¡Necesitamos un nuevo comienzo!

Los días festivos y los días especiales descritos en la Cabalá no son fechas en el calendario regular, sino el alcance del propio estado personal, especial, donde una persona realiza un cálculo interno fundamental consigo mismo. Si una persona llega a este cálculo, significa que realmente tiene un nuevo inicio, llamado el año nuevo, Rosh HaShaná. Y de acuerdo a esto, alcanza la plegaria del día festivo.

Cada día festivo es un cálculo espiritual y una plegaria porque no hay nada aparte de la corrección de nuestros deseos. Pero el comienzo de un nuevo año es especial porque viene después de muchos discernimientos. Viene sólo una vez que una persona se ha examinado a sí misma completamente, y ha hecho un discernimiento de todos los deseos que se revelan en él, porque cada nivel mayor incluye todos los niveles previos como una diminuta parte de este.

Sin embargo, cuando una persona realiza un cálculo con todas sus acciones y pensamientos, ve que no alcanza el éxito, que no avanza porque él no fue creado en absoluto para el ascenso espiritual. Él es entonces vencido por pensamientos ominosos acerca de la espiritualidad y por las dudas y la envidia hacia otros. Él quiere estar por encima de ellos y piensa, “¿Por qué ellos y no yo?”

Tras muchos cálculos como este, al haberse perdido completamente en ellos, finalmente siente que necesita un nuevo comienzo. No hay salida porque todos esos cálculos, discernimientos, crítica, envidia, y odio no cambian durante años. Y lo único que le resta es la plegaria, un clamor por ayuda porque sólo la fuerza superior puede ayudar. Este clamor interno es llamado la plegaria de Rosh HaShaná, el nuevo comienzo.

Antes que esto suceda, una persona se ve completamente perdida. Ve que todo el mundo está en desacuerdo con lo que está haciendo y él mismo tampoco entiende lo que le sucede o qué camino es este. Toda esta crítica viene de su egoísmo.

Es por eso que la plegaria habla de recordatorios, de la necesidad de analizar todos los deseos y acciones propias, y de hacer sonar el cuerno (Shofar) porque tenemos que elevar nuestro camino espiritual sin importar nada (en Arameo, Shufra significa belleza). Ahí es cuando uno tiene que acudir a las fuentes primarias para avanzar.

Existen muchas opiniones y personas en el mundo que influyen en una persona y la impregnan con sus pensamientos, tirando de ella en diferentes direcciones. Pero uno tiene que colocar un juez estricto por encima de sí y constantemente verificarse con las fuentes primarias al grado en que uno entiende lo que ahí está escrito. A  pesar del ego propio, del propio deseo de elevarse, de tener una ganancia, y ser más alto que otros, uno debe esforzarse por lo opuesto, deseando adquirir sólo la fuerza de otorgamiento y disolverse en la nación dentro de la cual mora el Creador.

(55785 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 26 de Septiembre del 2011, Escritos de Rabash)

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