Una línea luminosa en la oscuridad

Talmud Eser Sefirot, parte 2, ítem 1: Esta Kav [línea] es como un Tzinor [tubo] fino, donde las aguas de la Ohr Elyon [Luz superior] del Ein Sof [infinito] se expanden y Nimshajim (extienden) los Olamot [mundos] en ese lugar de Halal [espacio] y Avir [aire].

Todo el trabajo se lleva a cabo en el interior del mismo deseo de disfrutar, que a veces se imagina a si mismo lleno de Luz y a veces vacío. Es similar a lo que a veces nos sucede cuando nos parece que lo tenemos todo, pero sentimos como si no tuviéramos nada.

El verdadero estado no cambia, el deseo de disfrutar es llenado por completo de Luz y está en el mundo del Infinito. Todos los cambios existen sólo en la percepción de la creación. Su deseo cambia continuamente y se imagina que no tiene nada, mientras que en otras ocasiones se imagina que lo tiene todo. A veces quiere recibir y a veces otorgar. Las diferentes formas invisten la materia y están determinadas por la creación dependiendo de su impresión de la Luz.

Más exactamente, no es la creación la que lo determina, sino la Luz que se absorbe en la creación más y más profundamente, evocando todo tipo de sensaciones en ella. Pero todo ocurre en el deseo de disfrutar. Se siente vacío, manteniéndose después de la restricción en el mundo del Infinito.

Ahora quiere comportarse de manera diferente y en este deseo común, llamado Maljut del mundo del Infinito, quiere revelar deseos que actúan con un propósito y que son llamados “una línea, un tubo”, es decir, el otorgamiento dirigido al Anfitrión. De todos mis deseos, elijo los que puedo aspira a Él, y yo los uso.

Yo recibo dentro de ellos, pero por el bien de otorgar al Anfitrión. En todos mis otros deseos no soy capaz de otorgarle a Él. Son demasiado grandes y su sabor es demasiado intenso. No tengo la fuerza para recibir en ellos y, al mismo tiempo pensar en el Anfitrión, en otorgarle a Él.

Es decir, dentro de este tubo entran los más débiles deseos y las Luces más débiles que puedo darle al Anfitrión. Todo el resto del vacío infinito que permanece alrededor de este tubo, está en mis grandes deseos y en los grandes sabores que soy incapaz de recibir por el bien de otorgar. Todo este infinito se queda por fuera de esta línea.

Y todo sucede dentro de un mismo deseo, de la misma creación que trabaja de esta manera en sí misma, volviéndose cada vez más perfecta y desarrollada, revelando más y más cualidades, sabores, Luces, y elementos dentro de sí misma y cambiando cualitativamente.

(49329 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá 26 de Julio del 2011, Talmud Eser Sefirot)

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