Una propuesta que no deberíamos rechazar

La naturaleza, de manera instintiva, firme y automática apoya el sistema de reciprocidad, interconexión, asistencia, armonía, globalización e integración que sustenta la vida. Por lo tanto decimos que la fuerza superior es la fuerza del amor. Sin embargo, los niveles inerte, vegetal y animal de la naturaleza tienen un “pequeño” elemento adicional: el hombre, la sociedad humana que no desea seguir esta ley. La cual está creada intencionalmente para que él evolucione de manera azarosa, empujado por su egoísmo.

Imagínate un sistema gigante donde una parte, la cual es la más avanzada, eficiente y frágil, no trabaja de manera sincronizada y en armónica con el resto del sistema. De manera que todo el sistema gradualmente alcanza un estado de completo desbalance. De esto es de lo que estamos comenzando a darnos cuenta. La humanidad se ha convertido en un tumor canceroso que consume todo lo que está fuera de ella, rompiendo el equilibrio y naturalmente causando los efectos correspondientes.

¿Cómo conseguimos la armonía? Después de todo, de lo contrario destruiremos todo el organismo. Esto es cada vez más obvio. No se necesita un profeta para ver hacia donde van las cosas.

Esto es exactamente lo que describe la sabiduría de la Cabalá: como debemos reformarnos a través del estudio de las leyes integrales de la naturaleza. No entrar en el misticismo y empezar a estudiar los fenómenos astrales; todo lo que tenemos que hacer es aprender las leyes del sistema integral, cerrado, global que también son llamadas redes analógicas conocidas por nosotros como ingeniería. Existe una cantidad enorme de científicos, material matemáticamente preciso que nos informa la manera como los sistemas cerrados apoyan sus balances internos.

Tenemos que estudiarnos a nosotros mismo como los elementos inadecuados de este sistema por nuestras acciones, deseos y pensamientos. Y, si honestamente deseamos alcanzar cierta forma de existencia normal, hasta en el nivel del mundo físico (sin mencionar que más revelaremos allí, cuando lleguemos a la homeóstasis con la naturaleza) entonces llegaremos a la total armonía.

Hoy, parecería un poco innecesario y desagradable, sin embargo la naturaleza ya nos está empujando, forzando y exigiendo el esfuerzo interno y las acciones encaminadas hacia nuestra transformación. Después de todo, estar alineados con la naturaleza que nos rodea, significa que la consideremos, y no sencillamente que la consumamos y explotemos. ¿Cómo y de qué manera podemos cambiarnos? La sección donde la Cabalá discute este punto es la “Garantía mutua”.

La garantía es nuestro acuerdo mutuo (relativo no solo a nosotros sino a toda la naturaleza) de alcanzar total y completo entendimiento y balance mutuo. En términos de la Cabalá, es Maljut del mundo del Infinito o en otras palabras, una propiedad mutua de amor y otorgamiento.

Obtener la “propiedad de amor” significa tomar en consideración las necesidades de otro como mías propias. Exactamente de esta manera interactúan todas las partes de nuestro organismo a nivel biológico. Y la naturaleza nos empuja para que alcancemos el mismo grado en nuestra interacción social a través de la unificación de los unos con los otros. Esta puede forzarnos a hacerlo al causarnos sufrimiento. Sin embargo, si comenzamos a movernos en esa dirección, nos transformaremos rápidamente, de manera fácil y cómoda. Y esto es lo que la sabiduría de la Cabalá nos está ofreciendo para qué aprendamos.

(45610 – De la Lección 5, Convención en Moscú del 6/11/2011)

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