Una advertencia en un susurro

Si al haber escuchado aunque sea una palabra, un pequeño indicio de parte del Creador, soy capaz de convertirlo en un enorme sufrimiento debido a mi naturaleza opuesta al Creador o incluso del temor por un sufrimiento mayor, seré cuidadoso y comenzaré a actuar para no entrar en una confrontación con Él. Vale la pena hacerlo incluso si es por motivos egoístas, por tu propio bien.

Sin embargo, si uso todos estos estados para alcanzar el otorgamiento y sigo sus recomendaciones, una advertencia suave, como un recordatorio acerca de mi estado no corregido, entonces puedo llevarlo hacia el otorgamiento. La pregunta es solo cuanto de mi propio miedo, mi propio deseo de dirigirlo hacia el otorgamiento puedo agregar a Su advertencia de luz.

En otras palabras, todo depende de mi estado. Quizás estoy dispuesto a correr inmediatamente y a buscar la corrección con todas mis fuerzas, para unirme con los demás, para estudiar y para atraer la Luz que Reforma, como si me hubiera caído una terrible desgracia. Y tal vez crea que no es tan terrible: algo no está funcionando; tal vez esté cansado o enfermo, y por ahora, puedo hacer otra cosa en lugar de buscar la corrección.

Al hacer esto, estoy estirando el tiempo y atrayendo más desgracias porque soy incapaz de despertar por un toque de luz. Como resultado, sufrimos doblemente: tanto del estiramiento del tiempo como de los golpes más pesados. Esto seguirá sucediendo hasta que la situación empeore tanto que simplemente me obligue a moverme de mi posición. Sin embargo, ¿Cuánto tiempo perdería en vano y cuánto sufriría? ¿Cuánto tendría que trabajar conmigo mismo para salir de este estado?

Cada vez mi estado es más y más bajo, más lejos del mundo espiritual. Por eso es que se necesita aquí el trabajo por parte del entorno, a fin de poder despertar en cada uno la capacidad de percibir y de sentir los llamados que escuchamos cada día, a cada momento.

Tienes que escuchar cómo el Creador te está llamando, cómo Él está constantemente indicándote que despiertes, susurrándote al oído. Constantemente tienes que tratar de escucharlo, y luego dentro de ti, desarrollarás una sensibilidad hacia su lenguaje, hacia la forma en que trabaja dentro de ti y te despierta en “el espesor de un cabello”, como se dice. ¡Nada más es necesario!

La persona justa percibe esté fino pedazo de cabello como si se tratara de un pilar grueso y pesado. Se trata de cuánta importancia le da. Todo depende de nuestra sensibilidad.

Incrementar la mente significa aumentar la sensibilidad para percibir más y de manera más profunda. No percibimos el mundo espiritual precisamente porque es demasiado sutil para nosotros. Es como si se nos escapara de nuestros torpes órganos de percepción. Sin embargo, como resultado de esos ejercicios, comenzaremos a percibir y a sentir la realidad espiritual.

(52151 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 8/21/2011, Shamati # 9)

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