El milagro de la creación

Hasta que la Luz no se propaga en el deseo de recibir por las cuatro fases de HaVaYaH, la fuerza creativa no se desarrollará en la criatura. Por lo tanto, el auténtico deseo de placer no será revelado, lo que de otra manera permite la determinación de qué es esta criatura, qué quiere, y cómo responde al Creador.

 Por lo tanto, HaVaYaH es considerado como el santo nombre del Creador. ¿Por qué es santo si un nombre es siempre lo que le asigna el ser creado? Este nombre es santo, porque sólo de esta forma, después de las cuatro fases del impacto de la Luz en el deseo, se desarrolla en la criatura la propiedad del Creador, la cual afecta e imprime Su forma en ella. Es por eso que es llamado el nombre del Creador. Esta huella, dejada por la Luz dentro del deseo, imparte deseo con la forma de la Luz.

La Luz como es no tiene forma, y ​​no hay manera de describir lo que es y cómo se ve. Se trata de algo transitorio y desconocido, una especie de forma abstracta. ¿Cómo entonces, la criatura puede aprender algo sobre ella, conectarse, cambiar impresiones, y formar una relación con ella?

Para que esto ocurra, el Creador, el ápice de la letra “Yud”, la fuerza creativa principal, dirige su influencia a la materia creada por Él “desde la ausencia” y comienza a imprimirse a sí mismo en ella. Por lo tanto, de manera similar a la plastilina o a la arcilla, esta materia empieza a mostrarnos  el sello de la Luz. La materia comienza a demostrarnos qué es la Luz, lo cual no puede revelarse de otra manera.

Todas las fuerzas del mundo están relacionadas con la Luz. Estas funcionan través de todo, como la electricidad, los imanes, y las reacciones nucleares y sub nucleares. Nosotros creemos que hay una variedad de fuerzas en el mundo, pero, en esencia, todo está sustentado por esta fuerza única de la Luz que no podemos ver. La vemos sólo en acción, y cuando las acciones de la Luz son reveladas en la materia, estas se describen como el nombre del Creador, la expresión de la Luz de sí misma en la materia.

Esta es una maravilla que somos incapaces de comprender. ¿Cómo puede desarrollarse la forma del Creador, Su característica propia, en la matriz de HaVaYaH, de su creación? Para hacer esto posible, la criatura tiene que pasar a través de las cuatro fases de desarrollo. Sólo en la última, en la cuarta puede uno empezar a entenderse y a reconocerse a sí mismo.

Pero ¿cómo se reconocerá a sí mismo? Lo hará mientras llega a conocer al Creador, y que es lo que la criatura es.

(44452 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/31/2011, Talmud Eser Sefirot)

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