El egoísmo: Un vuelo interrumpido

Por milenios, avanzamos con el lento crecimiento del egoísmo y desarrollamos la sociedad, tecnologías y varias ciencias de acuerdo con este. Entonces, durante el Renacimiento comenzó un ascenso más pronunciado el cual alcanzó su máximo punto en nuestro siglo, con una sociedad de consumo.

Cuando este egoísmo alcanzó un cierto nivel, de pronto se detuvo, “interrumpió su vuelo”, y su gráfica ahora se transforma en una línea horizontal. Este no crecerá más.

En este estado, la humanidad empieza a sentir depresión como si no se pudiera ver cómo satisfacerse a sí mismo. Más tarde, estando en el estado intermedio de nuestro desarrollo, siempre aspiramos a algo más grande. Cada vez, nos parecía que el próximo estado era mejor que el presente, y queríamos alcanzarlo. Criamos niños, esperando que fuera mejor para ellos que para nosotros, que su mundo fuera más grande, más sabio, etc.

Sin embargo, ahora, no queremos tener niños ya que no vemos de qué forma su vida será mejor. Sentimos que el egoísmo no puede crecer más; no tiene para dónde crecer. Incluso empezamos a limitar nuestros programas de espacio ambicioso. Todo está declinando. Además, los recursos no nos permiten desarrollarnos libremente. Empezamos a agotarnos en términos de energía, recursos y en términos de nuestro potencial interno. No tenemos un lugar para crecer, nada por qué luchar. “Yo no quiero nada”.

Más del 50 por ciento de las personas en el mundo experimenta algún tipo de depresión. No estamos hablando de drogas, terrorismo, divorcios, alejamiento mutuo, o conflictos entre padres e hijos. Todos estos son síntomas, un indicador de que el egoísmo empieza a  “agotarse”. No puede llenarse a sí mismo en el estado presente, en nuestra pequeña Tierra.

Los deseos egoístas consisten de dos grupos:

  1. Comida, sexo y familia. Estos deseos son naturales; ellos están presentes en cada ser humano y en los animales.
  2. Riqueza, poder, honor (los cuales son esencialmente lo mismo), y conocimiento. Estos deseos son sociales.

Hoy en día, ambos grupos de deseos no crecen más. Parecen haber alcanzado su cumbre y permanecen en el mismo nivel.

Pronto, empezarán a disminuir. El humano no necesitará todo aquello; él empezará a abandonar sus “conquistas” para llegar a vaciarse internamente ya que no esperará ningún deseo nuevo o ningún nuevo llenado. En nuestro mundo, estos seis deseos se agotan por sí mismos, y esta es también una de las razones, uno de los componentes, que nos conducen hacia el cruce del Majsom, la barrera entre los mundos. Estos nos empujan desde atrás por medio de los sufrimientos.

(45549 – De la Lección 1, Convención en Moscú del 6/10/11)

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