El divino sabor del otorgamiento

Pregunta: No está claro  ¿por qué la creación hace una restricción y aleja el placer? ¿Por qué no puede estar cerca del Creador y recibir de Él?

Respuesta: Yo no alejo el placer, sino la sensación desagradable. En ese momento ya no siento placer. Si me das algún tipo de plato exquisito, pero este me hace sentir avergonzado, entonces dejo de sentir el placer de ese plato. ¡Este llenado infinito ya no me hace sentir bien!

Después voy a tener que despertar de nuevo el gusto por este placer. Cuando yo adquiera la cualidad de Bina y comience a actuar por el bien de otorgamiento, y luego comience a recibir por el bien del otorgamiento, debo despertar una vez más el gusto por los placeres dentro de mí.

Sin embargo, estos ya no son los mismos gustos que sentí antes, sino un tipo completamente diferente de placer que ofrecí al Creador. En primer lugar, tomo Su deseo y lo lleno. Compruebo con qué clase de amor Él me dio este pedazo de placer y quiero llenar el espacio vacío en Él. Está vacío porque no acepté este llenado de Él.

Pienso en Su disfrute, sobre qué tipo de placer recibirá Él cuando Él me llene. Y porque yo siento que tipo de placer le doy a Él, ahora entiendo qué tipo de llenado tengo que tomar de Él y de qué forma debo disfrutarlo a Él.

Cuando empiezo a experimentar el placer del otorgamiento ya no siento el antiguo sabor de los placeres dentro de mí porque me acerco a ellos con una nueva intención. Al igual que la vergüenza arruina en mi todos los placeres de la recepción, así la intención de otorgar revoca el simple gusto en mí. Es por eso que se llama la adquisición de nuevas vasijas o deseos.

Tanto el deseo de otorgar como el de recibir y en mí son completamente nuevos, los cuales son llamados “613” veces más que los que tenía antes. Esta multiplicación múltiple viene precisamente de la vergüenza que nos permite aumentar 613 veces nuestros deseos y placeres.

Esta es la vergüenza de la diferencia entre el Creador y yo, la diferencia entre nuestras situaciones. Esto no es sólo una especie de sensación, sino una medición precisa de cuan otorgante es Él y de qué tan por encima de mí está Él, puesto que soy un receptor. Es precisamente igual a la altura de esa vergüenza.

Y la diferencia no surge debido a ninguna recepción material, sino que es una diferencia en nuestras intenciones. Por lo tanto, si trabajamos en esta vergüenza con el fin de convertirla en respeto y honor, entonces alcanzamos este aumento de “613 veces”.

(De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/27/11, Prefacio a la sabiduría de la Cabalá)

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