante? Yo percibo todo a través de los cambios de mis propias propiedades.

Es por eso que es imposible saltarse etapas de desarrollo. Debo formarlas dentro de mí. Tengo que ser mi propio juez, investigador, analista. Esencialmente, tengo que volverme mi propio creador. La Cabalá desarrolla en ti la necesidad de entenderlo todo, absolutamente todo, quién y qué eres, y de crear a partir de ti mismo una forma absoluta, perfecta, que se llamará “el Creador”.

Este es un trabajo largo y duro, pero debes saber que está destinado a cada ser humano. No creas que alguien que vive en una selva no es capaz de tal trabajo. Él será incluido en este, porque tendrá un Kli, deseo, compartido con otros, pensamientos y sentimientos en común. Lo que le falte lo obtendrá de los demás.

Si no hubiéramos evolucionado bajo la influencia de nuestro entorno, habríamos permanecido como pequeños “animales”. Es decir que, el entorno nos desarrolla y nos da las cualidades faltantes, los deseos e intenciones. Por lo tanto, no hay ninguna persona en el mundo cuyo entorno no pueda incluir a toda la humanidad. Cualquier persona puede alcanzar el nivel de cualquiera de nosotros, no importa cuán primitiva sea.

Todo el proceso de auto conocimiento y creación de la más alta propiedad en uno mismo, debería ser realizado de esta manera, paso a paso. Por un lado, este proceso es individual, porque la persona se eleva a sí misma, y por el otro, es aparentemente un proceso de grupo. Sin embargo, en realidad, no hay ningún grupo ni humanidad, sino sólo tu parte contigua rechazada por tu egoísmo y percibida por ti como extraña.

Cuando trabajas en ti mismo, deseando acercar gradualmente esta parte a ti, aceptarla como propia, trabajas en contra de tu egoísmo innato. Y la conviertes en la fuerza de la conexión en vez de la fuerza de rechazo de la parte aparentemente “externa” de la humanidad.

(45620 – De la lección diaria de Cabalá en Moscú del 6/16/2011, Escritos de Rabash)

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