Ponte celoso de tus amigos

Comentario: En nuestra era de saciedad yo sé de antemano que no tengo que hacer un esfuerzo para comprar un Mercedes porque en un mes o dos el encanto se evaporará y yo comenzaré a querer algo más…

Respuesta: Eso es cierto, pero ahora estamos hablando de una meta espiritual, no de un Mercedes. Si hay algo más importante para ti que la meta, entonces te saldrás del camino. Eso es obvio.

Comentario: Pero, la meta espiritual misma no es clara para mí. Ni siquiera sé lo que es.

Respuesta: Esto plantea una pregunta: ¿Te lleva esto a la búsqueda de la verdad? Si no es así, entonces no estás avanzando. Cada día necesitas hacer un cálculo interno: “¿Por un lado, qué tengo, y por el otro de qué carezco? Y ¿cuándo obtendré aquello de lo que carezco?”

De lo contrario, si estás perdiendo la dirección y la presión, ¿cómo avanzarás para alcanzar tu deseo? Si no fijas una meta ante ti en cada momento, no la alcanzarás. ¿O supones que ya estás montando en un tren con un billete pagado?

En otras palabras, te volviste perezoso como los demás, esperando hasta que el sufrimiento comience a impulsarte hacia delante y estás convencido de que simplemente arribar a tiempo tendrá un efecto. ¿Es eso?

Comentario: Por supuesto. Pero, ¿cómo puedo obligarme a llevar a cabo estas comprobaciones diarias? No es que yo tenga el poder de mis pensamientos.

Respuesta: Pídele a tus amigos que te inciten. Ellos están miles de grados por encima de ti, así que ¿por qué no estás celoso de ellos? ¿Por qué no estás avergonzado ante ellos?

Hay gente a tu alrededor que ha cruzado el Majsom. Por supuesto, tú no sabes lo que es, creo que has escuchado la palabra antes. Estas personas sienten la espiritualidad, en una medida pequeña, pero aun así. ¿Y qué hay de ti?

Pero tú no ves esto y es por eso que no estás celoso de ellos. Eso es correcto. Pero tú no lo ves porque la intención de otorgar reina en ellos. Si ellos fueran a revelártelo, aunque fuera un poco, tendrías que correr de vuelta a tu Mercedes. Y es por eso que ellos no se revelan. Sin embargo, trata de estar celoso del alcance de ellos, de alguna manera. Simplemente debes hacerlo.

El Creador está dispuesto a darnos el Infinito, pero no podemos recibir nada, sino la más delgada iluminación que Él nos envía para sostener nuestra existencia actual. Tú necesitas pensar acerca de cómo alcanzar la vergüenza, y para eso necesitas ejercitarte entre el grupo y tú. De lo contrario no pasará nada.

Hasta que construyas un sistema de relaciones con el grupo como las que quisieras tener con el Creador, no pasará ni se te revelará nada. Es como si se te diera un kit de construcción con una gran cantidad de pequeñas piezas para unirlas en una cierta estructura. Si lo haces, se te dará un reto más grande.

Pero sin esto no hay avance, ni para mejorar ni para empeorar.

(46273 – De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/23/11, “Matan Torá (la entrega de la Torá)”)

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