Nuestra equivocación

Al restringirme a mí mismo con el fin de cuidar del amigo, no me preocuparé secretamente de mi propio bienestar en lo más mínimo. Simplemente no pensaré acerca de mi mismo. Esta es la corrección que la Luz hace en mí. Este es el significado de elevarse por encima del deseo, realizando la Primera Restricción, y adquiriendo la cualidad de otorgamiento. Todo esto es el resultado de la influencia de la Luz.

Mi cuidado por el prójimo no está conectado de ninguna manera a ningún detalle material. Yo sigo comiendo, bebiendo y proveyendo todas mis necesidades. Esto es todo acerca de mi deseo, de mi actitud interna hacia la acción.

Por ejemplo, digamos que realmente quisiera ayudar a una persona enferma, yo quiero alimentarla y darle de beber, pero los doctores no le permiten nada más que un pequeño pedazo de pan y una taza de té. Por lo tanto, aunque yo quiera darle un rico y exquisito plato y tenga la oportunidad para hacerlo, yo estoy limitado.

Resulta que todo se relaciona con la intención. Nosotros no construimos relaciones y garantía mutua entre nosotros de forma artificial. Y es por esto que nos parece que es imposible alcanzar el otorgamiento y la unidad, que es imposible renunciar a la preocupación por uno mismo, sin preocuparse incluso de las propias necesidades vitales, y pensar sólo en el prójimo. Ellas me las proveerían los otros, por lo que yo simplemente no tendría que ocuparme de esto. Debido a su garantía, ellos se encargarían de mis necesidades materiales, así como por la totalidad, el 100% de mi éxito espiritual.

Todo esto tiene que construirse correctamente. ¿Quiénes son los amigos? Ellos están recibiendo deseos que están corregidos por la Luz que Reforma. Aquí nada está hecho por nuestros propios esfuerzos. Los esfuerzos tienen que realizarse con el fin de atraer la Luz, la cual vendrá y nos corregirá. Es divertido pensar que podríamos actuar por el bien del otorgamiento por nuestra propia voluntad. ¿Puede una persona verdaderamente saltar por encima de su propia cabeza?

Nuestro problema es que no aspiramos a la Luz en todas nuestras acciones. Pensamos que la acción en sí misma trae el resultado: que nos abrazaremos y empezaremos a amar al prójimo. Pero eso no sucederá. Debemos abrazarnos con la intención de que en virtud de esto, la Luz vendrá y nos fusionará juntos en un abrazo interno. Todo es llevado a cabo por medio de la Luz que Reforma. Nosotros nos olvidamos del componente más importante, de la única fuerza que opera en la realidad.

Nos parece que es muy difícil e irreal conectar la garantía mutua, la unidad, la adhesión, el prójimo, el otorgamiento, y la necesidad vital en uno solo, de esta manera llegarán a ser un sola vasija para revelar el otorgamiento absoluto, es decir la revelación del Creador hacia la creación. Y la única razón para esto es que no evocamos la Fuerza que construirá este estado para nosotros. Esperamos, erróneamente, crearlo por nosotros mismos.

(De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá del 7/11/11, Matan Torá)

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