El divorcio babilónico

 

No tenemos la más mínima idea acerca del orden futuro del mundo ya que hemos entrado a un sistema de fuerzas que nunca antes se ha manifestado en nuestro mundo. Mientras la naturaleza, el Creador se acerca a nosotros, esta llega a describirse con más claridad. Por lo tanto, debemos empezar a revelar el mundo superior, es decir el sistema del gobierno de la fuerza superior, de la Luz.

Ya que esta fuerza externa se acerca a nosotros, ya que brilla en nosotros, en nuestra sociedad, y el mundo es más perceptible de forma más intensa, sentimos nuestra oposición a esta fuerza. Nosotros no sentimos la fuerza en sí, sino que sentimos nuestra incapacidad para establecernos incluso un poco.

El mundo ha llegado a ser impredecible. La gente se dedica a la adivinación del futuro e incluso cree en los milagros. ¿Cómo puede ocurrir esto en nuestra ilustre era? ¿Cómo podemos de pronto empezar a creer en esto después del siglo20? Cada año y a veces un par de veces al año, tenemos todo tipo de fechas del día del juicio final y eventos apocalípticos.

Además, nos encontramos en el abrazo de la rígida naturaleza la cual  inesperadamente genera crisis de tsunamis, huracanes, erupciones volcánicas, fuegos, inundaciones, etc. Gradualmente, todo está saliéndose de  balance, fuera de aquel delicado equilibrio en el que estábamos. Esto se debe a que estamos atravesando un punto de inflexión. Pasamos este punto de inflexión una vez, antes, en una escala social más pequeña en la antigua Babilonia. Toda la sociedad humana estaba concentrada allí, e incluso luego, se descubrió que esta era una pequeña sociedad cerrada.

Hoy en día, aunque haya siete millones de nosotros, somos una sociedad cerrada. De repente tenemos juntos un “corto circuito”; nos encontramos dependientes unos de otros. Por otra parte, somos como esposos antes de un divorcio. Nos odiamos los unos a los otros aunque estamos aun en un mismo apartamento. Deberíamos salir, no podemos estar juntos, pero nos unen lazos en común. Este es el “apartamento compartido” en el que nos encontramos hoy en día en la Tierra.

Una vez en el pasado, esto llegó a evidenciarse en un pequeño territorio, en la Mesopotamia de hace 3700 años atrás. Más tarde, por primera vez, la gente empezó a buscar qué hacer al respecto. Por un lado, ellos estaban en el mismo lugar y en completa y total interdependencia. Por otro lado, se odiaban los unos a los otros y se esforzaban por estar lo más lejos posible los unos de los otros. Dos fuerzas opuestas, dos de las tendencias más duras estaban desgarrando la sociedad. Luego, de hecho, fueron sugeridos dos métodos.

El primer método fue la corrección de su naturaleza. “Corrijamos el egoísmo que nos separa, nos distancia y aliena los unos de los otros. Entonces, ganaríamos. Llegaríamos a ser una  única entidad en apoyo mutuo. Tendríamos gran poder, y realmente levantaríamos una “torre hasta el cielo”, la torre de amor mutuo, cooperación y unidad, la fuerza positiva”.

Por lo tanto, ellos habrían llegado a ser equivalentes con la naturaleza ya que todo en la naturaleza está interconectado. Todos sus niveles, el inanimado, vegetativo y animado, siempre actúan en mutua armonía, y sólo el humano con su egoísmo se siente a sí mismo por encima de la naturaleza, creyendo que puede hacer lo que le plazca. Sin embargo, si entiende las leyes de la naturaleza y busca correspondencia con esta, para una relación armoniosa, entonces sentiría toda su capacidad y poder. El ser humano entendería y llevaría a cabo su propósito, su esencia.

Esto es lo que fue sugerido por los adeptos de la corrección humana, pero, desafortunadamente, la humanidad (alrededor de tres millones de personas que vivían entre el Tigris y el Éufrates) eligió un camino distinto. Como esposos después de un matrimonio en fracaso, decidieron que sería mejor que ellos “salieran”, dividieran su apartamento compartido, y rompieran el contrato. En consecuencia, la gente se disperso en todo el mundo.

Muchas fuentes antiguas narran esta historia. Desde aquellos tiempos hemos tenido el libro de Cabalá llamado El Libro de la Creación. Lo tenemos en nuestro archivo, también en el idioma ruso.

El libro llamado El Gran Comentario apareció después de ese. Este también describe los eventos que ocurrieron en la antigua Babilonia y cómo las personas no pudieron resolver el problema de la unidad. Para hacer esto, ellos tuvieron que trabajar con su egoísmo, elevarse por encima de este por medio de un método especial, y aquello requería mucho más esfuerzo interno moral que simplemente separase físicamente los unos de los otros y hacer lo que cada quien quería, cada quien en su propia esquina.

Flavio Josefo describe a dónde fue la gente, a qué lugares. Más tarde, todas las creencias y religiones fueron originadas por ellos, todo se basó en el egoísmo, todo lo que el egoísmo apoya.

(45322 – De la Lección 1, Convención e Moscú del 6/10/11)

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