La fuente de toda destrucción

El Libro del Zóhar, capítulo “Shlah Leja” (Envía por ti mismo) ítem 17: Y los espías enviados por Moisés causaron llanto en las generaciones siguientes, porque en ese día el Primero y el Segundo Templo fueron destruidos, y provocaron la pérdida de miles y decenas de miles entre todo el pueblo de Israel. Y se convirtieron en el motivo para que la Shejiná partiera de la tierra y del pueblo de Israel. Y se dice de aquellos que fueron enviados por Josué: “Él devolverá el alma de su Señor”.

La fuente de la destrucción en todas las generaciones, es decir, en todas las etapas de corrupción y correcciones, es la decisión de una persona de no seguir el camino espiritual a causa del miedo, la pereza, la indiferencia o la falta de deseo. “Esto es bueno, pero no es para mí”, como los espías, dijeron al volver de la tierra de Israel. Esta es la fuente de todos los males.

Surge una pregunta: ¿Pero las desgracias ocurrieron también antes de eso, en Egipto y antes de que Moisés enviara a “los espías a la tierra de Israel?” Esto es correcto, pero estamos hablando de la batalla final por la tierra de Israel cuando los espías, dijeron: “Es verdad, es bueno allí, pero no es para nosotros”.

Este punto es muy importante. En esencia, la persona existe en él todo el tiempo. Cada vez corregimos precisamente esta raíz al tomar una decisión que esto no sólo es bueno, sino que además es para mí. Pero ¿qué es bueno? Es el otorgamiento. A esto le tenían miedo los espías: “¿Podemos incluso alcanzar el otorgamiento? Yo soy contrario a este. ¿Es lo que yo quiero? Puedo decir desde lejos que el otorgamiento es bueno. Pero ¿puedo acercarme a él, alcanzarlo? No tengo ninguna energía o necesidad”. … De esta manera lo rechazamos en varios niveles.

Este es el lugar preciso de la corrección. Esto significa que en cada momento de nuestra vida existimos en este punto crucial en el que tenemos que corregir “el pecado de los espías”.

(50720 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 8/09/2011, El Zóhar)

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