El trabajo verdadero

Pregunta: ¿Por qué la red de nuestra relación rota no nos es revelada? ¿Por qué no se nos muestra la causa de todos los males para que sepamos dónde poner los esfuerzos?

Respuesta: Es porque entonces podríamos corregirnos a nosotros mismos de la desesperanza. Nuestro esfuerzo sería un trabajo egoísta común. Sería como ganar dinero para la comida. En la espiritualidad, no se considera trabajo si me siento estimulado por la simple amenaza del hambre.

En realidad, sin ninguna necesidad, tengo que desear esforzarme por alcanzar la meta, por la cual no siento necesidad. Mi naturaleza no me obliga, y desarrollo un deseo completamente libre, independiente de cualquier cosa. El otorgamiento no es un condicionante para mí; No lo necesito. No dependo de nadie ni de nada. Al igual que el Creador, estoy por encima de todo.

Entonces, descubro mi dependencia de los demás; quiero otorgar, servirles y ser el último, el más bajo de todos. De lo contrario, el trabajo no lo hago yo, sino el Creador.

En mi trabajo espiritual, hay un punto que necesito alimentar constantemente: el punto de la libertad, totalmente desconocido para nosotros en nuestro mundo. En este punto, no dependo de nadie y no puedo hacer nada. Todo el mundo está a mis pies sin ningún esfuerzo de mi parte. Aquí es donde existe la posibilidad real de trabajo.

Para llegar a este punto, me llegan problemas y vicisitudes, gracias a las cuales aprendo. Pero luego, cuando realmente me he familiarizado con el mundo espiritual, mi trabajo se convertirá en lo opuesto, como si metiera la reversa. Se me dirá: “¡Agarra todo!” Y yo rechazaré este regalo.

(55199 – De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá del 20 de Septiembre del 2011, “La Nación”)

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