La obstinación siempre tiene un límite

Toda la humanidad está afrontando una elección en este momento. Hemos avanzado en nuestro egoísmo hasta que este nos encerró dentro de un sistema integral en el que somos totalmente interdependientes. Por lo tanto, el mundo de hoy se ha vuelto global, es decir que la conexión entre nosotros se ha vuelto universal y mutua, y no podemos hacer nada para evitarlo.

Es por eso que estamos perdiendo la habilidad de controlar este tipo de mundo. Después de todo, se está volviendo similar al sistema superior, y estos dos sistemas existen paralelos uno con respecto al otro. Uno es un sistema de conexiones mutuas, rígidas, como Maljut del mundo de Infinito, que ya está en el futuro estado corregido. Y el segundo sistema es nuestro estado presente donde nosotros, egoístas, nos confrontamos unos con otros.

Si sólo fueramos egoístas individuales, entonces cada uno de nosotros experimentaría pequeñas desgracias y problemas, pero sabríamos como arreglarlas. Sin embargo, hoy, cuando nuestro desarrollo nos ha traído a un estado en el que todo este sistema ha sido rígidamente bloqueado y cerrado, no sabemos que hacer.

Cada uno de nosotros ya no es capaz de lidiar con los problemas de su vida. La crisis se manifiesta en todos lados: desde nuestras vidas privadas en la familia, en el trabajo, y con nosotros mismos, la crisis global de la sociedad, la cultura, educación, e incluso en la ecología, es decir en la naturaleza que nos rodea.

La crisis está siendo revelada en todas partes, dentro del hombre y fuera de él. Y él no sabe cómo lidiar con ella porque está en un sistema cerrado, integral. Y ya no nos queda ninguna opción: Bajo la presión del sufrimiento, tendremos que encontrar una conexión entre nosotros que sea similar al sistema superior de manera que esos dos mundos, el mundo superior y este mundo, correspondan uno con el otro, hasta que se unan completamente, en un todo.

Ahora estamos estableciendo nuestra propia frontera hacia la cual queremos avanzar en dirección a esta correspondencia. Pero al grado en que no querramos avanzar, esta “renuencia” regresará a nosotros en forma de sufrimiento. Por ejemplo, de acuerdo al programa de la creación, de acuerdo a la manecilla que nos muestra cómo ha estado girando el volante del desarrollo, yo tengo que estar ya en un cierto nivel, por ejemplo, al día de hoy tendría que estar “10 centímetros” más cerca de la espiritualidad.

Y todo el mundo tiene que avanzar de esta manera incluso cuando existen personas diferentes en este. Algunos entendiendo las cosas mejor , y otros, peor, y otros que aún no sienten nada. Después de todo, justo como la naturaleza consiste de diferentes niveles; inanimado, vegetativo, animado, y humano, la misma división existe también dentro del hombre.

Pero el mundo entero, toda su masa, debe dar un paso hacia adelante ahora. Si no lo hacemos, entonces esta diferencia, nuestra falta de progreso, será sentida por nosotros de forma negativa, como sufrimiento. Pero el sufrimiento nos empujará hacia el avance.

Esto significa que no serás capaz de huir de este trabajo. La maquinaria continúa avanzando, y si aún no quieres trabajar, entonces en lugar de un “-1” recibirás un “-2” y luego un “-3,” y así en adelante, hasta que llegues aun sufrimiento tan enorme que ya no serás capaz de negarte a ceder.

La obstinación siempre tiene un límite. En realidad somos muy sensibles al placer y al dolor porque nuestra materia es la voluntad de disfrutar. Por lo tanto, no hay duda que eventualmente, el mundo avanzará.

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