Asegura la firma del garante principal

Antes que nada, debo comprometerme a unirme con otros con el fin de revelar la propiedad de otorgamiento. Pero toma mucho tiempo llegar a esta necesidad, lo cual es llamado “tiempo de preparación”. En esta etapa, revelo el grado al cual soy incapaz de conectarme con otros, no lo deseo, y lo odio.

Aquí es donde encuentro el odio. En realidad, no es odio por otra persona, sino por la propiedad de otorgamiento en sí. Rechazar a la otra persona es rechazar al Creador, Su propiedad de otorgamiento. Es por eso que tengo que organizar el apoyo de mi entorno, justo en ese amigo con el que quiero conectarme al pedir su ayuda: “¡Te odio, y necesito tu ayuda!” Al fin y al cabo, existe una fuerza muy especial llamada “garantía mutua”, como está dicho: “Así ayuda un hombre a su prójimo”.

Así es como obtengo el apoyo que es depositado en mi cuenta ya que lo atraje de otra fuente. Y según el grado en que logre esta garantía mutua, en la que lo apoyo y él me apoya, ¡tratamos de acercarnos y no podemos! Entonces descubrimos que la garantía mutua tampoco ayuda porque Aquel que la mantiene está ausente. Necesitamos que el Creador sea un testigo, un garante que firma nuestro contrato.

Es como si nos faltara “El gerente del banco” y por lo tanto nuestra garantía no es válida. Tiene que ser respaldada por capital y poder ¡La fuerza que puede unirnos es la Luz! Y la Luz se revela a través de nuestra reciprocidad. Esto es lo que nos diferencia de todos los demás casos de garantía, tal como el de los criminales que se han unido para robar. Al fin y al cabo, no se unen para implementar el otorgamiento mutuo.

Este es un discernimiento profundo que muestra porqué somos capaces de realizarnos de esta manera, aun cuando el vínculo no ayudará a todos los demás que persiguieron objetivos materiales y no atrajeron la Luz que Reforma hacia ellos. Debe haber una garantía mutua que contenga la fuerza del Creador, la fuerza de la Luz dentro de ello.

Esto es descrito como: “Israel (apuntar directo al Creador), la Torá (la Luz de corrección), y el Creador son uno”. Esta es la única manera de conectarse: Cuando nosotros (El Creador, el grupo, y yo) estamos juntos.

De otra manera, no funcionará. No habrá una fuerza que pueda engranar la maquinaria, y entonces simplemente saldremos del camino. No seremos capaces de examinarnos, como si estuviéramos en un circuito apagado sin electricidad en este.

Pero si trabajamos de manera que uno apoya al otro, con el poder del Creador desplegándose entre nosotros, esta es la única manera en que llegaremos al sistema correcto en que el Creador se revele. Así es como la cualidad de otorgamiento se revela entre las criaturas. Creamos vasijas espirituales a partir de nosotros mismos, y dentro de estas es revelada la Luz, el Creador.

(51360 – De la lección del 8/15/11, pasajes seleccionados del Día del Amor)

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