Mundos que se mueven uno hacia el otro

La realidad espiritual está por encima del tiempo, del movimiento, y del espacio, en un estado que somos incapaces de imaginar. Estamos percibiendo todo en relación al tiempo, en el cual imaginamos movimiento, o en relación al movimiento que imaginamos en el tiempo. Y todo esto sucede en un cierto lugar para nosotros.

Por una parte, esos tres parámetros en los cuales percibimos el mundo nos limitan mucho. Pero por otra parte, por ahora precisamente estos nos dan la oportunidad de sentir la realidad dentro de ellos. Si no estuviéramos limitados por el tiempo, el movimiento, y el espacio, entonces no percibiríamos el mundo en absoluto.

Toda nuestra realidad está dentro de los límites del tiempo, movimiento, y espacio, ¡aun cuando esas nociones no existen en realidad! Por lo tanto, el mundo que ahora percibimos dentro de esas tres limitaciones es llamado un mundo imaginario.

Pero cuando comenzamos a desarrollarnos espiritualmente, revelamos la verdadera realidad en la cual no hay tiempo, movimiento, o espacio. La alcanzamos desde nuestro nivel y más alto, es decir avanzando hacia arriba, hacia una cualidad de otorgamiento cada vez más grande, revelando la raíz que se mueve hacia nosotros de arriba hacia abajo: desde la cualidad absoluta de otorgamiento hacia las restricciones más grandes con el fin de ser capaces de revelarla en nosotros.

Pero en esta realidad, obviamente no hay cambios, ni de abajo hacia arriba ni de arriba hacia abajo. Toda la expansión de los mundos desde el mundo del Infinito, varios Partzufim, Sefirot, y rupturas, hasta nuestro estado en este mundo, y nuestro alcance donde ascendemos por los niveles espirituales, todo esto existe sólo en relación a la persona que los alcanza.

Dentro de él, en su alcance, revela una realidad que parece haber sido organizada para él de arriba hacia abajo, hasta el nivel que ahora revela. Y él ascendió a ese nivel de abajo hacia arriba. Sin embargo, todo esto existe dentro de una persona y es sentido en relación a su revelación y autocorrección.

En realidad, frente a él no hubo acciones de parte del Creador. Todo fue completado en un acto inicial de creación. Y es además algo que no podemos entender: ¿Qué significa que la creación no existía y entonces apareció? ¿Después de todo, eso ya supone la existencia de alguna especie de tiempo? Pero eso es sólo la forma en que lo describimos usando nuestro lenguaje humano.

Esas dos nociones: la expansión de los mundos de arriba hacia abajo y el alcance de la realidad de abajo hacia arriba, crean la percepción del mundo que nos permite existir por ahora. Y mientras más alto se eleve una persona en la escalera espiritual, más grande es el espacio que percibe entre esos dos puntos de encuentro, entendiendo cuán relativos son él y su percepción.

En esencia esto habla del deseo de recibir que se alcanza a sí mismo o su creación mediante el Creador. Todos los niveles de revelación que están contenidos dentro de uno acto solo, único del Creador nos son revelados gradualmente, uno tras otro, con el fin de construir la percepción correcta de la realidad en nosotros.

Por lo tanto, por ahora necesitamos dos niveles de alcance hasta que terminen de desarrollarse en nosotros en virtud de nuestros esfuerzos y del deseo de conectarlos juntos. Pero al final se fusionarán y toda la expansión de los mundos de arriba hacia abajo y nuestro ascenso de abajo hacia arriba se unirán en un punto de total unidad, el cual es llamado Maljut del mundo del Infinito.

(46601 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/27/11, Shamati)

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