Alístate para los cambios

El deseo de recibir placer fue creado por la Luz. De tal manera que la Luz es primordial, es la existencia de la existencia, la causa principal. Mientras que el deseo de recibir placer fue creado en ella y es su consecuencia.

La Luz creó el deseo para hacerlo absoluto, como ella misma. La Luz puede hacer cualquier cosa con el deseo. El deseo es como el hardware que pueden programarse con programas diferentes e incluso opuestos. En función de esto, el deseo disfrutará lo amargo o lo dulce, la mentira o la verdad, la cercanía o la distancia, y así sucesivamente. El deseo es algo que sólo reacciona a la Luz. Este será lo que la Luz programe que sea.

Y así, la Luz comienza a trabajar con el deseo, mostrando su “variabilidad” de actitud. Esta utiliza diferentes métodos para formar una sensación de necesidad en el deseo, este es el primer paso. El llenado surge dentro de la necesidad, la sensación del Dador dentro del llenado, la actitud hacia el Dador dentro de la sensación de Él, y yo descubro quién soy en relación con Él en mi actitud hacia Él. La Luz se manifiesta en el deseo y se desvanece en esta cadena de estados, como una bombilla que va desde adentro hacia afuera.

A partir de estos ocultamientos y revelaciones de la Luz, el deseo adquiere una mayor comprensión, sensaciones, decisiones y análisis. Su reserva interior se convierte en un nuevo llenado, y cada vez reacciona a la Luz en un nivel diferente y de una manera diferente. La Luz tiene un efecto simple en el deseo, pero gracias a este se vuelve cada vez más compleja y constantemente sufre cambios cualitativos.

No podemos caracterizar los parámetros de estos cambios porque nos falta la terminología adecuada. Pero de una u otra manera, el deseo opera con base en lo que este siente en un momento dado, y también en que quedó en la memoria, de la sensación pasada. Este basa sus acciones en la experiencia pasada. Además, el deseo también tiene otra memoria, los instintos integrados en los estados pasados, que lo hacen actuar de cierta manera, incluso cuando no hay fundamento razonable para ello.

Las formas opuestas deben estar presentes en el deseo: las cualidades de la criatura y las cualidades de la Luz, del Creador. De lo contrario la Luz siempre podría controlar al deseo directamente. El propósito de la creación es que el deseo adquiera razón y sentimiento, que se vuelva independiente, y esto sólo es posible en condiciones de oposición, de enfrentamiento y de separación en los opuestos que se componen de diferentes fuerzas. Y es por eso que el camino siempre se realiza por medio de ascensos y descensos en diferentes formas y detalles de percepción.

Los instintivos entran en conflicto con la razón dentro de la criatura. Los animales actúan de acuerdo con el programa interno que no comete errores, pero el hombre siempre se equivoca, lo cual lo eleva por encima del animal.

También ves esto en el desarrollo humano: Algunas personas desarrollan ciertos hábitos y dedicar su vida a vivir como soldados, llevan a cabo las instrucciones que recibieron en casa de sus padres. Sus vidas son silenciosas, estándar, tienen un mayor equilibrio y seguridad.

Por otro lado, la persona desarrollada tiene motivos menos instintos y más razón y dudas. Esta experimenta frecuentes conflictos internos, aprende y cambia más, y actúa como un niño a una edad mayor. Siempre está cambiando, lleno de vida, y listo para ser diferente.

Y los que están más cerca de la vida “instintiva”, se sienten más seguros en la vida, más conocedores, y estables. Es así porque se apoyan en los instintos estables, y esto les proporciona una vida más fácil.

Aquellos que realmente quieren elevarse al nivel de experiencia del Creador cambian, ascienden y descienden en diferentes partes de la percepción. El grado de Faraón también se encuentra a lo largo de este camino, quien dice: “El Creador es justo, mientras que mi pueblo y yo tenemos la culpa”. Este es un grado muy alto e importante para la persona que entiende cuán grande es la diferencia entre la parte superior de la escalera y su base. Nos estamos refiriendo a un trabajo difícil dentro de las cualidades opuestas.

Y es por eso que siempre debemos tratar de vernos a nosotros mismos en nuestras vidas en los peldaños de la escalera que descendemos y ascendemos, una y otra vez. No hay necesidad de temerle a esto ni de esperar la comodidad, no hay nada peor que esto.

En este camino, los cambios sólo se realizan a través del entorno. Cuando la persona está sola, inconscientemente desea permanecer en un solo lugar. Puede no ser muy feliz o incluso estar en muy mal estado, pero aún así no preocupa por los cambios y se aferra constantemente a la rutina.

Es difícil salir de un pantano familiar, y sólo el entorno que inspira constantemente al hombre con otros valores, puede sacarlo. Y es por eso que tenemos que fortalecer el grupo, ascender y descender rápidamente, entendiendo que cada vez formamos en nosotros la vasija para la corrección final.

(54533 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 9 de Septiembre del 2011, artículo de Rabash)

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