Construyendo un puente por encima del odio

Pregunta: ¿Existe una diferencia entre el trabajo interno personal y el trabajo en el grupo?

Respuesta: En la espiritualidad, no hay trabajo personal y de grupo por separado, es todo un solo trabajo. Si existo sólo bajo una autoridad, bajo el completo gobierno de mi egoísmo, nada puede hacerse. Esta realidad es llamada este mundo, y en tal estado, no tengo oportunidad de cambiar mi ego.

Cambiar mi estado significa cambiar “un lugar”. Es decir, tengo que construir un nuevo lugar, nuevas sensaciones espirituales y mente. Y eso es posible sólo por medio de la conexión.

Mi trabajo personal es aplicar un esfuerzo para conectarme con otros. Y por esa razón, selecciono personas que pueden ayudarme, ellos son llamados el grupo. Desde aquí, tanto mi trabajo personal como de grupo tienen lugar, pero en esencia, este es un solo trabajo general. Porque no puedo existir sin ellos, y ellos no pueden existir sin mí: Esta es la forma en la que estamos organizados desde el principio.

No existe otro trabajo aparte de conectar y sentir los nuevos fenómenos espirituales dentro de esa conexión. Según el grado en que quiero anexar su deseo interno a mí, corrijo mi deseo. En realidad, mi vasija espiritual existe más allá de mi “yo”, en todos los demás.

Tengo que conectar lo que parece separado y remoto de mí en mi consciencia obscurecida por una barrera de mi egoísmo, envidia, odio, y ambición, es decir mi deseo de dominar a otros, de no tomar en cuenta a nadie, de mandar y de usar.

Así mi ego me muestra a propósito formas diferentes de mi lejanía y el descuido de mí semejante para que yo construya el puente de amor hacia él. Y mientras más avance, más fuerte sentiré que desprecio a los otros, los rechazo, y quiero usarlos para mi propio bien.

Hago esto con placer, o veo que simplemente es necesario, y sufro si no uso al otro. Estamos atravesando esos estados y estamos siendo colocados ante la necesidad de usar al otro y no tomarlo en cuenta para salvarnos de problemas. Mientras tanto, tengo que darme cuenta que todo eso es sólo un ejercicio o una broma sobre la que tengo que elevarme para superarlo y conectarme con otros precisamente por encima de esto.

La fuerza egoísta me lleva a un estado de total impotencia: “¡Mira, si no le causas daño a otros, no serás capaz de existir!” Todo nuestro trabajo consiste en elevarnos por encima de ello. Es por eso que este principio es expresado en palabras tan generales: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, por encima de la envidia y del odio, por encima del deseo de usar a otros.

(54212 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 8/29/2011, Shamati # 121)

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