Un nuevo coeficiente es el catalizador del avance

Empezamos a desarrollarnos de manera correcta cuando finalmente entendemos que tenemos que proporcionarle un nuevo deseo a nuestro desarrollo. Es por eso que necesitamos un grupo para estudiar. El grupo nos despierta y nos da el deseo y al estudiar, llegamos a la Luz que Reforma.

La Luz cambia el deseo que se obtuvo del grupo, del entorno, hacia el otorgamiento. Por lo tanto, comenzamos a crecer espiritualmente. A partir de ahora, las riendas que guían nuestro desarrollo están en nuestras manos, y tenemos que empezar a manejarlas con la ayuda del entorno y de la Luz Circundante.

La persona que ha recibido una invitación a elevarse debe ver que su deseo se renueva constantemente. Se nos da el deseo usual, el inicial, la “sustancia”, pero nosotros mismos debemos añadir la aspiración espiritual por la forma en la cual queremos usar nuestro deseo natural: para la recepción o para el otorgamiento.

Por lo tanto, siempre debemos aspirar a estar en ascenso, en un estado de búsqueda y demandar la ayudar del grupo y de la Luz Circundante. Si una persona siente que no tiene el deseo y no lo demanda de la Luz, esto significa que él no ha recibido este deseo adicional del grupo y que no siente la necesidad de pedir su corrección.

No son sólo ciertas personas las que buscan activamente la corrección y el estudio de la Cabalá, sino que hoy en día, toda la humanidad está en este momento decisivo, y a esto se le llama crisis. Esta es una crisis real, porque tenemos que revisar toda nuestra actitud hacia la vida.

Hasta ahora, hemos avanzado en el orden obligatorio, de manera involuntaria, impulsados por nuestro egoísmo creciente. La Luz trabajó en el deseo de disfrutar y lo desarrolló de forma lineal, progresivamente. Sin embargo, de repente, un nuevo coeficiente, “el catalizador del avance”, ha sido añadido a esta función.

Debido a este coeficiente, estamos cambiando nuestro desarrollo tanto cualitativa como cuantitativamente. A partir de ahora, no estamos desarrollándonos a lo largo de una pendiente suave, de una línea recta, nos elevamos cualitativamente hacia el Creador. Por lo tanto, comenzamos a crecer como personas llamadas Adán, hombre.

(48000 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 7/13/2011, Shamati # 21)

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