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El calendario maya: El 2012 no es el fin del mundo

Opinión (Alfonso Morales, jefe de arqueología para el Instituto de Investigación Pre-Colombina en Palenque, especialista en el mundo Maya): La sensación acerca del fin del mundo en 2012, como esta predicho por el calendario Maya, carece de base científica. Los Mayas observan la teoría cíclica, en lugar de lineal, el proceso histórico.

La civilización Maya no predijo el apocalipsis en 2012. Los Mayas estaban prediciendo un “fenómeno estrictamente critico”, no una catástrofe planetaria. En los libros “Chilam Balam”, los cuales relatan la historia de la gente Maya, profecías con respecto al final de la primera era de la humanidad son mencionadas y de estas referencias, ciertos estudiosos, han sacado sus conclusiones acerca de “las siete supuestas predicciones”.

Estos expertos insisten en que los mayas estaban profetizando una serie de catástrofes naturales que causarán la destrucción total del planeta y de la especie humana a lo largo de esta.

Las predicciones supuestamente derivadas de “Chilam Balam”, reclaman que “el mundo del odio y del materialismo terminaran y…la humanidad tendrá que escoger entre desaparecer como especie sensible que amenaza con destruir el planeta o evolucionar hacia la integración armoniosa con el universo entero”.

Mi comentario: Todos están esperando el cambio, pero no habrá ningún cambio para mejorar si el hombre no comienza a cambiarse a sí mismo hacia la similitud con el Creador. Todos los otros cambios son para empeorar porque ellos revelan la discrepancia entre nosotros y el Creador y es así solo para obligar a la gente a venir a las propiedades del Creador.

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Instrucciones para el tablero de control de la vida

En esencia, lo que estudiamos en la Cabalá es el proceso que tenemos que atravesar. La ciencia de la Cabalá nos explica qué es el mundo, porqué y para qué existe, y cómo existimos en este y realizamos la meta de la creación.

La Cabalá apunta a la parte que tenemos que realizar nosotros mismos al separarla de todo lo demás, lo cual no depende de nosotros. Tenemos que concentrar todas nuestras fuerzas precisamente en el área que depende de nosotros, realizando esta victoriosa entrada y alcanzando el éxito en el camino a la meta.

En eso consiste todo el método cabalístico: en mostrarle al hombre este punto, el diminuto botón entre miles de varios botones e interruptores que no están conectados a nada. Es como si estuvieras ante un enorme tablero de control del mundo, pero en realidad es un juguete.

Sólo un botón está conectado al sistema, y ese botón está perdido entre enormes interruptores, bulbos, y paneles de colores. Toda tu vida presionas botones, giras llaves, buscas palancas, deslizas interruptores, giras las ruedas, y mueves sintonizadores, y no hay resultados y mueres como si no hubieras accionado nada.

Y más aun, todos tus esfuerzos se acumulan en una tremenda carga negativa, que todavía tendrás que corregir en el futuro. Después de todo, el egoísmo crece en cada generación.

Por lo tanto, al final, la ciencia de la Cabalá nos explica dónde se encuentra este botón secreto, el cual no puede ser distinguido o reconocido entre miles de otros. Este es precisamente el botón que debemos presionar constantemente para avanzar.

Gracias a este, comenzamos a entender el sistema, a adivinar lo que sucede detrás del tablero, a conjeturar cómo los otros botones nos están confundiendo y porqué sólo uno de ellos funciona. En pocas palabras, llegamos al entendimiento de quiénes somos, de quién está del otro lado del mecanismo, y cómo opera este mecanismo para conectar al Creador con la creación y la creación con el Creador.

De todo lo que existe en este mundo, tenemos que presionar un botón llamado “amor por el prójimo”. Sólo por medio de este botón seremos capaces de activar el sistema. Todos los otros botones son imitaciones, una mentira. Junto con miles de millones de tus contemporáneos, puedes presionar, girar, hacer clic, y empujar esas partes simuladas, justo como lo hicieron las generaciones pasadas sólo para gastar sus últimas reservas en intentos estériles.

Por lo tanto, tenemos que entender cómo encontrar este botón especial y cómo presionarlo, cómo usar nuestro libre albedrío para actuar correctamente, sin dejar que nada nos pase inadvertido. Tenemos que explicarnos esto a nosotros mismos y a los demás de manera que quede claro para todos: otras acciones, que no estén conectadas a este botón que transforma el amor por las criaturas en amor por el Creador, son estériles e inútiles. Más aun, sólo incrementan el menos en nuestras cuentas y todavía tendremos que regresar a ellas.

Si tus acciones están dirigidas a la meta, se registran en tu cuenta. Gracias a ellas, avanzas, entendiendo y sintiendo más. Sin embargo, si tus acciones son falsas, entonces tendrás que volverte consciente de esta mentira, de tu error, y del daño que causaste para corregirlo y después continuar yendo hacia adelante.

Entonces, resulta que acumulamos adiciones altamente indeseables, y por lo tanto debemos ser cautelosos con acciones que sean inherentes a los “correctores del mundo”.

Todas las correcciones que debemos llevar a cabo, es decir presionar el botón correcto, son llamadas “usar la Torá y los mandamientos”. Yo estoy formado de 613 deseos y al presionar el botón, evoco una cierta fuerza que me corrige con su influencia, convirtiendo mis 613 deseos en acciones de otorgamiento.

Si restrinjo el deseo, creando una pantalla y Luz reflejada encima de esta, al interactuar correctamente por el bien del otorgamiento, entonces este deseo se transforma de una transgresión en un mandamiento. Así es como debo corregir todos mis deseos en todos los cinco niveles de Aviut de cada uno de ellos. Este es mi trabajo, que debemos llevar acabo al presionar el botón adecuado, es decir estableciendo la conexión correcta con el prójimo.

