Cuando el sol no abandona el cenit

Pregunta: Las encuestas muestran que un 80 por ciento de la humanidad cree en el poder superior que lo controla todo ¿Por qué no les explicamos a las personas qué clase de poder es y qué es lo que quiere? Es mucho más interesante que los llamados al amor.

Respuesta: No tenemos nada que explicar. La fuerza superior es la Naturaleza, la ley, la fuerza tan inflexible como la fuerza de la gravedad. Es el Absoluto que es Bueno, hace el Bien, y no cambia.

Si esta fuerza es invariable, es como si no existiera. La ausencia de cambios parece cancelarla. Es como vivir bajo el sol, que está detenido siempre sobre tu cabeza. No tiene caso tomarlo en cuenta si va a estar ahí siempre. Sólo está, y eso es todo.

En nuestra vida, hacemos cálculos basados en lo que tiene que cambiar, en los avances de los cuales dependemos. Es otro asunto si hablamos de algo permanente e indestructible, del cual dependemos de forma constante, a tal grado que no puede ser llamado dependencia.

Esto es el “Creador”. Y por eso es tan difícil explicarles esto a las personas. En realidad, no le oramos a Él sino a nosotros mismos. Buscamos cómo cambiar, y Él es siempre invariable. Por supuesto, cambiaré si lo deseo, y para hacerlo, no necesito tomarlo a Él en cuenta. Él es Bueno, y hace el Bien, y a Su lado, soy como un niño malcriado cuyos padres le dieron amor absoluto, mientras él hace lo que le place y se sale de control, sabiendo que nada malo le sucederá.

Entonces, nuestro problema es explicarles a las personas que el Creador es como un muro sólido y simplemente existe. Puedes saltar ante este, agitar tus brazos; ese es tu asunto, y el muro aún se alza sobre ti.

Una persona apenas puede imaginar eso: “¿Entonces, con quién estoy tratando? esto significa que no hay nadie a quién pedir” ¿Cómo podemos explicarle a aquellos que creen en el poder superior que no tiene sentido orar al Creador “cambiante” que lo hará mejor hoy que ayer ¿Significa que ayer Él me causó daño?

En realidad estamos tratando con el Bueno que hace el Bien a los malvados y a los justos. Pero para una persona esto significa que sin importar si es bueno o malo, el resultado será el mismo.

Una persona común está sujeta a cambios constantemente. Todo el tiempo, se compara a sí mismo con el mundo, tratando de calcular los resultados de cambios internos y externos. No entiende lo que es la Fuerza universal general, grande, inmutable. Esto escapa de nuestros órganos sensoriales porque ellos están “sintonizados” con los cambios y no con la condición estática. Sólo que no veo lo que no cambia, no desaparece de mi vista.

Es por eso que no podemos explicarles a las personas lo que es el “Creador”. Algunas veces, digo que el “Creador” es la Naturaleza, que Él es invariable, y no hay nadie a quien orar, que la oración es un juicio a mí mismo. En respuesta, están listos para desgarrarme en pedazos. Este es el problema: Nosotros nos juzgamos a nosotros mismos, mientras otros le piden al Creador que cambie: “Puse un poco en Tu alcancía, ahora sálvame de los problemas”.

Al hablar del Creador como la inflexible ley de la naturaleza, le negamos a la persona la posibilidad de acudir a Él. La persona no ve que él tiene que cambiar. Una nueva y fuerte “dosis” de desarrollo es necesaria para que la persona comience a comportarse de forma diferente.

Cualquier cosa de la que hablemos, incluyendo la crisis, en esencia lo que le explicamos a las personas es el camino del sufrimiento: “Alternativamente, habrá problemas, y no vale la pena. Cambiemos”. No es mentira, pero tampoco es la verdad.

Debemos decirles algo más a las personas que llegan a la sabiduría de la Cabalá, que desean llegar a la meta de la creación: “Tienes que estar por encima de esto. No importa si es bueno o malo, tienes que elevarte mediante la fe por encima de la razón. No debes condicionar tus actos por el sufrimiento o por el placer. Esto no es otorgamiento. Fe por encima de la razón significa que te elevas por encima de la recompensa ¿O trabajas para escapar del mal y lograr el bien en el futuro? ¿Esperas una indemnización? ¿Quieres llegar al propósito de la creación para ti mismo en lugar de dar placer al Creador?”

Por otra parte, ¿A quién se supone que vamos a complacer si el Creador es la ley? Este es un momento delicado en nuestras explicaciones.

(46848 – De la lección diaria de Cabalá del 17 de Junio del 2011, “El cuerno de Mesías”)

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