Reshimot: los recuerdos del futuro

El propósito de la creación es llegar a ser similar al Creador. Este es el significado de las palabras “hacer el bien a sus criaturas”. ¿Cómo puede la criatura llegar a ser similar al Creador? ¿Qué implica esta similitud?

Primero que nada, debes querer esto ¿Cómo comienzas a quererlo? Tienes que ser opuesto al Creador y desear ser similar a Él. Este es un deseo: No tengo lo que quiero, pero deseo fuertemente obtener lo que no tengo.

El Creador es bueno y hace el bien a los malos y a los buenos; Él es amor y otorgamiento, la propiedad de Jesed, Guevura, Tifferet, Netzaj, Jod, Yesod… Hay muchas cualidades que no entiendo, pero tengo la oportunidad, la necesidad, el deseo que corresponde a cada una de ellas, las quiero.

El Creador tiene 613 propiedades de otorgamiento. Yo tengo (aún cuando todavía no los he descubierto) 613 deseos que me permiten querer las 613 propiedades o Luces del Creador. Tengo que llegar a esos deseos; quiero llegar a ser similar al Creador en cada uno de ellos. Está dicho acerca de ello: “Así como Él es misericordioso, tú eres misericordioso“.

Sin embargo, para querer eso, tengo que saber qué me hace falta ¿Pero cómo puedo conocer lo que no tengo? Para entender lo que significa ser un adulto tengo que convertirme en uno. Para entender cómo ser fuerte, rico, o sabio, tengo que conocerlo de primera mano ¿Podría desear lo que me es desconocido?

En nuestro mundo un niño quiere crecer instintivamente, sin saber porqué, lo cual se debe a que la naturaleza lo obliga a crecer, pasando por alto su entendimiento. Este desarrollo tiene lugar en el nivel animado; sin embargo, en la espiritualidad, yo mismo tengo que saber porqué y para qué quiero. Este es un deseo real.

¿Cómo puedo comenzar a desear la similitud con el Creador? Para hacerlo, tengo que alcanzar el status del Creador, verificar qué es, si vale la pena o no, y entonces desearlo ¿cómo puedo alcanzar el status del Creador de manera que quiera llegar a ser similar a Él?

Para este propósito, tuvo lugar la ruptura de las vasijas. Gracias a ella, nos esforzamos por ser similares al Creador, más y más, y llegar a ser como Él por medio de Su fuerza. Por eso fue necesaria la destrucción del primero y el segundo Templo, las cuales la ciencia de la Cabalá estudia en el contexto espiritual de la ruptura de las vasijas. Estamos hablando de la caída del nivel de recepción por el bien del otorgamiento (el primer Templo) al nivel de otorgamiento por el bien del otorgamiento (el segundo Templo), y después al nivel de recepción por el bien de la recepción, a este mundo.

Como resultado, tenemos un registro de todos esos estados por los que pasamos, comenzando con el nivel del Primer Templo, desde la altura del amor, e incluyendo el Segundo Templo, que es mucho más bajo que el Primer Templo, y aun así es grande. Todas las impresiones que fueron adquiridas en este camino están arraigadas en nosotros y son llamadas Reshimot“.

Cuando estas despiertan en mí, tengo que realizarlas. En otras palabras, una Reshimo no es suficiente; a través de esta, tengo que imaginar qué significa ser un dador. Para hacer esto, tengo mi grupo y el estudio: en ellos, realizo mi Reshimo y a partir de ello, según el grado de mi fortaleza, formo una realidad.

Las relaciones con los amigos, con el entorno, con la Luz que Reforma se convierten en un “sitio de construcción”. Tengo el “material”, es decir un deseo así como una Reshimo, y ahora quiero introducir esa Reshimo en el material de manera que esta se realice y le dé una forma material. Entonces, necesito la fuerza de Arriba, la fuerza de la Luz, que me ayudará y llevará esto a cabo.

Rabash escribe acerca de esto en el artículo No. 940 de la colección Dargot HaSulam (Peldaños de la escalera): “Está dicho sobre la destrucción del Templo: ‘Deja que me hagan un santuario, para que pueda morar entre ellos”. Esto significa: Constrúyanme un Templo a partir de sus deseos, construyan una casa que se convierta en la casa de santidad, de otorgamiento y amor. Si tienen tal vasija de otorgamiento y amor, “Puedo morar entre ellos”, es decir que la Luz superior se establecerá en esta.

“Estamos hablando del punto en el corazón que debe convertirse en el lugar del Templo de manera que la Luz del Creador habite en este. Es por eso que una persona debe tratar de construir su casa de santidad”. A partir de todos mis deseos que se están originando del Infinito con la ayuda de las Reshimot incrustadas en mí durante la ruptura, tengo que construir la forma correcta, realizando cada vez mis Reshimot a partir de material más pesado.

Esto me dará todos los detalles necesarios de percepción porque siempre obtengo la forma opuesta al Creador. Así, conociendo mi forma, soy capaz de percibir Su forma opuesta a la mía y moverme hacia adelante.

De tal manera, en nuestro mundo una persona ya tiene formas correspondientes y opuestas al Creador. En esta separación entre los estados deseados y los reales, una persona siempre tiene la oportunidad de construir su deseo, sabiendo lo que quiere. Es posible porque alguna vez, antes de la ruptura de las vasijas, existimos en un estado perfecto desde el cual permanecieron las Reshimot en nosotros.

Esta es la respuesta a la pregunta eterna: “¿Cómo puedo llegar a ser similar al Creador? ¿Cómo sé lo que eso significa?” Podemos desear esto a causa de los registros que permanecen en nosotros de los estados  que ya atravesamos.

(45010 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/7/2011, Escritos de Rabash)

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