Cuando el enfermo no está listo para ser tratado

Existen tres estados entre nosotros. En primer lugar, debemos tomar consciencia de la maldad de nuestro egoísmo (1). Darnos cuenta a tal grado que queramos elevarnos por encima del egoísmo, para alcanzar la cualidad de Bina (2). Y entonces alcanzamos Keter (3), es decir que usamos nuestro egoísmo por el bien de otorgar.

La primera etapa es el periodo de preparación. Entonces, una vez que nos elevamos al grado de Bina, ya percibimos el mundo espiritual y nos incluimos en el mundo de Atzilut. Más adelante, comenzamos a elevar todo nuestro mal al mundo de Atzilut, convirtiéndolo en bien, en otorgamiento.

Sólo somos capaces de realizar todos esos estados con el poder de la Luz. Está escrito: “Creé la inclinación al mal (nuestro egoísmo), y creé la Torá porque la Luz en ella reforma”. El problema es que la humanidad no está consciente de la fuerza destinada a corregir nuestro egoísmo, y es por eso que las personas están muy confundidas y no saben cómo seguir.

Ha llegado un tiempo crítico que será seguido por una oleada de problemas tan serios como disturbios masivos, revoluciones, y guerras entre naciones y países. La Cabalá advierte que la situación pude llegar al punto de una tercera e incluso una cuarta guerra mundial. El sufrimiento continuará creciendo hasta que la humanidad encuentre el método de corrección, el remedio que sólo puede venir de la Luz.

Es por esto que el método de la Cabalá fue revelado a las personas al amanecer de los tiempos, hace 5771 años, cuando el egoísmo apenas comenzaba a aparecer en el hombre. Ha continuado desarrollándose gradualmente hasta nuestro tiempo, hasta la etapa en la que comenzamos a percibir nuestro egoísmo como malvado. Y ahora, las pocas personas que estuvieron desarrollando este método de corrección para nosotros, pueden finalmente presentarlo como un remedio.

Debe ser explicado a la humanidad de forma similar a cómo un doctor le explica una enfermedad a su paciente, diciéndole qué enfermedad tiene, cuál será el tratamiento, y cómo recuperar la salud ya que existe un tratamiento. Y si nos apresuramos y le presentamos el remedio al mundo, las personas no necesitarán buscarlo bajo la presión de los problemas y la miseria que los forzará a encontrar esta única solución de todas maneras.

Luego de que una persona mató más de setenta personas en Noruega, la televisión Noruega ha prohibido la crueldad y la violencia ¿Por qué sólo somos capaces de aprender cuando suceden estas cosas? ¿Por qué no podemos hacer lo correcto antes de tiempo? ¿De verdad somos así de inconscientes? ¿Por qué creamos un entorno tan horrible para nuestros hijos y los forzamos a aprender a través de hostilidad y competencia? ¿Por qué los juegos de los niños los enseñan a matar o a obtener la mayor ganancia posible? ¿Por qué no les damos un mensaje de unidad? Después de todo, en realidad sólo estamos disparándonos a nosotros mismos; estamos cortando la rama en la que estamos sentados.

¿Será necesario un escenario como el de Noruega o una situación similar de proporciones masivas que amenace con una guerra para despertarnos? ¿Es la única manera de que entendamos que ya es suficiente, que ya no podemos hacer esto? Aún no vemos un avance real. Las personas no están volviéndose más listas ¿qué otras desgracias nos esperan? ¡No podemos quedarnos esperándolas!

Necesitamos ir con las personas ahora, ser pacientes y bondadosos con ellos, como si estuviéramos con un paciente que aún no entiende por qué se siente enfermo. El dolor sólo le cubre los ojos y oídos un poco más. Necesitamos ser amables y comprensivos con él. Aún si está en contra, aun si nos maldice y no quiere escuchar nada, aun así debemos continuar tratando, buscando la manera de abordarlo de una forma amorosa pero firme y explicarle que no hay otra solución.

No negamos ningún método, no rechazamos nada. Al final del día, no nos oponemos directamente al egoísmo, y es por eso que no planeamos aplastar ningún movimiento, enfoque, o partido. Es imposible, y no necesitamos destruir esas estructuras egoístas, de la misma forma que no necesitamos destruir el ego dentro de nosotros.

Sólo necesitamos luchar por la unidad por encima de todos los desacuerdos. Y entonces todas las diferentes formas egoístas en nosotros y en el mundo externo, las formas culturales y todas las otras diferencias se convertirán en otorgamiento, amor, y unidad. Cada uno aportará su grano de arena a esta unidad, no a través de coerción, sino de una manera amable, de una forma positiva.

(50730 – De la Lección 3, Convención en Alemania del 8/6/2011)

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