El rectificador del camino

Depende de la actitud de la persona en relación con sus altos y bajos, y según la medida en la que ella es capaz de verlas como un estado, esta puede evaluar si usa bien el entorno y cuan cerca ella se encuentra del Creador en la corrección de sus deseos. En cada grado espiritual, alcanzamos el estado en el que “la Luz brilla como la oscuridad” según la medida de cada estado. Y esto es posible solamente al conectarnos con los deseos externos, los cuales sirven como reserva en la que uno deposita los deseos obtenidos durante el descenso, o de la inspiración y la revelación que fueron obtenidas durante un ascenso. Así uno alterna el trabajo durante los ascensos y los descensos, compensándolos.

Según la medida en la que yo “cargo” mi entorno durante este ascenso, puedo ahora tomarlo de regreso cuando caigo, entonces en lugar de descender me mantengo en un cierto nivel medio. Cuando me elevo, siento mi entorno entero con mi inspiración y soy capaz de usarlo más tarde. Con cada paso, yo me esfuerzo para “rectificarme” y así beneficiarme de mis ascensos y descensos: durante el descenso, gano un nuevo deseo, mientras que durante el descenso, me lleno de nuevas impresiones, de Luz, de revelaciones, y de significados.

Entonces soy capaz de trabajar continuamente, como un circuito con un condensador que es cargado y descargado, o un motor donde un pistón se eleva y el otro cae. Vemos que en la naturaleza siempre hay dos fuerzas que trabajan, y la diferencia de presión causa el viento y otros fenómenos. Pero en el hombre, estas dos fuerzas deben unirse en una. Los altos y bajos, la gratitud y la acusación hacia el Creador, esta todo enlazado en un todo, dentro de la relación con el Creador como el bien que hace el bien. Así es como la persona revela la espiritualidad, la propiedad de otorgamiento investida en ella.  

Todas las propiedades que uno pueda considerar su vestidura espiritual, no están en algún lugar lejano o ajeno, y no hay objetos apartados del hombre. Si queremos revelar la espiritualidad, debemos encontrarla dentro de nosotros mismos, entre los varios estados, los que clasificamos como ascensos y descensos, recepción u otorgamiento. Si podemos combinar estas dos fuerzas correctamente, ¡entonces descubriremos al Creador! Pero lo haremos solo dentro de nosotros mismos, como una forma investida en la materia, la propiedad de otorgamiento vestida en la fuerza de recepción.

(52292 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 8/23/11, Shamati)

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