El grupo, la nación, el mundo

Pregunta: Al parecer las circunstancias nos empujan hacia la unidad, aparentemente para superar la crisis, pero en realidad es para corregir nuestra naturaleza y elevarnos al nivel “humano” ¿Cuál es la diferencia entre la unidad en el grupo, la nación, y el mundo?

Respuesta: Toda la sabiduría de la Cabalá nos enseña cómo unirnos en el grupo. Este también fue el sistema durante el exilio (Galut), cuando pequeñas cantidades de cabalistas se conectaban en grupos. Esto está escrito acerca del Arí, Ramjal, Rabash, y Baal HaSulam. La sabiduría de la Cabalá es realizada en un grupo, en unidad. Desde dentro de esa unidad, los cabalistas percibían el mundo superior, es decir aquello que es sentido en el atributo de otorgamiento que mutuamente desarrollaron en el grupo.

Hoy, desde el interior de un estado que alcanzamos en el grupo, necesitamos una salida hacia un estado donde todos los grupos se unan en uno, y este grupo general, común está dentro de la humanidad como una de sus partes. Por otra parte, ha llegado el momento de unirnos dentro de Israel. Esto es de lo que escribe Baal HaSulam.

¿Pero de dónde puede partir? Puede partir del grupo cabalista que trabaja en su unidad y basado en ello, le explica a la nación la necesidad de unirnos. Es porque esta necesidad ya ha despertado no desde el interior del hombre, es decir desde el punto en el corazón, sino a través de un empujón de la naturaleza, donde todos, Israel y especialmente las naciones del mundo, sienten la presión, el problema, la crisis integral global y general. Así nos empuja desde atrás mediante el sufrimiento hacia la unidad.

Vemos que hoy en día no surge una necesidad por la unidad porque un deseo individual, el punto en el corazón, aparece en nosotros. Más bien, las circunstancias, una necesidad histórica nos obliga a conectarnos, para formar una completa entidad a partir de nosotros mismos, y así ser un ejemplo para el mundo, convirtiéndonos en “la Luz para las naciones”, de acuerdo con el mandamiento Bíblico.

Si es así, continuamos nuestro movimiento a partir de esa misma sabiduría de la Cabalá, a partir de Abraham, a partir de su sistema, a partir de la nación de Israel de los tiempos antiguos, a partir de esta conexión de amor mutuo. Gradualmente comprendemos que hoy debemos alcanzar ese mismo estado: retornar a nuestras raíces y continuar esta conexión a partir de nosotros hacia todo el mundo que evolucionó desde la antigua Babilonia y no quisieron recibir el sistema de Abraham en ese entonces.

Así, el grupo de cabalistas que se involucran en la sabiduría de la Cabalá están en el interior. Está compuesto de personas que son movidas por la demanda interna del alma. La nación que siente la crisis, la presión externa, se reúne a su alrededor e involuntariamente asume la corrección. Y el mundo se reúne alrededor de la nación, con la ayuda de grupos de todo el mundo, que pertenecen tanto al grupo interno como a las naciones del mundo.

El grupo interno es llamado “Cabalá La’Am” (Cabalá para la nación), el cual se adentra en la sabiduría de la Cabalá. La nación de Israel necesita tomar la forma de un grupo, no uno de cabalistas, sino como unificación dentro de una familia en garantía mutua. Este es nuestro movimiento. La corrección del alma es para el grupo, y una conexión en garantía mutua es para la nación.

Desde la necesidad de promover el sistema de conexión, debemos acudir al gobierno y a cualquier otra institución donde podamos promover nuestra idea, acercarnos al ministerio de educación, e involucrarnos en la educación de la nación. Debemos hacerlo a través de científicos que confirmen la existencia de la crisis presente y, que basados en razones sociales objetivas y en la realidad, vean la necesidad de que nos unamos. Y así, con la ayuda de los científicos necesitamos dirigirnos a aquellos arriba y abajo: arriba, al gobierno, y abajo, a la nación. Debemos invitar científicos a nuestras discusiones y despertar el interés de los medios masivos.

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