El resorte sigue contrayéndose

Todas las leyes de nuestra existencia, todo lo que sucede en miles de situaciones diferentes, ocurre sólo con el propósito de alcanzar la similitud con la naturaleza, un proceso gradual que lleva a la persona hacia la meta mediante la cadena de causa y efecto. No hay nada más que esto porque desde el principio, todo provino de una decisión superior, que el deseo de recibir placer debe alcanzar la forma del otorgamiento “a partir de la ausencia”.

 Así que, cuando te haces correspondiente con esta ley, significa que terminarás en el mejor estado posible. Y según la medida en la que no te correspondas con ella, sufrirás, de acuerdo con el nivel de tu desarrollo. La persona que no está muy desarrollada  no sufre mucho. Pero cuando alguien se desarrolla sin observar las leyes de correspondencia de las cualidades de acuerdo con su nivel, su sufrimiento se incrementará. La naturaleza nos castiga de acuerdo a esto, como un juez que todo lo ve.

La naturaleza es el mismo Creador, la misma ley de correspondencia que tenemos por delante. No hay otro Creador, deseo superior, o plan. Todo esto existió en el momento mismo de la creación, donde la decisión fue tomada, y desde entonces se ha llevado a cabo. Es como si estas dos fuerzas principales opuestas, el otorgamiento y la recepción, tensionaran un resorte, y este ahora ha comenzado a relajarse, los extremos se acercan uno al otro.

El cambio ocurre porque el hombre se cambia a sí mismo y empieza a ver el mundo de manera diferente. Después de todo, en realidad, vivimos en el mundo del Infinito. Pero hay una ley de la naturaleza que establece que, según la medida en la que me corresponda con esta ley natural, en esa misma medida, veré todo de manera más perfecta, porque yo mismo me he vuelto más perfecto. Toda la naturaleza se revela dentro de mí y en ningún otro lugar. No es posible dar un paso adelante, hacia el equilibrio, la conexión y la similitud en las cualidades y sentirme mal en mi interior. ¡Esto no sucede!

Sin embargo, si no doy este paso hacia adelante, mientras el mecanismo sigue funcionando, el resorte continuará relajándose, y el medidor se moverá un punto más. Es decir, mi tardanza seguirá aumentando, y yo, naturalmente, me sentiré peor. No hay lagunas aquí; esta es una ley absoluta. Mientras más te acerques a la observación de ella, ganarás más y mientras más te alejes de ella, más perderás.

¿Por qué tomo buenas medidas y me siento peor? Me sentiré mal por dentro solo en la medida en que pienso que no estoy dando lo suficiente, que no he alcanzado una gran conexión aun. Esto se conoce como el sufrimiento del amor. En este sentido, realmente vamos a seguir sufriendo más: cuanto más se avanza, mayor será la perfección que sentimos, y sentiremos una falta aun mayor de perfección. Como un científico que busca una micro partícula perdida y no puede relajarse hasta que resuelva esta discrepancia que él considera como un problema mundial, mientras que al mismo tiempo, otra persona vive en paz, sin ninguna preocupación por su existencia. Cada persona percibe de acuerdo con su grado.

 Es por eso que el progreso nos hará sentir buenos cambios, tanto en el mundo corporal como en todos los demás aspectos. No necesitaremos sentir el mal, porque la naturaleza no necesitará empujarnos a través del sufrimiento. Sólo sentiremos: “Por qué no he llegado a una mayor conexión aun”; ¡el sufrimiento del amor, tira de nosotros hacia adelante! Este es el sufrimiento interno que llega en el momento mismo de la sensación del buen avance propio, la Luz.

(54600 – De la lección diaria de Cabalá del 2 de Septiembre del 2011, artículo de Rabash)

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