La única ley

Baal HaSulam, “Un mandamiento”: Digo que el primer y único mandamiento que garantiza el logro de la aspiración de alcanzar la intención altruista es resolver el no trabajar para uno mismo, aparte del trabajo necesario (solamente proveer el sustento propio. En el resto del tiempo, uno trabajará para el público: salvar a los oprimidos, y a cada criatura en el mundo que necesite salvación y beneficio.

En estas austeras pero precisas palabras. Baal HaSulam nos explica cómo debe existir el mundo. Hemos entrado ya a este camino: El mundo esta interconectado en todas sus partes y está experimentando una crisis global.

Hace cerca de cien años, Baal HaSulam escribió que la humanidad se había vuelto una familia en la cual todas las personas dependen unas de otras. No lo notamos entonces, pero hoy, lo vemos claramente y, tras muchas crisis y con un gran atraso, nos volvemos conscientes de la situación. Se exigirán tremendos esfuerzos de nuestra parte para corregir las fallas y especialmente esa forma terrible de las relaciones humanas, natural para nosotros hoy en día.

Hasta ahora, al leer esas palabras de Baal HaSulam, las percibíamos como algo fantástico e irreal ¿Por qué no reveló una mitad, un cuarto para que no pareciera tan espeluznante e inaceptable para nosotros, para que pudiera ser digerido al añadirle una variedad de especias? Sin embargo, una imagen muy severa, opuesta a la naturaleza, se despliega ante nosotros, y establece su estricta condición: “Ya sea que lo quieras o no, aquí estará el lugar de tu entierro o de tu vida eterna. Una o la otra. La elección es tuya.”

En nuestro mundo, tenemos que implementar el principio de “ama a tu prójimo para ti mismo.” Todo lo que nos es confiado está enfocado sólo en esta acción: adquirir otorgamiento práctico, perfecto, fluyendo de cada persona hacia todo el mundo. y para sí mismo, una persona debe obtener tanto como necesita para su subsistencia. De acuerdo a su grado, él elige las necesidades y le da el resto a los otros. 

En nuestra época, le preguntamos a Rabash, cómo podríamos examinarnos en este cálculo. Él nos dio un consejo maravilloso: si estuvieran contentos de deshacerse de esas necesidades, significa que ya está. Si no deseas nada para ti mismo, ni agua, ni comida, o resguardo; si sólo quieres realizar el otorgamiento, como un ángel, como la fuerza separada del cuerpo, y estás feliz por ello, entonces has llegado a la decisión correcta, y puedes recibir del mundo las necesidades.

En este caso, no vas a exagerar y obtendrás sólo las cosas vitales porque no estás contento de recibirlas. Por el contrario, te desharías de ellas, pero no puedes porque las necesitas para realizar el otorgamiento. Necesitas comida, agua, ropa, una casa, y cosas como esas.

Esta es una condición muy difícil, y claro, las personas de inmediato quieren “dejarla de lado.” No vemos vida en esta existencia: es mortalmente amarga ¿Cómo puedo llevar a cabo el otorgamiento a todos y tomar sólo las necesidades? ¿Dónde está la vida entonces? ¿Cómo podemos satisfacer nuestro ego? Después de todo, este no desapareció.

En realidad, no se requiere que vivas como un animal, pastando sin exigir nada más. Por el contrario, debes convertirte en humano, es decir liberar todo tu enorme ego para el beneficio de otros, ponerlo al servicio de otros.

¿Qué obtendré a cambio? ¿Cómo puedo actuar para otorgar? Mi deseo egoísta es como una máquina que sólo puede funcionar con combustible. Puedo hacer feliz a todo el mundo, ¿Pero qué hay para mí en eso? Por una buena recompensa, le daré al mundo todo lo que tengo ¿Pero cuál es el pago?

Tenemos que entender que la Cabalá es una ciencia, la física del mundo espiritual y no trata de fantasías. El combustible ha sido preparado para nosotros, y la recompensa es tal que vale la pena trabajar por el otorgamiento y satisfacer al mundo entero. Nuestra recompensa es la revelación del Dador. No hay nada más grande en el mundo, y esto es lo que obtendremos. Esto significa que debemos trabajar por el bien del alcance de Él.

Este es la mayor recompensa de todas: Estar en adhesión y perfección con Él, en Su grado. Como si me hiciera un espacio a Su lado, y veo a los otros desde la altura de mi grado: “Desdichados, cuán miserables y bajos son. Por supuesto, los ayudo, qué puedo hacer?”

Esta actitud es llamada Lo Lishmá, y es natural al principio. La clave es comenzar y no ser perezoso. Pero como resultado, acabamos impregnados del otorgamiento completo porque esta es la única ley que necesitamos llevar a cabo.

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(De la cuarta parte de la Lección diaria de Cabalá 29 deJulio del 2011, “Un mandamiento”)

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