En la zona de elección

En el pasado el egoísmo nos estimuló desde atrás y desde los lados, dejando siempre libre el camino a seguir. Sin embargo, hoy en día las barreras no están elevándose a lo largo de los lados, sino hacia el frente de nosotros. Es como si una pared se alzara ante nosotros, no nos deja lugar para correr, no podemos hacer nada.

Este estado es cada vez más y más evidente: Yo realmente no quiero nada, no siento que pueda seguir creciendo en mi egoísmo. Este es incapaz de darme respuestas a las preguntas que se elevan hoy en mí. He superado las fases anteriores y he entrado en el siguiente nivel de preguntas, el nivel de la edad adulta y de las nuevas necesidades.

Comida, sexo, familia de todos estos se caen a pedazos, tomando extrañas “mutantes”. Riqueza, fama y conocimiento tampoco parecen prometerme mucho.

La ciencia está en crisis y no responde mis preguntas, a pesar de que apenas hace 50-60 años, aún parecía que nos daría respuestas para todo.

El poder se ha convertido en insignificante ante nuestros ojos: Vemos que su único objetivo es el dinero. Y el dinero…. ¿Realmente vale la pena gastar toda su vida en él? Mis preguntas ya han superado cualquier cantidad de ceros que una cuenta bancaria pueda mostrar.

Cuando la persona pierde el “combustible” necesario, surge el vacío dentro de él y se ve preguntándose, “¿vale la pena vivir? ¿Para mí mismo? Pero carezco de llenado. ¿Para mis hijos? Pero cuando se vuelvan mayores dejarán el nido. Y además, ¿para qué criarlos? ¿Qué brillante futuro tienen por delante?  ¿La desintegración de las familias y una sociedad en descomposición? “La persona no se siente apegada a nada y no tiene esperanzas de nada. Ese es el tipo de impase hacia el cual nos han llevado nuestras preguntas.

Pero también hay una razón completamente diferente para el estado sin salida: Estamos agotando los recursos naturales. Hoy ya es claro que el progreso humano no es infinito, tanto desde el punto de vista de nuestras demandas como desde el punto de vista de nuestra existencia, como un todo. Si seguimos malgastando los recursos naturales al ritmo actual, entonces muy pronto no nos quedará ninguna materia prima, incluso para los productos de vital necesidad.

El 90% de lo que producimos hoy en día se deriva del petróleo, ya sea energía, materiales plásticos, y así sucesivamente. Cuando las reservas de petróleo se acaben, nos quedaremos sin nada. No obstante, todavía seguimos malgastándolo.

Así, por un lado la naturaleza pone una barrera ante nosotros en la forma de ecología, clima y recursos, y por otro lado, el egoísmo ya no nos empuja hacia adelante. Este hace preguntas para las cuales no podemos encontrar respuestas aquí, en nuestro mundo, en esta pequeña habitación de niños en la cual nos divertimos mucho jugando, hasta ahora.

Hoy en día la situación ya parece suicidio: Estamos agotando los recursos restantes de manera irracional.

Tenemos que entender que debido a esto, nos encontramos en la zona de elección. Aquí es donde surge la libertad de elección, la libertad para que nosotros empecemos a entender el programa de nuestro desarrollo: “¿Quiénes somos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Para qué? “, Y junto con nosotros, el resto del mundo. Este es exactamente el tiempo para que nosotros resolvamos este desafío. De lo contrario la humanidad se encontrará en un verdaderamente desesperado callejón sin salida.

En realidad el punto clave del problema no es la crisis financiera, la crisis tecnológica ni la crisis familiar. Estamos en una crisis con nosotros mismos. Tenemos que entender quiénes somos y qué hacemos aquí, tanto desde el punto de vista de la naturaleza, que nos obliga a ello, como desde nuestro propio punto de vista. Sólo entonces seremos capaces de hacer las cosas correctas dentro de nosotros y del mundo.

(50172 – De la charla acerca de un nuevo libro del 7/11/2011)

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