(47431 – De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá del 7/7/11, Matan Tora)

¡Vamos a vivir!

El Zohar, capítulo “Truma (Ofrendas)”, ítem 432 dice: “…todas las personas del mundo saben que van a morir y a convertirse en polvo, y por lo tanto muchos se arrepienten y regresan a su Señor a causa de este temor. Temen pecar ante Él”.

Pregunta: ¿Cuál es el significado de “morir”?

Respuesta: “Morir” o “Vivir” se refiere al deseo. De acuerdo con el Zohar, “estar vivo” significa otorgar y “estar muerto” significa recibir.

En la espiritualidad no hay ni vida ni muerte. Hablamos acerca de vida y muerte en nuestro mundo porque solo percibimos una forma de existencia y vemos que esta forma parece desaparecer de nuestra vista. Pensamos que la vida es el cuerpo cuando está respirando y la muerte es cuando el cuerpo deja de respirar.

Pero para una persona que comienza a sentir la espiritualidad, esta diferencia entre vida y muerte se torna muy extraña: ¿Cómo es posible que esta sea la forma con la que describimos la diferencia entre lo que existe y lo que no existe, lo que está vivo y lo que está muerto? Eso se debe a que esta persona cambia su percepción hacia una forma diferente de existencia y las nociones terrenales de la vida y la muerte desaparecen para esta persona.

Si una persona evoluciona hacia una percepción más importante, donde el otorgamiento es considerado vida y la recepción muerte, entonces se eleva por encima del nivel animal hacia el nivel humano, y en consecuencia la vida para esta persona significa existencia a nivel humano, y muerte a nivel animado. Esta persona no conecta vida y muerte a la existencia del cuerpo animado.

Entonces este cuerpo animado desaparece de su sensación, perdiendo su importancia para la definición de su estado, vida y muerte. Incluso cuando el cuerpo muere, la persona ya se encuentra en un grado diferente de deseo, en la sensación de vida y muerte en relación con la espiritualidad, y se unifica con ellos.

Por lo tanto, este mundo ya no le proporciona las experiencias de rupturas en el proceso del desarrollo del alma.

(De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 7/8/11, El Zohar)

El problema es a quién olvidamos

¡El problema es que nosotros olvidamos constantemente al Creador! Está claro que trabajamos en el grupo. Después de todo, está escrito que todo depende de este, y sólo allí tenemos libre albedrío. Sólo en el grupo puedo hacer lo que depende de mí.

La difusión es otra forma. Entendemos que si hacemos difusión de manera amplia, absorberemos las aspiraciones de todos los demás y nos pasaremos los deseos del uno al otro. Pero detrás de todas estas acciones de estudio, difusión, y del grupo, nos olvidamos de que sólo las hacemos para complacer al Creador. Perdemos la noción. Nosotros no Lo percibimos y por lo tanto, es como si Él no existiera para nosotros.

A veces lo recordamos y pensamos: “Bueno, llegaré a esto después”. ¡Pero esto no es correcto puesto que ya no estoy apuntando directamente a la meta como una flecha! Aun el más mínimo esfuerzo personal debe ir acompañado por una intención, donde “el resultado final está en su pensamiento inicial”. Hago todo únicamente para complacer al Creador, a pesar de que no sé quién es Él, ni Lo siento al principio.

Sin embargo, como está escrito en los Salmos, yo siempre estoy “por la noche en mi cama”, lo que significa que me acuesto en el estado en que la “cabeza” y los “pies” (todas las Sefirot) están en el mismo nivel, y no hay nada, ni mente ni sensaciones, estoy en la oscuridad absoluta. Y aun así, “busco a quien ama mi alma”.

Y aunque no sé dónde buscar y qué es, aun artificialmente me sintonizo en esta búsqueda una y otra vez, y gradualmente comienzo a recibir algún tipo de impresiones. Esto comienza a trabajar.

Necesitamos atraer la Luz Circundante específicamente al dirigir todas las acciones para dar satisfacción al Creador. De lo contrario, se considerará que has iniciado una acción, pero no la has terminado. Esta no te dará el resultado necesario.

(47208 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 7/5/2011, Shamati # 5)

Un amplificador espiritual

El Zohar describe un estado en el nivel de los 125 grados, el mundo del Infinito, el mundo de la adhesión, el mundo de nuestra corrección absoluta, en el que alcanzamos similitud de cualidades con el Creador. Por esta razón, independientemente de la distancia y la oposición en la que estamos de este estado perfecto, careciendo de cualquier punto de contacto con este,  incluso en el más mínimo grado, la fuerza de nuestra presión resulta ser la mayor específicamente en este estado opuesto, según la medida de nuestros esfuerzos por alcanzar la perfección. Aquí la distancia realmente trabaja a nuestro favor.

Yo no he creado este estado opuesto, a Quién que yo deseo alcanzar lo hizo. Por ésta razón, un gramo de esfuerzo que ejerzo con el fin de estar con el Creador a pesar de esta posible gran distancia, se multiplica por 125 grados.  En otras palabras, estos grados me benefician en mis esfuerzos.

Es de la misma manera como todo se le hace a un bebé cuando llora. Pero cuando un niño de dos o tres años de edad llora, los adultos ya no le prestan tanta atención.

La distancia máxima trabaja precisamente de tal manera que esta multiplica la fuerza de nuestro esfuerzo en el otro extremo de la escala de los grados. Es por eso que tenemos que apreciar nuestro estado y desear alcanzar el estado final tanto como sea posible. Entonces nuestros esfuerzos serán verdaderamente grandiosos.

(47218 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 5 de Julio del 2011, El Zohar)

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