La última decepción antes de un jubiloso encuentro

Cuando el Creador nos envía sufrimiento, es Su manera de darnos indicios de que no seremos capaces de recibir placer directamente. Después de todo, el propósito de la creación era hacer al hombre igual al Creador, tan perfecto como Él, ¡y no que fuera un simple receptor!

Sólo aquellos que pertenecen a los niveles inanimado, vegetativo, y animado simplemente reciben de Él nada más que lo que necesitan “para la vida”. Pero hombre, Adam, significa “similar al Creador” (Dome). Entonces, los niveles inanimado, vegetativo y animal simplemente viven sus vidas, y todo el sufrimiento que experimentan en ocasiones es culpa del hombre que si lleva a cabo su propósito.

Y en relación al hombre, él siempre sufre…. Él es incapaz de llenarse, y todo su desarrollo es el constante crecimiento del deseo de recibir placer, el cual siempre está volviéndose más grande y más claro, forzando al hombre a perseguir constantemente nuevos tipos de llenado.

Él constantemente tiene la esperanza de que está a punto de recibir el llenado, pero cada vez se queda sin nada ¡Y al final llega a estar completamente decepcionado y de pronto entiende que ya no es capaz de continuar de la misma manera! Deja de creer que es capaz de lograr algo en esta vida, con su enfoque egoísta y su constante persecución del placer.

Todo esto fue arreglado desde antes, con la intención de que el hombre cambiara de rumbo y en lugar de buscar una manera de llenar su deseo, comenzara a buscar una manera de adquirir la forma de la Luz, la forma del Anfitrión, es decir que, en lugar de querer recibir la Luz en sí, quisiera adquirir sus cualidades (las cualidades del Creador).

Pero la forma del Anfitrión, la forma del Dador, debe vestirse en el deseo de la criatura. Y por esta razón, la aspiración a otorgar, esta forma otorgante que se viste en el deseo de recibir placer, es llamada la “pantalla” y la “Luz Reflejada”. Este es el nuevo enfoque no egoísta al que debe llegar el hombre, una vez que se decepcione completamente de su habilidad de llenarse de forma egoísta.

Para esto él necesita cambiar por completo su manera de abordar la vida, y en lugar de perseguir el placer, comience a perseguir la imagen del Creador, la cual se vestirá en él. En este caso, el deseo de recibir placer, el cual ha restringido su egoísmo y lo ha armado con una pantalla y con la Luz Reflejada, adquirirá la misma forma del Creador, el deseo de otorgar. Y entonces la Luz superior se investirá en el deseo egoísta en la forma de otorgamiento de parte del hombre, dirigido de regreso hacia el Creador.

Ahí, dentro de este deseo de recibir placer, dentro del hombre mismo, tendrá lugar este encuentro, el encuentro del hombre y el Creador. Y es por esto que el Creador es llamado “Bore” (“ven y ve”). Después de todo, Lo revelas dentro de ti, y no en otro lugar.

(47545 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 7/8/2011, Escritos de Rabash)

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