Ni superiores ni inferiores, iguales a todos

Por encima de todo, en nuestro trabajo, somos engañados y sobornados por el orgullo, que nos hace pensar: “Estaré a cargo, lo controlaré todo”. Esto aparece en la forma más primitiva, la forma en la que sucede en el mundo cotidiano en el que la persona no da oportunidades a los otros, trata de eludirlos, y no está dispuesto a ir junto con ellos como iguales.

Sin embargo, necesitamos relaciones abiertas en la que yo no trate de ser más alto o más bajo que otros. Ser inferior a los demás no es bueno, ya que esto no te permite ser su amigo. Y, naturalmente, el ser superior tampoco te permitirá ser amigos de los demás.

¡Es necesario que sean absolutamente iguales, es decir, que dejes de sentirte a ti mismo! Yo me siento a mí mismo, solo cuando estoy más alto o más bajo que los otros, pero cuando soy igual a ellos, no me siento a mí mismo; siento sólo una conexión entre todos nosotros, flotando juntos en su fluir.

Esta es la sensación que siempre debemos tener. A veces se nos revela en las convenciones, en las diferentes reuniones y eventos especiales. Sin embargo, tenemos que mantenerla todo el tiempo, porque este sentimiento de conexión entre nosotros es lo que se convertirá en la Luz y la revelación del Creador.

Por ahora es sólo una sensación de estar conectados y seguros entre nosotros. Esto es sólo la construcción de la vasija. Pero con el tiempo, esta vasija llegará al estado de otorgamiento y allí vamos a sentir la Luz en el interior de ella.

(De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 9/20/11, Shamati)

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