Por ahora no entendemos cómo es posible….

El deseo espiritual se desarrolla de tal manera que cada estado previo continúa existiendo, y el siguiente es construido por encima de este. No sucede como en nuestro mundo, donde podemos experimentar un apetito en los mismos deseos, ya sea que recibamos poco o nada en absoluto en ellos y que después estos sean llenados. Tal llenado ocurre en el mismo lugar que previamente estaba vacío.

Sin embargo, en el mundo espiritual constantemente desarrollamos deseos por el otorgamiento. Por lo tanto, permanecen los estados previos del deseo de recibir, y por encima de ellos, son construidos y revelados los deseos aun más insatisfechos en términos de recibir placer, los deseos que son peores y más distantes del Creador. Descubrimos una incertidumbre cada vez mayor, miedo, y carencia de llenado.

Y si la persona puede elevarse por encima de esto y desear otorgar por encima de ello, esto se llama el crecimiento espiritual propio. Uno es llenado por la Luz de Jassadim (Misericordia), otorgamiento. Esta experimenta perfección en los deseos en los que previamente experimentó una carencia completa de todo. Y esta perfección viene del hecho de que precisamente en esas circunstancias en lugar de conformarse con el llenado, fue capaz de aspirar por encima de ello, sólo al otorgamiento al prójimo.

Por lo tanto, comenzamos nuestro camino desde el estado más pequeño posible, desde un punto. Y si somos capaces de conquistar este punto y no desearlo más, comenzamos a recibir oportunidades de llenarlo.

Este punto comienza a expandirse, y se revela una Luz continuamente más grande alrededor de este. Y en lugar de luchar por ganar confianza, llenado, o comodidad en esos deseos egoístas que se desarrollan, necesitamos buscar el placer de la adhesión con el prójimo y otorgarle por encima de todas esas sensaciones negativas que son reveladas en nuestro egoísmo.

Aún no entendemos realmente cómo es esto posible. Sin embargo, cuando nos damos cuenta de que precisamente eso es lo que necesitamos hacer, comenzamos a aspirar hacia la Luz que Reforma. No lo hacemos para lograr el descanso, la paz, una sensación de llenado, seguridad, o alcance. Sólo llenamos una vasija: el deseo del prójimo en lugar del propio.

No deseo recibir ningún beneficio de llenar a otro ser humano a tal grado que incluso revelo mi odio y rechazo por él. Me parece un odiado enemigo que me amenaza. Y me aseguro de que esta sensación y mi actitud hacia él no decaigan. En su lugar, revelo por encima de eso que yo juzgo de acuerdo a mi propia corrupción y lo veo de esta manera con mis deteriorados ojos, cuando en realidad él no es el problema ya que el Creador actúa a través de él.

Veo a los otros de esta manera porque el problema está en mí. Por lo tanto, incluso comienzo a tratar a un odiado enemigo como si fuera una persona cercana. De esta manera trabajo con fe por encima de la razón, revelando los actos del Creador en todos esos eventos, y debido a esto crezco de un punto a un embrión espiritual y así a lo largo de los siguientes grados.

Cada grado siguiente es revelado por encima de las sensaciones desagradables en mis deseos egoístas. Y la clave en este camino es limitarse a uno mismo para no exigir en el camino consecuencias agradables para su deseo de recibir ni buscar todo el placer por encima de ello, sólo en las sensaciones del prójimo.

Y el prójimo puede ser cualquier persona: desde el más amable y apreciado hasta el más horrible y hostil con respecto a mí. Sin importar todo esto, constantemente uso esta oportunidad para limitar mi egoísmo.

(51785 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 8/18/2011, Shamati # 53)

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