Una conexión fuerte es como un hijo en común

La conexión entre una persona y otra siempre contiene un tercer componente, el grado de su conexión que es común para ambos. Una conexión pude surgir sólo bajo la condición de que existan dos cosas diferentes que varíen en cualidades o estados ¿Pero si son diferentes, cómo pueden unirse?

Por otra parte, si no somos diferentes, ¿entonces de qué tipo de conexión podemos hablar? La sola palabra “conexión” ya implica que hay alguna oposición o diferencia entre nosotros. La conexión es el tercer componente, que incluye algo del primero y del segundo, y crea un puente entre ellos.

Este tercer vínculo intermedio se forma mediante la inclusión de dos partes opuestas, una en la otra de manera que la segunda está presente en la primera, y la primera en la segunda. Entonces un tercer cuerpo surge entre ellos, el cual es similar a ambos.

Esto es evidente a partir de la estructura de Bina, que incluye GAR y ZAT, y varias partes diferentes, adicionales dentro de las cuales se crea “Tzelem”, la imagen del superior para los inferiores. Esto no es simple porque todo un sistema es creado para que el superior pueda venir al inferior y construir un cierto grado de conexión con él.

Y el superior debe tener un lugar que sea adecuado para elevar al inferior, llamado un “vientre” (Rejem). Este lugar está destinado específicamente para el inferior, pero por otra parte, pertenece al cuerpo del superior.

Todos los sistemas que pertenecen a la conexión entre el superior y el inferior mediante las reglas de la segunda restricción (Tzimtzum Bet), de acuerdo a las cuales vivimos y tenemos una estructura muy compleja. Estas incluyen Partzufim especiales llamados “cabellos” (Searot) y “vestiduras” (Levushim). El Partzuf interior se viste en el exterior para conectarse con el Partzuf inferior.

Este es un sistema muy complejo, que es la razón por la cual en nuestro mundo no sabemos cómo construir la conexión correcta entre nosotros. No podemos unirnos hasta que revelemos el deseo interno de cada persona y hasta que nos incluyamos uno en el otro. Esto es la garantía mutua. Y hasta que no lleguemos ahí, no sabremos cómo existir en un sistema común.

Tenemos que entendernos y conectarnos a tal grado que yo sienta y acepte los deseos de todos los demás como el mío propio, y ellos acepten todos mis deseos. Sólo entonces seremos capaces de conectarnos.

Si estoy conectado con todos y ellos están conectados conmigo, entonces nos conectamos a través de partes que se volvieron comunes para nosotros. Pero no podemos conectarnos a través de partes en las cuales no tenemos algo en común. Ahí, cada persona permanece por sí misma. Es por esto que cada persona retiene sus propias cualidades y deseos, que incluyen también todas sus formas egoístas. Él se incluye en los otros y actúa sólo dentro de la parte en la cual es capaz de crear una conexión con otra persona. Esas son las leyes de conexión.

(51599 – De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá del 8/17/11, “La Nación”)

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