Viviendo para evadir la pregunta sobre el significado de la vida

Estamos en una realidad en la cual nos hemos desarrollado a través de miles de años. Al principio éramos salvajes, sin saber para qué, cómo, ni porqué, éramos verdaderos animales. Luego, comenzamos a tener relaciones humanas unos con otros, formamos una sociedad, y comenzamos a desarrollar la tecnología.

Y así, poco a poco, a través de todos estos sucesos estamos descubriendo un proceso que estaba orientado hacia una meta desde el comienzo. Siempre se revelaron nuevas facetas de deseo en la humanidad, continuamente empujándonos hacia un nuevo giro en nuestro desarrollo para completarnos. Sin embargo, una vez que alcanzamos un estado específico, un nivel específico de desarrollo, comenzamos a experimentar deseos que no se podían realizar en nuestro mundo.

El hombre está repentinamente contemplando cosas que no puede encontrar aquí. Comida, sexo, familia, dinero, honor, y conocimiento, en diferentes variaciones y combinaciones, esta es toda la selección. Al parecer: ¿Qué más puede existir? Y sin embargo, un día soleado el hombre comienza a hacerse preguntas: acerca de sus raíces y acerca de la razón de su existencia. De repente se da cuenta que cada objeto tiene una razón, un proceso y un resultado, un comienzo, desarrollo, y final. Aparentemente, ¿No soy una excepción?

Esta pregunta ya no le pertenece al nivel animado, sino al humano dentro de nosotros. Hasta que surge esa pregunta, criaturas con forma de humanos no indagaban acerca de la vida, y si lo hacían, entonces se satisfacían con diferentes métodos de auto-apaciguamiento. Pero estamos hablando acerca de una persona que desea saber, ¿Qué soy? ¿Por qué estoy aquí? ¿De dónde vine y hacia dónde voy? Entonces, ¿Cómo puede esta persona recibir respuestas a estas preguntas?

Primero tienen que descubrir la verdadera pregunta, porque no es sencillo. Cualquier persona puede preguntárselo, pero todo el asunto aquí está en la profundidad de la pregunta, en su dirección. Después de todo, una pregunta es una vasija, un Kli.

Al final la persona se encuentra totalmente confundida. Además, por nuestra naturaleza, aspiramos a auto-apaciguarnos, lo cual logramos a través de toda clase de acciones, costumbre y hábitos. Hago algo y me siento bien. Así que vamos a establecer costumbres que nos ayuden a recibir compensación psicológica y realización. Así es como nos arrullamos, deseando no revelar la pregunta es su total profundidad ni utilizarla para desarrollarnos, para llegar a la verdad. No nos importa la verdad, sino la comodidad.

Puesto de otra manera, no estoy feliz con el surgimiento de esta nueva vasija o de este nuevo deseo dentro de mí, que me envía a buscar algo, me fuerza a hacer análisis, y me trae sufrimiento interior. Idealmente debería estar disfrutando, porque así es como me desarrollo, y el desarrollo es más importante que las sensaciones transitorias. Sin embargo, ¿para que necesito esto si soy capaz de llenarme a mí mismo y también de calmar mi ardor sin eso? Lo que tengo es suficiente para mí.

Y poco después estoy vencido por la fatiga y amargado por las dificultades de la vida. La vejez está llegando y la persona se conforma con lo pequeño en lugar de lo grande.

Así que, nuestro problema, y un gran obstáculo para nosotros, está en elevarnos por sobre el nivel común de desarrollo hacia el nivel espiritual, al nivel humano

(De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá del 6 de Julio del 2011, Matan Tora)

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