La Luz, tan insondable en esencia

Baal HaSulam, El Estudio de las Diez Sefirot, parte 1, “Tabla de preguntas y respuestas para el significado de las palabras”: pregunta 14. Qué es Hitpashtut (la dispersión de la Luz).

Ohr (Luz) que surge del Maatzil (el Emanador) hacia el Ne’etzal (el ser emanado) es llamada Hitpashtut de Ohr. De hecho, la Ohr Elyon (la Luz superior) no es afectada de ninguna manera por eso. Es como encender una vela con otra, de tal manera que la primera no es disminuida por ello. El nombre sólo indica la recepción del Ne’etzal.

No hay diferentes Luces en el Creador o en la criatura. La Luz no existe por sí misma. La Luz son las impresiones de la criatura acerca del llenado que existía en esta previamente.

Cuando la criatura súbitamente siente este llenado de alguna manera particular, se considera que la Luz entra en ella. La Luz “brilla” para nosotros tanto cuanto reaccionemos a ella, al grado de nuestra habilidad de sentirla. Y si no somos capaces de esto, se considera que no tenemos Luz, y la Luz sale, se va.

Hablamos acerca de la Luz como si esta entrara y saliera, acerca de las Luces que “hacen oscilar” las vasijas, realizan algunas acciones. En realidad, la Luz no altera su efecto sobre un deseo. Los deseos están organizados de tal manera que continuamente actualizan los genes de información (Reshimot) contra el fondo de la Luz constante. Y por lo tanto, el deseo (vasija) reacciona de forma diferente y siente como si la Luz fluyera a través de este, lo cambiara, lo estimulara, o saliera.

Todo eso es una consecuencia de nuestra percepción incorrecta de la realidad que nos acompañará hasta el fin de la corrección (Gmar Tikkun). Siempre sentiremos que esos cambios suceden en algún lugar fuera de nosotros. Similarmente, así es como imaginamos que este mundo existe en algún lugar fuera de nosotros, aun cuando está en el interior.

En relación a la Luz, también decimos que la Luz actúa sobre nosotros desde fuera, en lugar de decir que los genes de información están constantemente trabajando en nosotros, tomando turnos uno tras otro. Y a través de esos nuevos genes, siento la Luz, es decir que reacciono a esta de nuevas maneras.

La Luz en sí no cambia en absoluto: es completamente invariable. No hay división en cinco o diez Luces, o que la Luz esté entrando o saliendo del deseo; todo existe sólo en la percepción de la vasija según el grado de su impresión de lo que la llena. La sensación de la criatura acerca de su llenado es llamada la Luz.

Hablamos sólo de materia y forma vestida en materia. La materia es el deseo de disfrutar. Y con respecto a la forma vestida en materia, las llamamos “Luces”, “propiedades”. No hablamos de nada más que de esos dos conceptos, no de la forma abstracta ni de la esencia. Es decir, la Luz es la impresión de la vasija acerca de cierta llenado desconocido ¿Cómo sabe la vasija que hay algo dentro de ella? Lo sabe de acuerdo con los resultados….

Similarmente en nuestro mundo, si de pronto caigo con fiebre, voy con un doctor, y él dice que tengo un virus ¿Pero cómo sabe lo que me sucedió? Él revisa los síntomas externos que indican algunos procesos internos.

(46732 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/20/2011, Talmud Eser Sefirot)

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