¡Hacia el viento!

Hemos sido creados como un solo sistema del alma colectiva y somos interdependientes. Sin embargo, la Luz Superior lleva a esta vasija colectiva hacia una ruptura, y después esos pedazos rotos caen más y más, dividiéndose cada vez más y distanciándose entre sí.

Y cuando alcanzan el fondo, comienzan a despertar, desde lo más profundo de la caída. La misma Luz que los obligó a caer comienza a despertarlos y a tirar de ellos hacia arriba.

Ese ascenso se compone de varias etapas y se lleva a cabo principalmente en los grados de la naturaleza inanimada vegetativa y animada, donde la vasija opera inconscientemente, siendo completamente esclavizada por la Luz. Sin embargo, en el grado humano, debemos revelar nuestros propios anhelos.

El deseo existe en todos y es creado por la Luz “a partir de la ausencia”, como una impresión inversa de la Luz. Y el anhelo es lo que debemos desarrollar dentro de nosotros por medio de nosotros mismos. Ese anhelo es la verdadera “criatura“, que se despierta, y añade sus intenciones, esfuerzos, y amor por sí misma.

Todo esto no viene como una respuesta directa a la influencia de la Luz, sino que es el resultado de la propia búsqueda de la vasija. Sin duda, la Luz funciona aquí, aunque de una manera oculta, sin embargo, todavía hay la adición necesaria aquí de parte de la vasija que se ha desarrollado hasta la cuarta y última etapa. Esta adición es su propio anhelo y amor.

Para nosotros, se expresa en nuestra lucha contra el deseo egoísta revelado en nosotros cuando queremos unirnos. No sentimos la resistencia de nuestro ego en nada más que en lo que se refiere a la unión en el grupo, en anularnos ante su fuerza para alcanzar la cualidad del otorgamiento general que yace dentro de nosotros, que es llamada la revelación del Creador.

Si una persona se dirige de esta manera, que es llamada “Israel, la Torá, y el Creador son uno”, en ese esfuerzo, ella revela la resistencia de su ego a la corrección. Sin embargo, debe continuar por todos los medios y aún tratar de revelar en su interior al menos una cierta disposición a unirse.

Es similar a un velero que no puede navegar directamente contra el viento. Sin embargo, hay velas especiales que ayudan a su navegación en zigzag, en forma de una curva de ascenso y descenso, y de esta forma avanza hacia el viento.

De esta manera debe comportarse una persona cuando descubre que es incapaz de ir en contra de su ego, que este está impidiendo su unión con el grupo para anularse ante él y revelar la cualidad de otorgamiento general en él. Sin embargo, es capaz de hacerlo en todo tipo de medios indirectos, auxiliares.

Estos medios auxiliares son llamados el entorno que una persona construye de forma que le influya. ¡El entorno se convertirá en la vela que lo llevará en zigzag hacia el viento, y así avanzará!

(55284 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 21 de Septiembre del 2011, Shamati # 232)

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