Una deficiencia que se deriva de la perfección excesiva

Pregunta: ¿El Creador realmente necesita de los seres creados? Sería más razonable decir que sólo nosotros Lo necesitamos, ¿no?

Respuesta: Si el Creador no necesitara a las criaturas, ¿por qué las creó en primer lugar? Y, aun así, debido al hecho de que Él es el bien que hace el bien, hizo los seres creados para complacerlos, puesto que ¡es lo que Le agrada! Es decir, el superior tiene también una “deficiencia”, pero esta no es egoísta: El Creador desea otorgar.

Está escrito: “Más de lo que el ternero quiere ser amamantado, la vaca quiere darle de comer” De lo contrario, ¿a quién otorgaría yo si Él no necesitara algo de mí? Él tiene un deseo enorme: ¡él desea que yo esté contento! Esta, de hecho, es una deficiencia, una buena y positiva.

El deseo de la criatura de complacerse a sí misma no existía inicialmente y fue creado “de la ausencia”. Pero el deseo y la necesidad de otorgar han existido desde el principio. Esta necesidad pertenece al Creador en vez de pertenecer al ser creado. Y este es el tipo de carencia que tenemos que heredar de Él, para que podamos esforzarnos por otorgar y nos sintamos obligados a compensar esta deficiencia, y si no otorgamos, sufrimos.

El superior sufre si el inferior no asciende y recibe de Él. Esto es considerado como el sufrimiento de Shejiná que no puede otorgar y traer las almas más cerca de sí misma. Sólo pensamos que la deficiencia es siempre algo negativo, cuando en realidad, si carezco del otorgamiento a los demás, ¿es realmente malo?

Pero si el superior tiene una carencia, ¿significa esto que Él es imperfecto? Sí, Él está incompleto en términos de ser dependiente de los inferiores, pero sólo a causa de su amor por ellos. Hasta el final de la corrección esta deficiencia permanecerá, tanto en el superior como en el inferior.

En cuanto a nosotros, juzgamos de acuerdo con nuestros propios defectos y pensamos que dado que Él nos necesita, Él no es perfecto. Pero en lo que al Creador se refiere, Su necesidad de otorgar deriva de la perfección excesiva.

La necesidad del Creador y la necesidad del ser creado no desaparecen, sino que ¡crecen y al final de la corrección se vuelven enormes! No es como en nuestro mundo cuando sacias tu necesidad de amor y esta desaparece. Estábamos tan ansiosos de estar juntos que ahora que lo estamos, el deseo se desvaneció. Estoy lleno y no quiero nada más, no tengo espacio para otra comida.

Por lo tanto, construimos dentro una vasija, ¡una especie de deseo que nunca desaparecerá! Por el contrario, yo siento una deficiencia mayor y un mayor llenado. Sin embargo, la carencia compensada por el otorgamiento a los demás no es un defecto. ¡Es muy valiosa, honorable y exaltada! Es similar a una madre que quiere dar todo cuanto puede a su bebé. Y ella definitivamente tiene una deficiencia puesto que desde el amanecer hasta el anochecer piensa exclusivamente de él, desde el momento en que fue concebido dentro de ella. Pero, ¿significa esto que ella tiene un defecto? Por el contrario, ambos pueden deleitarse el uno en el otro, y esto es una oportunidad para obtener llenado, para evolucionar, y para amar.

El Creador es similar a la madre que sufre si ella no puede dar a su hijo tanto cuanto ella pueda. Esta es una deficiencia enorme que contiene la Luz, y es esta en particular, la que crear el deseo inculcado en nosotros. Cuando este deseo se desarrolla en su totalidad, será tan exaltado como el deseo de otorgarnos del Creador. Sin embargo, no se degrada, sino que se exalta, puesto que este se deriva del amor.

(46145 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/22/2011, Talmud Eser Sefirot)

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