No te sicoanalices tu mismo

Los cabalistas de todos los tiempos han estudiado los problemas de la humanidad y analizado qué nos separa de la imagen global, cerrada, cósmica, armoniosa: “¿Qué hace que la naturaleza humana sea única? ¿Qué características específicas tiene? ¿Cómo pueden estas cualidades ser reformadas? ¿Qué motiva esa transformación? “

La Cabalá explica cómo debemos ir a través de estos cambios cíclicos de manera interna, ayudándonos unos a otros de acuerdo con cierto principio, un algoritmo especial, para llegar progresivamente a una mayor equivalencia con la naturaleza, bucear más profundo dentro para discernir las cualidades que se oponen a ella, y corregirlas siguiendo una secuencia específica.

Además, no se supone que la persona haga las correcciones en ella misma. Necesitamos corregir la conexión entre nosotros, y sólo entonces podremos adquirir la armonía.

En este punto, surge otro detalle curioso: Básicamente, tengo que aceptarme a mí mismo exactamente como soy. Un gran número de personas invierten tiempo sicoanalizándose a sí mismos: “Soy bueno para nada, perezoso, codicioso, envidioso”, y así sucesivamente. Deja en paz tus particularidades, esto no nos molesta. Todo ello caerá en su lugar si comienzas a dirigirte hacia una buena conexión con los demás: las inter relaciones, la comprensión mutua y la interdependencia.

 Si comienzo a analizar, a experimentar, y a construir nuestras relaciones correctamente, de repente descubriré (lo cual es realmente notable) que todas las cualidades existen dentro de mí: la más repugnante y terrible, tanto así que me siento avergonzado de admitirlo incluso para mí mismo. Y de repente veré que las necesito, que requiero de ellas con el fin de recibir de ellas y dar a los demás y ser una parte integral de este organismo enorme, cerrado.

Resulta que todos nuestros deseos, como el robo, el engaño, la envidia, el odio, el rechazo, y el aprovecharse de los demás, todos estos impulsos internos con los cuales nacimos son absolutamente necesarios para nosotros. Por lo tanto, ¡ni siquiera pienses en tal empresa de autocorrección! Es un gran error que veo en nuestro grupo mundial muy a menudo.

Todo lo que necesitas para trabajar está en nuestra interconexión. ¡No critiques los defectos de la persona: él o ella no tiene ninguno! ¡La falla yace únicamente en la conexión entre nosotros y nada más!

Esto es lo que llamamos “garantía”, una propiedad en la que se centra con tanta fuerza la sabiduría de la Cabalá. Cuando empezamos a estudiar, empezamos a establecer una conexión entre nosotros, y esta intención tiene que preceder cada esfuerzo: el contacto mutuo, la responsabilidad mutua de estar conectados unos con otros, y la necesidad de descubrir esta conexión interna entre nosotros.

Paralelamente, estudiamos los textos cabalísticos. No sabemos lo que está pasando en nosotros mientras estamos estudiando, ni sabemos lo que ellos describen. Simplemente, leemos acerca de nuestro estados futuros corregidos descritos por los cabalistas. Yo de una manera similar a un niño, instintivamente cojo un juguete, porque la naturaleza me empuja a jugar y crecer. Así que jugamos con los demás en el grupo, como si de esta manera estuviéramos construyendo un modelo correcto.

Pero como resultado, mientras estamos leyendo sobre él, es como si es estuviéramos atrayendo sobre nosotros mismos el estado superior, como un niño que está jugando con un coche de juguete, con juego de construcción, o con un rompecabezas. Intencionalmente, le damos todo tipo de tareas en la forma de un juego, mientras que él se esfuerza intensamente en resolverlos como lo dicta su naturaleza.

Así debemos motivar e inspirar a los demás, siendo ejemplo para los demás y hablando de cuán importante es esto. Al final, todos deberían ser estimulados por los demás, por su entusiasmo, su intención de acercarse, de unirse, y de estar en armonía interna, bien coordinada.

(45605 – De la Lección 5, Convención en Moscú del 6/11/2011)

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta



Próximas Entradas: