Un honorable pedido de ayuda

Pregunta:

Si hubo una restricción en la recepción, ¿por qué no sentimos vergüenza al elevar peticiones y plegarias (MAN)?

Mi respuesta:

No sentimos vergüenza, porque pedimos ayuda para que podamos alcanzar el otorgamiento, y no por nuestro propio bien. ¡Eso no es algo de lo cual debamos avergonzarnos!

Tú puedes contrarrestar, “¡pero toda la corrección ocurre debido a la vergüenza que siente Maljut del mundo del Infinito!” Sin embargo, no siento vergüenza al elevar esta petición porque no la demando para mí, sino que ¡yo mismo le pido sólo con respecto a las necesidades básicas, de modo que pueda yo otorgar el resto!

No hay vergüenza en ello. Todo lo contrario, aquí hay honor para mí, porque ¡seré capaz de otorgar a los demás lo que nadie más puede darles! Todo el mundo tiene ciertas habilidades únicas en las que el trabajo realizado por un individuo en particular no puede ser realizado por nadie más. Es así porque cada uno tiene su propia raíz personal en el alma común.

Por lo tanto, es permitido pedir la fuerza para vivir y para estar sano, para recibir conocimientos y habilidades, si estas cosas son necesarias para llevar a cabo acciones de otorgamiento. Esto es precisamente lo que es la “vida” en el mundo de la verdad.

Tal es mi existencia: Mi vida es posible sólo según la medida en la que puedo otorgar. Mis acciones son exclusivamente el otorgamiento. Y el espíritu que fluye a través de mi sostiene mi existencia, que está destinada para el otorgamiento. Esto es lo que se llama un estado espiritual.

(52522 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 8/25/11, Prefacio a la sabiduría de la Cabalá)

Un petición para que nos hagamos humanos
La verguenza que nos impide retorceder
El verdadero otorgamiento es el que se realiza cuando salimos de nosotros mismos (avanzado)

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