Pasando la batuta del despertar

En los artículos “La entrega de la Torá” y “La garantía mutua,” Baal HaSulam explica que la regla de “Ama a tu prójimo como a ti mismo”es la fórmula de nuestra corrección. Podemos corregirnos sólo en la conexión con otros.

Por el contrario, sin esta conexión, no tienes oportunidad, ningún lugar para la corrección ¿Qué puede hacer una persona privada de la conexión con otros? Es exactamente por esto que ocurrió la ruptura y fue creada la inclinación al mal para que por encima de ello, podamos extender nuestros lazos entre nosotros. Esto es todo lo que se requiere de nosotros.

En la primera etapa, nos unificamos como lo enseñó Hillel, el sabio: “No le hagas al amigo lo que a ti te resulta odioso.” Y después nos movemos hacia lo que aconsejó Rabí Akiva: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” Así llegamos al fin de la corrección y nos realizamos de acuerdo al Pensamiento de la Creación.

“La Torá,” el método de corrección, nos es entregado si estamos de acuerdo en ser como un hombre con un corazón. Con este método, al trabajar en un grupo, podemos exigirle la corrección a la fuerza superior, o el Creador.

En esencia, el proceso de corrección puede ser llamado alcance de la garantía mutua, la cual es una cierta conexión entre todas las almas. “Almas” son los deseos de dar en las personas. Si las personas forjan un vínculo y desean otorgarse entre sí, la forma de esta conexión es llamada “garantía mutua.”

Existen personas en el mundo cuyo deseo se enciende con una chispa, una semilla del deseo altruista. Si se unen para hacer estallar esas chispas en cada uno y en todos juntos, si se apoyan y ayudan el uno al otro para hacer crecer las fuerzas que brotan con el fin de enlazarlos, entonces forman un sistema que cumple las condiciines de garantía. En este sistema interconectado, integrado, todos ellos son como un hombre con un corazón, de acuerdo a la condición bajo la cual han recibido el método.

Así llegan a la propiedad de la garantía mutua, y en esta, la fuerza superior es revelada. Fue específicamente esta fuerza la que les dio el deseo, que plantó las chispas en este. y les obsequió el método de corrección que le permite a los amigos llegar a ser similares a esta en sus propiedades. Es revelada en ellos precisamente de acuerdo a la magnitud de esta equivalencia.

Entonces, en el trabajo colectivo para corregir al mundo, algunas personas despiertan antes que otros. Esas personas aspiran a corregirse, a lograr la unificación y la garantía, una fusión entre ellos, y fusionarse con la fuerza superior en consecuencia.

Ellos aspiran directamente al Creador (Yashar El) y quieren realizar su deseo en la relación entre ellos, así como todos juntos ante Él. Es por esto que son llamados Israel; son especiales y deben guiar mediante el ejemplo, como una fuerza de educación para el resto del mundo.

En todas las otras personas esta chispa, el impulso de otorgar, no surge del interior. Sólo los pesares de la vida los hacen entender la necesidad de la autocorrección, pero aun en ese caso no pueden realizarlo sin la ayuda de “Israel,” aquellos que alcanzan algún grado de conexión, que implementan el método de corrección. Es por eso que al final del artículo “La garantía mutua,” Baal HaSulam cita la Biblia que los hijos de Israel deben llegara ser el “reino de sacerdotes” y una “nación santa.” Los sacerdotes no tienen posesiones: Sólo educan a las personas, los asisten, y los organizan.

Así nosotros, aquellos que aspiran hacia la meta de la creación, tenemos que entender que al transformarnos hacia el otorgamiento del uno al otro, estamos solamente preparándonos para el trabajo real, para el otorgamiento hacia el mundo. Este es nuestro destino, y por esto fuimos despertados antes que los otros.

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(De la quinta parte de la Lección diaria de Cabalá 27 de Julio del 2011, “La paz”)

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