Encontrando el rumbo en el océano de Luz

Todos los artículos del libro de Shamati tienen la intención de sintonizarlo a uno con la correcta actitud hacia sí mismo (a sus capacidades internas, aptitudes, fuerzas, cualidades) y hacia todo lo que está fuera de él (la gente, la sociedad, el grupo, el maestro, el Creador, la naturaleza) de tal manera que uno entienda cómo cambia, a través de qué y cómo debe actuar para atraerse al estado perfecto. Nuestro problema es que por un lado, no hay nada que podamos hacer nosotros porque somos sólo el deseo de ser llenados, el deseo de disfrutar.

Por otro lado, si no podemos hacer nada nosotros mismos y representamos sólo un deseo creado opuesto al Creador, a la Luz, entonces ¿cómo podemos pedirle que cambiemos nosotros mismos, pedir ser cambiados, demandar, actuar de forma independiente o a través de otros sistemas?

En otras palabras, estamos en posición dual. Por un lado, no puedo hacer nada por mí mismo. Por otro lado, tengo atraerme al punto en el que mi petición, mi deseo, causará tal influencia sobre mí que se cambiaré. Este punto en particular es muy difícil para nosotros. Allí, la persona no entiende correctamente su interacción con la fuerza superior que lo creó.

Es decir, tengo que alcanzar un estado en el cual siento mi incapacidad total de corregirme a mí mismo, en el que me dé cuenta y entienda que mi corrección sólo puede hacerse bajo la influencia de la fuerza externa. De manera inversa, esta fuerza externa que existe fuera de mí es constante, y no puedo afectarla de ninguna manera. Es absoluta. Por el contrario, puedo afectarme yo mismo al traerme bajo su influencia, es decir, por medio de mi petición.

Mi petición es mi acción en la cual puedo cambiar mi actitud hacia esta fuerza superior y por lo tanto cambiar su influencia en mí, y esto me corrige. Por lo tanto, en esencia, el trabajo ocurre en el interior de la persona y depende de sus deseos, de su intención, fuerza, dirección. La persona existe en un campo absoluto, perfecto, inmutable. Pero el trabajo es hecho precisamente por medio de este campo que actúan sobre la persona. Y ella se trae bajo la influencia de este campo.

Desde el punto de vista del deseo de ser corregido, la persona es un elemento activo. Y desde el punto de vista de la corrección de la persona en sí, es pasivo: es corregido por la Luz que existe fuera de ella, que lo rodea, y es invariable. Es posible hablar mucho de este estado, pero tiene que ser formado gradualmente en nosotros, como un estado definido, preciso, interno mío y de la Luz, del Creador.

El artículo de Baal HaSulam “Lishma es un despertar desde Arriba, y por qué necesitamos un despertar desde abajo” es uno de los artículos que habla de la alineación correcta de una persona con el Creador, con la Luz superior. La persona significa nuestro deseo: Cómo puede cambiarse si este se pone correctamente bajo la influencia de la Luz.

El atributo de otorgamiento que podemos alcanzar y al cual estamos acercándonos gradualmente bajo la influencia de la Luz, se llama “Lishma” o “en Su nombre” en hebreo. Y su propiedad opuesta se llama “Lo Lishma” o “no por Su nombre”, es decir para uno mismo.

Los deseos aparecen en nosotros independientemente de nosotros, no podemos regularlos, pero si podemos regular nuestra intención: Lo que queremos en cada momento, a lo que aspiramos.

(45560 – De la lección diaria de Cabalá en Moscú del 6/15/11, Shamati # 5)

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