El beneficio de la vergüenza espiritual

En el “Prefacio a la Sabiduría de la CabaláBaal HaSulam presenta su famosa parábola del invitado y el Anfitrión, el ejemplo que refleja la relación de la persona con el Creador. El Anfitrión recibe a Su invitado como a Su amigo más cercano y, conducido sólo por el poder de Su amor, quiere darle todo sin ninguna intención de recibir nada a cambio.

El consigue placer de servir al invitado, está feliz de esto, y no espera compensación ya que la ley del amor Lo obliga a actuar de esta manera. Por el contrario, y si el invitado rechaza recibir, esto le preocupa mucho al Anfitrión porque El tiene un gran deseo de llenar al invitado, a Su amigo, completamente con toda la abundancia.

Si el invitado siente alguna inconformidad, este sentimiento no viene directamente del Anfitrión sino de los sufrimientos de forma involuntaria ya que él suele estar vacío y ahora alguien le da llenado. Y dentro de este llenado, existe algo vergonzoso, no merecido; existe la falta de su propia participación y esfuerzo, lo cual trae una sensación de vergüenza en el invitado.

En este sentido de vergüenza, el invitado descubre que él está perdiendo. Él piensa: “El Anfitrión da, y Yo recibo. Como un receptor, me siento avergonzado, pero no hay vergüenza en el dador. ¡Esta es la diferencia entre el dador y el receptor! Él no está avergonzado ya que Él da, pero yo no soy capaz de esta acción de otorgamiento. Si yo pudiera dar como Él lo hace, no me sentiría avergonzado; es más, ¡sería un honor!”

El Anfitrión no siente ningún honor en Su otorgamiento hacia mí porque el otorgamiento es natural para Él; Él ama de acuerdo a Su naturaleza. Y por lo tanto, él no está orgulloso de que Él da; por el contrario, así Él llena Su deseo.

Si yo doy, esto me traerá honor en lugar de vergüenza. Es por esto que la vergüenza que estoy sintiendo ahora es útil; esta me ayudará a sentir el estado opuesto: honor y respeto propio además de la alta posición del dador”.

El receptor obtiene todo este entendimiento como resultado de su vergüenza: Porqué y cómo él realizaría los pasos necesarios con el fin de no sólo extinguir la vergüenza, sino también de alcanzar el nivel del dador. Aquí, no es solamente alcanzar el otorgamiento, ¡uno debe llegar a amar! Deja que esta vergüenza levante odio en mí,  el cual transformaré en amor, y entonces realmente alcanzaré el estado del Creador.

Todo el amor que Él tiene de forma natural llegará a ser una gran adquisición para mí que yo por mí mismo obtuve y gané. ¡Y es por esto que ahora empiezo a amar y a apreciar  esta vergüenza! Es a través de esta, a través de la profundidad de la vergüenza que empiezo a sentir odio, y de este odio, llego al amor.

La criatura llega a esta conclusión como resultado de una seria de aclaraciones internas.

(47118 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 27 de Junio del 2011, “Prefacio a la sabiduría de la Cabalá”)

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